Fondos europeos en riesgo

Cantabria impulsa la mayor restauración minera en décadas tras años de bloqueo

La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, asiste al inicio de las obras de restauración ambiental del Dique 27. / Alerta
Tras años de abandono, Cantabria reactiva una intervención clave que mejorará la seguridad geotécnica, reducirá riesgos y generará un nuevo activo ambiental con impacto directo en la economía local

La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha reafirmado la apuesta del Ejecutivo autonómico por la recuperación ambiental durante el inicio de los trabajos de restauración de los terrenos de la antigua mina de zinc de Reocín, una actuación que permitirá a Torrelavega y Cartes contar este mismo año con un nuevo espacio natural de referencia.

La intervención, financiada con 9,1 millones de euros de fondos europeos, estuvo “a punto de perderse por la falta de gestión del anterior Gobierno”, según ha señalado la presidenta. Buruaga ha destacado que la restauración ambiental de los siete diques de la antigua explotación minera concluirá en 2026, generando un “activo ambiental de primer orden” con impacto directo en el turismo, el empleo y la economía local.

Acompañada por el consejero de Fomento y otras autoridades, la jefa del Ejecutivo ha subrayado que la actuación mejorará la seguridad geotécnica, reducirá el riesgo de incendios y aumentará la accesibilidad del entorno. “La ecuación es perfecta. La apuesta por cuidar el territorio es una apuesta ganadora”, ha afirmado.

El proyecto, que ejecutará la empresa pública Tragsa, se desarrollará sobre casi 103 hectáreas, incluyendo el dique 27 en Torrelavega y los espacios del Lago de la Peña, La Barquera, Mijarojos, La Garma, Gamonedo y Pozo Jaime en Cartes.

Entre las actuaciones previstas figuran la erradicación de especies invasoras, como el plumero y el bambú, sustituyéndolas por vegetación autóctona como roble, laurel, abedul o fresno; la estabilización del terreno y mejora del suelo mediante la cobertura de los depósitos mineros; y la adecuación de vías verdes, humedales, caminos y zonas de descanso. Además, se reforzará la biodiversidad con la instalación de nidos para murciélagos y aves, así como sistemas de control de la avispa asiática. También se instalarán estaciones de seguimiento para monitorizar la calidad del suelo, el agua y el aire.

Esta actuación forma parte de un conjunto de cinco proyectos ambientales financiados con cerca de 12 millones de euros de fondos europeos. Tres de ellos ya han concluido —Monte La Picota, la ladera de Suances y el monte La Sierra en Ramales y Ruesga— y otro continúa ejecutándose en la cantera de Solvay en Cuchía.

En total, estas intervenciones abarcan casi 198 hectáreas, equivalentes a 277 campos de fútbol. Buruaga ha defendido que el actual Gobierno ha trabajado “en tiempo récord” para asegurar estos fondos y ha agradecido la colaboración de los ayuntamientos implicados.

La presidenta ha definido la actuación como una forma de “saldar una deuda histórica con la mina”, que durante más de un siglo impulsó el desarrollo industrial de la comarca del Besaya, y ha recordado la figura del exconsejero José Luis Gil por su papel en la adquisición de los terrenos y el impulso de su restauración ambiental.