demanda del rey emérito a Revilla

Ya hay fecha para el acto de conciliación entre el rey emérito y Revilla

El secretario general del PRC y expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, durante una rueda de prensa. / EP

El encuentro judicial entre el emérito y el expresidente cántabro, previo a la demanda por vulneración del derecho al honor, se celebrará en Las Salesas

El acto de conciliación entre Juan Carlos I y Miguel Ángel Revilla, paso previo a la interposición de una demanda por vulneración del derecho al honor, ya tiene fecha oficial: será el viernes 16 de mayo a las 10:00 horas en la sala de vistas número 10 del complejo judicial de Las Salesas, en Santander. Así lo ha confirmado el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC), que ha notificado formalmente el señalamiento tanto a la representación legal del Rey emérito como al expresidente cántabro, en su despacho del Parlamento de Cantabria, donde actualmente es diputado.

Un procedimiento clave en la jurisdicción voluntaria

Este acto se enmarca en el proceso contemplado por la Ley de Jurisdicción Voluntaria, y tiene como finalidad intentar alcanzar un acuerdo entre las partes antes de que se formalice una demanda civil. En este caso, la solicitud ha sido presentada por la abogada Guadalupe Sánchez, representante legal del Rey Juan Carlos I, quien reclama a Revilla 50.000 euros por unas declaraciones que considera “injuriosas” y que fueron pronunciadas en diversos medios de comunicación entre mayo de 2022 y enero de 2025.

Ambas partes podrán comparecer personalmente o a través de sus representantes legales. Si no se presenta el solicitante, el procedimiento se archivará automáticamente. Si quien no comparece es Revilla, se considerará el intento de conciliación como válido, sin necesidad de repetir el trámite. En caso de que no haya acuerdo, el proceso continuará por la vía judicial ordinaria.

“No me retracto”: Revilla mantiene su discurso

Hasta ahora, Miguel Ángel Revilla ha reiterado en múltiples entrevistas que no tiene intención de pedir disculpas ni rectificar sus declaraciones contra el Rey emérito, a quien ha acusado de “corrupción”, “evasión fiscal” y “deslealtad institucional”. En su comparecencia del pasado 2 de abril en la sede del PRC, llegó a decir:

“Le he llamado corrupto y lo mantengo. No está condenado, pero es que no puede estar condenado, porque la Constitución lo hace inviolable. Eso es una anomalía democrática”.

Además, ha denunciado que la demanda del monarca es un intento de escarmiento público para silenciar voces críticas:

“¿Por qué a mí y no al CNI o a Bárbara Rey, que han dicho cosas peores?”, preguntó. “Esto es un aviso a navegantes porque soy conocido. Pero yo no me voy a callar”.

Un proceso con rostro humano y consecuencias políticas

Revilla también ha expresado su malestar por la falta de respaldo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con quien mantiene una relación política y personal desde hace años. “Una llamadita de Pedro, que tantas me ha hecho en la vida, se agradecería”, afirmó en La Hora de La 1. También ha reconocido su preocupación financiera:

“50.000 euros me hacen un roto. Para él no será nada, pero para mí es un palo serio”.

El expresidente cántabro ha anunciado que no concederá más entrevistas sobre el tema y que dejará su defensa en manos del abogado José María Fuster-Fabra, penalista de prestigio y militante del PRC.

La cita del próximo 16 de mayo será decisiva. Si no hay acuerdo, la demanda civil se formalizará y dará inicio a un proceso judicial que podría sentar precedente en la relación entre libertad de expresión y derecho al honor, especialmente cuando el denunciado es un político en activo y el demandante un exjefe del Estado.

El tribunal no juzgará solo si hubo injuria, sino también el contexto, la relevancia pública de ambas figuras y el alcance de las afirmaciones. Pero más allá de los tribunales, este será también un juicio simbólico sobre los límites de la crítica política y la coherencia ética de quienes la ejercen.