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El Diario de Cantabria

TRIBUNALES

"Estaba petrificada"

El acusado de violación se declara inocente y la joven reafirma la agresión: "Estaba petrificada"

"Estaba petrificada"

El acusado de violar a una joven de 17 años, exnovia de un primo suyo, ha negado este martes que amenazara o agrediera a la chica en el juicio celebrado contra él, en el que se ha declarado inocente, aunque ha admitido que hubo relación sexual con penetración.

Pero "yo no soy un loco para andar con un cuchillo", ha esgrimido el procesado, para añadir que no entiende "por qué se lo ha inventado" la víctima, quien se ha reafirmado por su parte en lo denunciado en diciembre de 2017.

"Estaba petrificada", ha expresado después de relatar que el hombre la invitó a ir a su casa asegurándole que iba a llamar por teléfono su pareja, que estaba en prisión.

Según ha indicado, entró solo en la vivienda y salió al momento alegando que ya había hecho la llamada. A continuación, cuando se iban por las escaleras, en el descansillo, sacó un cuchillo y le dijo que la iba a "matar" porque era una "chivata" y su primo estaba en la cárcel por su culpa, por lo que la iba a "culear", extremó que llevó a cabo tras forcejear durante más de media hora, ha añadido la chica.

Por estos hechos, el acusado, de nacionalidad ecuatoriana, se enfrenta a una pena de 12 años de prisión que piden la Fiscalía y la Acusación Particular por un delito de agresión sexual, en tanto que la Defensa solicita la libre absolución. Además, el Ministerio Público interesa orden de alejamiento y prohibición de comunicarse con la joven, a la que deberá indemnizar con 20.000 euros por los daños morales.

En la vista, celebrada en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria, han declarado denunciante y denunciado, así como algunos testigos, y continuará este miércoles, 23 de octubre, y el 13 de noviembre, con el resto de la prueba testifical y la pericial y las conclusiones, respectivamente.

La chica, -que era menor cuando sucedieron los hechos por lo que su madre interpuso la denuncia-, ha explicado que esa noche estaba "de botellón", celebrando su cumpleaños junto a unas amigas, en una zona de Santander en la que coincidieron con el acusado y otro chico.

Ya de madrugada, el procesado le dijo de ir a su casa a telefonear a su primo y novio de la víctima, que estaba en El Dueso, a lo que ella accedió. Tras entrar en el portal y subir en ascensor al piso donde vivía le dijo que esperara fuera, en el descansillo, y al poco salió él manifestando que ya había realizado la llamada.

Así, decidieron irse y él propuso bajar por la escalera, a lo que ella accedió aunque le pareció "un poco raro", más cuando iba en zapatos de tacón.

De acuerdo con su versión, en el descansillo entre dos pisos él sacó un cuchillo -de cocina- que llevaba oculto entre el cuerpo y la ropa y le dijo que la iba a "matar", porque era una "chivata" y su primo estaba encarcelado por su culpa, por lo que la iba a "culear", extremo que ella no sabía entonces lo que significaba.

"NO SABÍA QUÉ HACER"

"Estaba petrificada. No sabía qué hacer", ha manifestado la víctima, para indicar que después de forcejeos y empujones, él la tiró al suelo cayendo ella hacia delante, la bajó los pantalones y la penetró por detrás, eyaculando dentro de la vagina.

A continuación, siguió bajando las escaleras, seguida por él, y se dirigió a un pub junto al portal donde se encontraba un compañero de clase que la acababa de llamar por teléfono, y en el que también estaba el amigo del agresor.

Desde allí, se dirigió a otra discoteca donde estaban sus amigas en un taxi, al que también se subieron los tres chicos. Una vez en esa sala, de la que el acusado se fue al poco tiempo, la joven contó lo que había pasado a sus amigas, que la acompañaron al hospital mientras localizaba a sus familiares.

A preguntas de las partes y por petición de las mismas, han exhibido a la joven 'selfies' en los que aparece junto al procesado. En una de las imágenes él la rodea el cuello con el brazo, pero ella no considera que estuviera "especialmente cariñoso", sino que se debe a que era el primo de su novio y a que se llevaban "bien".

Y en cualquier caso, ha negado que hablara previamente con el procesado de mantener relaciones sexuales, y ha asegurado que solo había bebido "dos cervezas", pero no otro tipo de alcohol ni fumado marihuana o consumido cocaína, como sí hizo el chico y, según su versión, ella también.

"IBA A QUEDAR ENTRE ELLA Y YO"

El acusado ha admitido que mantuvo relaciones sexuales con la chica, pero ha negado que la amenazase o forzase: "Yo no soy un loco para andar con un cuchillo", ha expresado para declararse "inocente" y manifestar que no entiende por qué se lo ha "inventado".

A este respecto, ha asegurado que ambos acordaron mantener relaciones sexuales pero ella le pidió que no se lo contara "a nadie", a lo que él accedió: "iba a quedar entre ella y yo".

Según ha relatado, ambos se dirigían a su casa pero al llegar, como estaba su padre, no entraron en la vivienda, sino que bajaron por las escalaras hacia el piso inferior y se sentaron en el descansillo, uno junto al otro, consumieron más cocaína -"acabamos todo lo que había"- y empezaron a besarse y a quitarse la ropa, hasta que ella quedó desnuda de cintura para abajo.

De acuerdo con su versión, en un momento dado estaban de pie, pero como él estaba "cansado" se sentó y se puso encima ella, que le pidió que eyaculara fuera, pero "me cansé mucho" y "no me pude detener", ha explicado al respecto.

A partir de ahí, el relato del chico coincide con el de la chica, en el sentido de que salieron del edificio, fueron a un local ubicado junto al portal donde estaban sus amigos y luego en taxi a otra discoteca, donde estaban las amigas, y desde donde él se fue a casa porque -ha dicho- tenía que trabajar al día siguiente.

Preguntado por la posibilidad de que le condenen y le expulsen de España durante diez años, el procesado ha declinado pronunciarse sobre este extremo que no contempla, porque "no he hecho nada malo".

TESTIGOS

En el juicio también ha declarado la madre de la víctima, que ha indicado que cuando llegó al hospital su hija se encontraba "fatal" y estaba "llorando".

Una amiga de la chica ha apuntado que tras salir de la vivienda la llamó por teléfono "muy asustada" para ver dónde estaban, y que la notó "muy rara", igual que los mensajes que les había enviado a un grupo de WhatsApp. Y al llegar a la discoteca, la vieron "muy nerviosa" e "incómoda": "se notaba que había pasado algo".

Finalmente, en el juicio han declarado dos policías locales que se encontraban en el hospital por otro servicio cuando llegó la joven, en un estado de "nerviosismo" y "ansiedad", "llorando" y "excitada", según han coincidido ambos agentes.

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