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El Diario de Cantabria

Cuando llamó a la puerta escuchó "voces de socorro"

Los sobrinos de la mujer apuñalada destacan la actitud provocadora y desafiante de la acusada
Vista de parte del cartel que está situado en la entrada de los juzgados de Santander. / ALERTA
Vista de parte del cartel que está situado en la entrada de los juzgados de Santander. / ALERTA
Cuando llamó a la puerta escuchó "voces de socorro"
 Los sobrinos de la mujer que falleció a causa de las puñaladas que le asestó su cuñada, en el piso en el que convivían ambas con la pareja de la acusada, han coincidido en destacar la actitud "provocadora" y "desafiante" que tenía la presunta homicida con la víctima, que ya había dado muestras del "miedo" que la tenía.

Con el testimonio de los hijos del hombre que era pareja de la acusada, se ha iniciado este martes la segunda sesión del juicio con jurado que se celebra esta semana en la Audiencia de Cantabria, contra la mujer que ayer reconoció haber asestado 22 puñaladas a su cuñada, afirmando que lo hizo porque "un científico" le había "programado" para hacerlo.

El apuñalamiento se produjo cuando ambas mujeres se quedaron solas en el piso, mientras que el hombre era acompañado por su hija al Hospital de Valdecilla para una sesión de rehabilitación a causa de un ictus que había sufrido meses atrás.

La hija ha explicado que la relación entre las cuñadas fue cordial hasta que su padre sufrió el ictus, pero a raíz de ahí hubo "continuos enfrentamientos" provocados por la acusada, ya que, subraya: "mi tía era una persona muy tranquila que nunca buscaba conflictos".

"Antes del ictus hacía vidas muy independientes, pero luego tuvimos que colaborar todos en el cuidado de mi padre y había más disputas", ha añadido.

La joven ha relatado que aunque habitualmente ella y la acusada acompañaban a su padre a Valdecilla, el día de los hechos la acusada no quiso ir y se quedó en el piso. "Luego nos llamó para preguntar cuando íbamos a volver", recuerda la testigo, que explica que extrañada por esa llamada, telefoneó al móvil de su tía, pero fue la acusada la que contestó diciendo que su tía "estaba enfadada y se había ido".

Esto, unido al hecho de que la víctima le había contado que había recibido amenazas de muerte por parte de la acusada, hizo que llamara a su novio para que acudiera al piso a comprobar que todo estaba bien. Este joven ha testificado que así lo hizo, pero la acusada no quiso abrirle, por lo que se puso en contacto con el hermano de su novia.

Pero, cuando este acudió al piso, la acusada también se negó a dejarle entrar, por lo que decidió llamar a la policía, porque, según ha explicado, no le parecía "normal" lo que estaba ocurriendo.Y es que, a preguntas del fiscal, el joven ha afirmado que había una "relación de conflicto" entre ambas mujeres, de la que era consciente porque su tía le pidió que pusiera un pestillo en su habitación porque "le tenía miedo".

Los hijos de la pareja de la acusada también han relatado que un día antes de los hechos fueron al piso con la intención de hablar con su padre de trasladarlo a una residencia porque pensaban que "no estaba bien atendido".

Y han afirmado que la acusada se negó a que hablaran con su padre a solas y notaron que "él la tenía miedo", porque cuando le preguntaron si quería ir a la residencia "dijo que no, pero cuando ella no miraba, asentía con la cabeza".

Un miedo que, según ambos han señalado, se convirtió en "pánico", cuando al volver de Valdecilla, la hija no quiso ir al piso en el que acababa de producirse el apuñalamiento y pidió ir al Hospital de Sierrallana, donde supieron que la acusada también se encontraba en esos momentos en el centro hospitalario. "Mi padre no quería salir de la habitación y pedía que bloquearan la puerta", recuerda su hijo.

Por su parte, el hombre que era pareja de la acusada y hermano de la mujer fallecida, por motivo de salud no ha declarado en la sala y se ha dado lectura a su testimonio, en el que, reconoce la mala relación existente entre las dos mujeres, que la acusada culpaba a su hermana de haberle quitado una carta, de no ayudar en las labores domésticas y a la familia de querer ingresarle en una residencia para luego matarla o deportarla.

También ha declarado una amiga de la víctima que ha apuntado que ésta le contó que su cuñada la amenazaba. "Mi amiga tenía miedo, porque le decía: voy a matar a tu hija y luego a ti", ha explicado, apuntando que, además de encerrarse en su habitación, después de echarse atrás en su idea de denunciar la situación ante la Policía Nacional, "compró un spray de pimienta, por si acaso".

GRITOS DE AUXILIO

La sesión de hoy ha terminado con la declaración de los vecinos del piso en el que se produjo el apuñalamiento, que han recordado que aquel día escucharon "gritos de auxilio" en la vivienda contigua.

En principio, este matrimonio pensó que los ruidos provenían del piso inferior, pero sus hijos les indicaron que los ruidos venían de la pared contigua a su habitación.

"Mi marido fue a llamar a la puerta porque pensamos que se había caído el señor y necesitaban ayuda", ha explicado la vecina, mientras que su marido ha recordado que cuando llamó a la puerta escuchó "voces de socorro".

"¡Ay que me mata!", dice este vecino que escuchó, para oír a continuación que le respondían "ya está, tranquila, no pasa nada, ya pasó, ya está". Y a preguntas de la acusación particular, ha recordado que las dos voces que escuchó eran de mujeres.

Cuando llamó a la puerta escuchó "voces de socorro"
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