protestas docentes

Los docentes dan un portazo de manera unilateral a la negociación salarial

El consejero de Educación, Sergio Silva, atiende a los medios tras la ruptura de la negociación con la Junta de Personal Docente. / alerta
El conflicto entre la Consejería de Educación y los sindicatos docentes de Cantabria se agrava tras el rechazo de estos a negociar sin una nueva propuesta salarial | Silva lamenta el portazo al diálogo y reclama volver a la mesa con propuestas argumentadas

La negociación entre la Consejería de Educación, Formación Profesional y Universidades del Gobierno de Cantabria y la Junta de Personal Docente No Universitario ha registrado un nuevo episodio de tensión institucional, tras la negativa de los representantes sindicales a participar en la mesa de diálogo convocada para este martes, en la sede del antiguo colegio Simón Cabarga.

Esta cita, prevista para abordar la adecuación retributiva del profesorado no universitario, había sido solicitada expresamente por los propios sindicatos, con el fin de «desbloquear la negociación», según consta en el correo electrónico remitido a la Consejería el pasado 10 de abril.

Sin embargo, de manera inesperada, y sin previo aviso formal, los representantes sindicales de la Junta de Personal decidieron no incorporarse a la mesa de diálogo al considerar inadmisible que la Consejería no llevase consigo una nueva propuesta económica.

El consejero de Educación, Sergio Silva, quien encabezaba la delegación institucional, ha manifestado públicamente su «tremenda sorpresa» por esta decisión, subrayando que dicha negativa a sentarse a dialogar constituye un «error» que, a su juicio, perjudica no solo el proceso negociador sino también los intereses del propio colectivo docente.

La reunión: convocada por los sindicatos y rechazada por los mismos

Según el relato ofrecido por el consejero Silva, la reunión había sido organizada a instancias de la Junta de Personal, y el objetivo central era avanzar en la discusión sobre la retribución del profesorado, a partir de los planteamientos sindicales. No obstante, a su llegada a la sede de la reunión, el titular de Educación fue interceptado verbalmente por representantes sindicales que, según sus palabras, se negaron a entrar en la sala por considerar que la ausencia de una nueva propuesta constituía un desprecio a su representación.

Silva calificó este gesto como inadecuado tanto en el fondo como en la forma. «Desde la misma puerta me han trasmitido que si no había una propuesta, eso era un desprecio a la propia Junta y que no se iban a sentar a negociar», afirmó el consejero, visiblemente contrariado, quien recalcó que su equipo acudía al encuentro con disposición a escuchar, discutir propuestas argumentadas y explorar vías para aproximar posturas.

La cuestión salarial: propuestas, límites y plazos vencidos

El eje del desacuerdo radica en la reivindicación sindical de una subida salarial fija de 295 euros mensuales para todos los docentes no universitarios de la región. Dicha cantidad, según ha reiterado Silva, representa un incremento global de 52 millones de euros anuales en el presupuesto educativo, una cifra que, según el Ejecutivo autonómico, resulta inasumible en el contexto actual.

El consejero recordó que la Consejería ya presentó una oferta anterior, con validez limitada hasta el 31 de marzo, y que no se había previsto mejorar esa propuesta en esta nueva reunión. «No venimos con una propuesta nueva que mejore la que hubo hasta el 31 de marzo», aclaró Silva, añadiendo que corresponde a ambas partes plantear alternativas realistas y argumentadas para construir un espacio de negociación viable.

En este sentido, el titular de Educación consideró inadecuado que los sindicatos condicionaran su presencia a una propuesta económica cerrada por parte del Gobierno. «Eso es de lo que debemos hablar. No puede ser un obstáculo, y no comparto no sentarse en una mesa de diálogo que es la única manera de resolverlo», declaró.

Reproches por la forma de proceder de los sindicatos

Más allá de la discrepancia de fondo, Silva criticó también el procedimiento con el que se comunicó la decisión de no participar en la reunión. Según su relato, la negativa se transmitió de manera oral, en el umbral del lugar del encuentro, y por parte de una persona que, además, no ostenta el cargo de portavoz de la Junta de Personal Docente.

«No es normal que desde el quicio de una puerta se le hable de viva voz al consejero, quién no es ni siquiera portavoz de la Junta de Personal Docente, diciéndole algo así como si no nos traes lo que pedimos no nos sentamos», lamentó el consejero, subrayando que estos modos deterioran la institucionalidad del diálogo social y dificultan el entendimiento entre las partes.

Silva insistió en que la voluntad de su departamento es clara: negociar y alcanzar acuerdos posibles. Recordó, además, que las acusaciones anteriores sobre su supuesta «intransigencia» o «falta de diálogo» no se corresponden con la realidad de un proceso en el que el Ejecutivo ha mantenido la puerta abierta al entendimiento. «Hablar no puede ser malo», reiteró en varias ocasiones durante su intervención ante los medios, tras el fallido encuentro.

La postura sindical: rechazo a negociar sin propuesta previa

Desde el otro lado, la Junta de Personal Docente ha difundido un comunicado oficial en el que explican los motivos de su retirada de la reunión. Según denuncian, el consejero compareció ante los medios de comunicación antes del encuentro para anunciar que no presentaría ninguna nueva propuesta de adecuación salarial, hecho que consideran una falta de respeto institucional y una vulneración de los cauces legítimos de diálogo social.

«El comportamiento del consejero supone un insulto a las organizaciones sindicales y, por tanto, a todos los docentes a los que representamos», señala el comunicado. La Junta de Personal sostiene que no se puede negociar a través de los medios de comunicación y advierte de que, ante la ausencia de una propuesta por parte del Gobierno, la única oferta sobre la mesa sigue siendo la presentada por la representación sindical.

Asimismo, los sindicatos reclaman que la Consejería formule de manera inmediata una propuesta concreta que responda a sus reivindicaciones. Como medida de presión, han anunciado que en los próximos días presentarán un calendario de movilizaciones para exigir una solución satisfactoria a lo que definen como «actitud intransigente» de la administración educativa.

Consecuencias educativas y advertencia sobre futuras huelgas

Ante el anuncio de posibles movilizaciones, Silva expresó su preocupación por el impacto que podrían tener sobre los estudiantes. En este sentido, señaló que la convocatoria de huelgas o protestas no ayuda a resolver el conflicto sino que puede tener efectos adversos sobre el desarrollo del curso. «Ya lo dije cuando se me preguntaba por la primera huelga: mostraba mi preocupación porque pudiera haber más movilizaciones o jornadas de huelga de aquí a final de curso porque eso puede perjudicar a los alumnos», advirtió.

Frente a este escenario, Silva reiteró que la Consejería está a favor de encontrar soluciones dialogadas, siempre que estas se construyan sobre bases sólidas y sostenibles. Insistió en que seguirán apostando por la vía del diálogo y que volverán a la mesa cuantas veces sea necesario, siempre que exista voluntad mutua de alcanzar un acuerdo realista.

La negociación, en punto muerto

De momento, el proceso se encuentra en un punto muerto. No hay reuniones programadas ni propuestas nuevas sobre la mesa. La Junta de Personal considera que no debe seguir negociando si no se parte de un nuevo documento económico por parte del Ejecutivo. Por su parte, la Consejería mantiene que el diálogo debe construirse a partir de propuestas razonadas de ambas partes, y no como una imposición unilateral.

Mientras tanto, la incertidumbre se mantiene tanto entre el profesorado como en la comunidad educativa, que observa con preocupación cómo se estanca una negociación clave para las condiciones laborales del colectivo docente.

Las posiciones, por ahora, parecen alejadas, y las consecuencias de esta falta de diálogo podrían extenderse a lo largo del curso escolar si no se encuentra pronto un espacio de entendimiento.