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El Diario de Cantabria

La costa cántabra, refugio de visitantes en medio de la grave crisis

  • Algunos viajeros, principalmente de Madrid y el País Vasco, han llegado a Cantabria pensando que ‘estaban de vacaciones’  
  • Los alcaldes llaman a la ‘responsabilidad’ ante la expansión del coronavirus
Varias personas pasean por la playa de Comillas este sábado. / Pedro Puente Hoyos
Varias personas pasean por la playa de Comillas este sábado. / Pedro Puente Hoyos
La costa cántabra, refugio de visitantes en medio de la grave crisis

La costa cántabra ha registrado un repunte de visitantes españoles esta semana, algunos de ellos procedentes de zonas de riesgo por el coronavirus Covid-19, que en su mayoría presentan un comportamiento respetuoso con las medidas recomendadas para no extender la enfermedad, aunque con algunas excepciones. En general, desde todos los ayuntamientos costeros de Cantabria se valora el comportamiento responsable de los visitantes que están llegando en medio de la extensión de la enfermedad, aunque también se censura la actitud de algunos de ellos, que consideran que están de vacaciones.

Por ejemplo, desde el Ayuntamiento de Suances, se destaca a Efe que el viernes, cuando se estaban decretando en toda España medidas restrictivas por el coronavirus, un grupo de visitantes de Madrid, que habían llegado para pasar unos días en su segunda residencia, acudieron a la piscina municipal para inscribir a sus hijos en alguna actividad cuando se estaban cerrando las instalaciones.

También en Polanco se ha producido algún caso que ha llamado la atención del Ayuntamiento que ha tenido que acudir a la Guardia Civil para que vigile los accesos a los parques infantiles y algunas instalaciones, como las pistas de pumptrack y de skate de Requejada, por la asistente de grupos de jóvenes a practicar su deporte favorito. Estas instalaciones estaban cerradas, valladas y precintados sus accesos, a pesar de los cual estos jóvenes se saltaron las prohibiciones, por lo que fueron los propios vecinos los que avisaron al Consistorio que pidió a la Benemérita que identificara a los jóvenes, que presentó denuncia.

También en Comillas se ha notado un repunte de visitantes desde el miércoles, que se atribuye a las medidas tomadas en Madrid por el coronavirus, que para la alcaldesa, Teresa Noceda, «no es de recibo» teniendo en cuenta los consejos de las autoridades, puesto que se puede estar asintomático pero contagiado. «Es sorprendente la cantidad de gente que ha habido en las tiendas», ha manifestado Noceda en declaraciones a Efe, en las que afea que algunos hayan llegado a preguntar en las oficinas de turismo cómo apuntar a sus hijos a las actividades que se organizan en el municipio.

COMILLAS. La alcaldesa de Comillas considera que «hay gente que se lo está tomando como un periodo vacacional». «Es una insensatez y una irresponsabilidad», ha opinado, al tiempo que ha reclamado a sus vecinos que cumplan las recomendaciones a «rajatabla» y que se queden en sus domicilios.

Por el contrario, desde el Ayuntamiento de Santander, su concejal de Personal y Protección Ciudadana, Pedro Nalda, ha reconocido que se está produciendo una llegada de visitantes, aunque ha subrayado que están siendo «muy respetuosos» con las recomendaciones sanitarias.

Nalda ha precisado que la capital cántabra no es un destino en el que las personas de fuera de la comunidad tengan una segunda residencia, como sí puede ocurrir en otros municipios, pero ha incidido en la «responsabilidad y conciencia» ciudadana frente al coronavirus, que, como ejemplo, se materializa en que la Policía Local ha realizado muchas menos intervenciones de las habituales desde el anuncio del estado de alarma.

Por su parte, el alcalde de Suances, Andrés Ruiz Moya, ha resaltado que el municipio presenta este fin semana un aspecto muy diferente, ya que las concentraciones de visitantes habituales en días como estos se han transformado en calles semivacías, terrazas recogidas y negocios de hostelería cerrados.

Por ello, según ha precisado a Efe, el Ayuntamiento no ha adoptado medidas especiales salvo las anunciadas de cierre de los parques y de las instalaciones públicas donde se iban celebrar actividades deportivas y culturales, que han sido suspendidas en principio hasta finales de mes.

Ruiz Moya también ha valorado el comportamiento «cívico y responsable» de los vecinos y la «tranquilidad absoluta» de unas calles habitualmente bulliciosas en fin de semana, a su juicio consecuencia de que «todos somos conscientes» de la gravedad de la situación y de la necesidad de quedarse en casa o limitar las relaciones sociales.

laredo. En Laredo, uno de los principales focos turísticos costeros cántabros, las calles y plazas estaban ayer sábado prácticamente vacías, con los comercios cerrados, en una jornada soleada y con temperaturas suaves que invitaron a más de uno a salir de casa a primera hora de la tarde para caminar por el Paseo Marítimo o hacer algo de deporte.

Este el caso de la trabajadora de una residencia que, pese a estar preocupada por la crisis del coronavirus, necesitaba tras su jornada laboral «escaparse» unas horas a la playa a surfear con su familia. «Tal vez no sea lo correcto pero también los niños precisan que les dé el aire al estar tantas horas encerrados en la vivienda», admitió.

En la zona de la playa Salvé, cuatro universitarios de Bilbao, «resignados» y «escarmentados» por la situación, señalaron su decisión de volver a casa tras llegar a Laredo con la intención de «salir de fiesta y pasárselo bien» este fin de semana, mientras que a Paola y Peter, de origen italiano y británico, respectivamente, la crisis les ha sorprendido siguiendo el Camino de Santiago, una aventura que tendrán que suspender. 

vuelo. Peter espera coger un vuelo al Reino Unido desde el aeropuerto de San Sebastián para regresar a casa, pero Paola no tiene aún claro qué va a hacer, porque en su país «la situación es también crítica». «Supongo que esperaré unos días aquí en España pese a que me es muy difícil encontrar alojamiento para pernoctar, porque los albergues están prácticamente todos cerrados», dijo a Efe. Por su parte Luis, de Basauri (Vizcaya), aunque empadronado en Laredo, llegó a su segunda residencia pero «no con la intención de hacer turismo como malentiende la gente, sino para escaparse de una situación que en el País Vasco está más complicada con más contagios». Por ello, ha lamentado que estas medidas para paliar la situación «no se tomaran antes».

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