Casares minimiza el escándalo de corrupción del PSOE hablando de «unos pocos»
El líder del PSOE cántabro apela a la ética y al dolor compartido, pero esquiva una autocrítica y diluye la gravedad del caso de corrupción
El secretario general del PSOE de Cantabria, Pedro Casares, ha vuelto a insistir en que el Partido Socialista será «ejemplarizante y contundente contra la corrupción», aunque su discurso continúa evitando mencionar directamente a los protagonistas del escándalo que ha golpeado a la formación en los últimos meses. En plena polémica por las investigaciones judiciales que implican a exaltos cargos como José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García, Casares se limita a hablar de «unos pocos que nunca debieron representar al partido», una fórmula ambigua que diluye la responsabilidad institucional de los hechos.
Casares remitió recientemente una carta a la militancia cántabra en la que reconocía que el partido atraviesa «días de indignación, rabia, dolor y vergüenza», aunque se cuidó de no citar a los dirigentes investigados. A su juicio, estos casos «no representan los valores del PSOE» y deben quedar como excepciones aisladas dentro de una organización que, asegura, es sinónimo de «honradez y decencia». Sin embargo, su negativa a nombrar a los implicados más relevantes ha sido interpretada como un intento de proteger al aparato orgánico del partido, evitando asumir responsabilidades colectivas por quienes ocuparon puestos clave.
Durante su intervención este sábado en Madrid, a la entrada del Comité Federal celebrado en Ferraz, Casares se mostró confiado en que el PSOE será «claro y contundente» frente a la corrupción, y proclamó que el partido «liderará la regeneración democrática». También expresó su apoyo a Pedro Sánchez, a quien definió como un líder que «sabe avanzar en los momentos difíciles».
El dirigente cántabro aprovechó su intervención para lanzar un mensaje de respaldo a la militancia, alcaldes y concejales, insistiendo en que el PSOE «es el partido de la esperanza» y estará «a la altura de las circunstancias». No obstante, el uso constante de consignas emocionales y apelaciones genéricas contrasta con la ausencia de una autocrítica real y con la falta de medidas concretas anunciadas para evitar que estas situaciones se repitan.
Respecto a la reciente renuncia de Paco Salazar, señalado por supuestos comportamientos machistas, Casares se limitó a decir que el partido «tomará las mejores decisiones» y recalcó que «no cabe ningún comportamiento que se salga de nuestro código ético». Reivindicó al PSOE como un partido feminista, pero sin aclarar la posición de la dirección ante las acusaciones conocidas.
El mensaje de Casares combina grandes declaraciones de principios con una estrategia comunicativa que esquiva la raíz del problema: la corrupción en las altas esferas del partido.