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El Diario de Cantabria

El Gobierno cántabro defiende la utilidad de sus mascarillas ante las críticas en las redes

Hoy celebramos el cumpleaños en confinamiento de mi hija Lara, 21 años. Con las polémicas mascarillas que son de enorme utilidad.Así defiende Miguel Ángel Revilla las mascarillas. / FACEBOOK
Hoy celebramos el cumpleaños en confinamiento de mi hija Lara, 21 años. Con las polémicas mascarillas que son de enorme utilidad.Así defiende Miguel Ángel Revilla las mascarillas. / FACEBOOK
El Gobierno cántabro defiende la utilidad de sus mascarillas ante las críticas en las redes
El reparto de 1,2 millones de mascarillas para los cántabros anunciado por el Gobierno de esa comunidad ha generado polémica y dudas de su utilidad, lo que ha llevado al Ejecutivo y a su presidente, Miguel Ángel Revilla, a defenderlas y precisar que son una solución temporal ante el desabastecimiento.

En redes sociales se pueden ver 'memes' y comentarios criticando estas mascarillas, cuestionando su calidad y su nivel de protección.

En Twitter, hay usuarios que las tachan de "bochornosas", que las comparan con papel higiénico o servilletas de bar por su poco grosor, y que hasta lamentan que se hayan talado árboles "para esto".

En la misma red social, Revilla ha salido al paso de esas críticas y ha colgado una foto junto a su mujer Aurora Díaz y su hija menor, Lara, los tres con una mascarilla como las que reparte el Gobierno puesta. "Hoy celebramos el cumpleaños en confinamiento de mi hija Lara, 21 años. Con las polémicas mascarillas que son de enorme utilidad", destaca el presidente cántabro.

Y todo a raíz del anuncio del Gobierno cántabro de que todos los hogares van a recibir un paquete con cinco mascarillas. En total, son 1.200.000 unidades que ha fabricado una empresa camarguesa, Redpapel, con un coste aproximado de 150.000 euros que ha financiado el Banco Santander.

Revilla ha reivindicado en sus intervenciones el uso de la mascarilla y ha dicho en reiteradas ocasiones que, en su opinión, cuando termine el confinamiento será necesario llevarla para estar en la calle o en lugares públicos.

Bajo esa premisa, y ante el desabastecimiento de este material de protección, el Ejecutivo de Cantabria se puso a trabajar y Revilla anunció que iba a repartir mascarillas de forma masiva entre la población cántabra.

El reparto comenzó el pasado sábado 11 de abril y el Ejecutivo destacó entonces que Cantabria se convertía en la primera comunidad autónoma en poner este elemento a disposición de toda la ciudadanía de forma gratuita, como medida de prevención ante la COVID-19.

La distribución se realiza con Correos en los municipios con más de 8.000 habitantes y con más incidencia de COVID, y coordinada con los ayuntamientos en los que tienen igual o menor población pero menos casos positivos, a través de las agrupaciones de Protección Civil y voluntarios de Cruz Roja.

Pero han sido llegar los primeros paquetes y comenzar las críticas.

El Gobierno cántabro ha dicho desde el primer momento que estas mascarillas no sustituyen a las quirúrgicas homologadas, que por su escasez tienen como primeros destinatarios a los profesionales sanitarios y asistenciales.

Las mascarillas desechables que se reparten ofrecen, según el Gobierno de Cantabria, "una solución temporal". "Es una solución temporal, que ante la situación general de desabastecimiento se pone a disposición de los cántabros para que puedan ir a hacer la compra y tenga algo con lo que protegerse", puntualizan a Efe desde el Ejecutivo regional.

La empresa que las fabrica señala que estas mascarillas están confeccionadas con doble capa de celulosa, un material totalmente ecológico, biodegradable, dermatológicamente testado y procedente de superficies con gestión forestal certificada.

Manuel Vidal, de Redpapel, destaca a Efe que el nivel de protección que el laboratorio otorga a este tejido es de un 85 %, cuando el de un equipo de protección quirúrgico es de un 95 %. "No pretendemos desbancar a las mascarillas quirúrgicas que escasean, sino poner en el mercado un producto muy barato y de forma masiva en tiempo récord", dice Vidal, que precisa que el gasto de producción es de 10 céntimos la unidad.

A su juicio, las críticas las provoca la "desinformación" y la propia sencillez del producto que "hace fácil la chanza". 

El Gobierno cántabro defiende la utilidad de sus mascarillas ante las críticas en las redes
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