El Gobierno de Sánchez no paga el ELA, pero sí el Gobierno de Cantabria, el primero de España
Cantabria se convierte en la primera comunidad en ofrecer ayudas directas para enfermos de ELA. Mientras el Gobierno de Sánchez mantiene congelada la financiación estatal cinco meses después de aprobar la Ley ELA, el Ejecutivo regional de Buruaga responde con una línea pionera de subvenciones de hasta 25.000 euros por paciente, reafirmando su compromiso con la dignidad y el cuidado de los cántabros más vulnerables.
Cantabria se convierte en la primera comunidad autónoma en financiar de forma directa el cuidado domiciliario de pacientes con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), en contraste con el Gobierno de España, que mantiene congeladas las ayudas cinco meses después de aprobar la Ley ELA.
Una política útil frente al abandono estatal
Mientras la Ley ELA duerme en el Boletín Oficial del Estado sin aplicación efectiva, el Gobierno de Cantabria da un paso al frente con una línea de subvenciones inédita: 100.000 euros destinados a sufragar cuidados en el hogar para enfermos de ELA, con ayudas de hasta 25.000 euros por beneficiario.
«Esto es política útil y compromiso real con los más vulnerables», declaró la presidenta María José Sáenz de Buruaga durante una reunión con Fernando Martín, presidente de la asociación CanELA.
La dignidad como política pública
«Si fuera necesario, ampliaremos las ayudas para que ningún cántabro con ELA quede sin atención», aseguró Buruaga. La medida busca cubrir asistencia personal, cuidadores profesionales y servicios a domicilio, una cobertura que sigue sin existir en buena parte del país.
Colaboración institucional con la sociedad civil
La Consejería de Inclusión Social, encabezada por Begoña Gómez del Río, colabora con CanELA en diversos proyectos, como la producción del documental ‘El aleteo de la libélula’ y la organización de jornadas de formación para cuidadores.
La propia presidenta regional fue invitada a participar en el acto nacional de la Confederación de Entidades de ELA previsto para el 27 de mayo en el Palacio de la Magdalena, con la presencia de Juan Carlos Unzué y Martín Caparrós.
“Solo tenemos ayudas públicas para morir”
La crítica a la inacción del Gobierno central la ha expresado con claridad el activista y enfermo de ELA Jordi Sabaté, quien denuncia que cinco meses después de aprobarse la ley, las ayudas siguen sin llegar.
«La ley de la eutanasia se aplicó a los 100 días. La de ELA, cinco meses después, sigue sin ayudas. Si no puedes pagarte los cuidados, te ves obligado a morir».
Sabaté ha lamentado que en España haya más impulso político y financiero para la eutanasia que para sostener la vida de quienes desean seguir luchando. «Una sociedad que garantiza el derecho a morir pero no a vivir es deshumanizada», ha escrito en su red social.
Cantabria lidera con hechos
En Cantabria, según datos de CanELA, hay actualmente 52 personas diagnosticadas con ELA. La nueva línea de ayudas pretende cubrir necesidades críticas como la oxigenoterapia, atención 24 horas y apoyo al entorno familiar.
«Este es un paso hacia el objetivo de lograr cuidados continuos para cada paciente, como establece la ley», subrayó Fernando Martín, que agradeció al Gobierno regional su receptividad y agilidad para poner en marcha esta medida pionera.
Un modelo para el resto del país
Con esta actuación, el Gobierno de Buruaga pone sobre la mesa una política social sólida y eficaz, mientras el Ejecutivo de Sánchez sigue sin aplicar la Ley ELA ni transferir los fondos comprometidos. La diferencia entre prometer y cumplir vuelve a hacerse evidente.
En un contexto de abandono institucional, Cantabria marca el camino. Y lo hace sin grandes proclamas, pero con medidas tangibles. Ayudar a vivir —no solo a morir— debería ser un mandato moral de cualquier gobierno. Aquí, por fin, empieza a serlo.