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El Diario de Cantabria

SANIDAD

«En Cantabria se registra un infarto al día y la mayoría se pueden evitar»

El jefe de Cardiología de Valdecilla dice que si hubiera educación en salud desde niños desaparecerían gran parte de las enfermedades cardiovasculares que llevan al infarto

Javier Zueco, jefe de Cardiología del Hospital Marqués de Valdecilla.
Javier Zueco, jefe de Cardiología del Hospital Marqués de Valdecilla.
«En Cantabria se registra un infarto al día y la mayoría se pueden evitar»

El Hospital Marqués de Valdecilla es una referencia en Cardiología desde hace décadas y Javier Zueco lleva en la Unidad de la que ahora es jefe más de tres décadas en las que el tratamiento de las enfermedades cardiacas y los infartos ha cambiado de forma espectacular, pero su apuesta por pasa la prevención de las patologías cardiovasculares a través de la formación y la educación porque la mayoría de ellas se pueden evitar. El especialista analiza la realidad de los enfermos cardiacos en la actualidad y establece las pautas para reducir la incidencia de las patologías que más muertes producen en todo el mundo. 

PREGUNTA.– La primera causa de muerte de la sociedad actual son las enfermedades cardiovasculares. ¿Somos conscientes de esta realidad? 

RESPUESTA.– No, esta sociedad no es consciente de este dato porque habitualmente en los países occidentales estas enfermedades, que afectan al corazón y al cerebro, dan menos miedo que otras, como el cáncer, porque saben que tenemos grandes recursos terapéuticos y cantidad de medidas para atajarlas. Conocen que después de un infarto o un ictus hay cuatro días de ingreso y nos vamos a casa, y nos van a atender muy bien con las últimas tecnologías, pero tienen que ser conscientes de que se puede evitar el infarto cuidando el corazón, y se tiene que hacer desde edades tempranas con una dieta adecuada, haciendo ejercicio, dejando el tabaco, evitando la obesidad o la hipertensión, y este es un objetivo que tenemos pendiente y que hay que poner en marcha. 

P.– ¿Piensa que no hay suficiente educación en salud? 

R.– No la hay. Es un problema educacional, debería haber una asignatura de enseñanza obligatoria para niños de unos 10 años porque hay que enseñar a saber comer, a informar del daño que hace fumar, a hacer ejercicio regular, al menos media hora todos los días, lo que llamamos el paseo del corazón que, después de una jornada de trabajo, a las 8 de la tarde, es lo mejor que puede hacer la gente porque cuando se mueven las piernas se mueve el corazón. En los colegios se enseñan muchas matemáticas pero no cómo se debe comer, y muchas veces los padres no ayudan. Los especialistas estamos yendo a colegios a dar charlas pero hay mucho trabajo por hacer en materia educativa. 

P.– Y ¿si hablamos de infartos que se registran en Cantabria?

R.– En Cantabria hay un infarto diario de media, 365 al año, sin embargo el infarto es el final de un proceso de una enfermedad cardiovascular, la gente empieza a quejarse de que le duele el pecho, se produce un infarto y en cuatro días están en casa con una buena calidad de vida. Pero eso no sirve porque esas arterias que se han ido tapando siguen ahí, después de las anginas de pecho e infartos hay una insuficiencia cardiaca porque el corazón no da más de sí, el motor de cuatro cilindros se queda con dos, puedes acceder a grandes drogas pero no te curan, y entonces la única solución es el trasplante cardiaco. 

P.– Y ¿cuál ha sido la evolución de la incidencia de las cardiopatías?

R– Las cifras de infartos se mantienen en los últimos diez años pero ha disminuido la mortalidad. Cuando cualquier paciente, de Reinosa o Laredo, tiene un infarto le traen a Valdecilla donde le ingresamos y restablecemos la circulación en esas arterias. Desde hace siete años tenemos establecido este sistema centralizado aquí que funciona muy bien. La ambulancia nos lo trae y desde aquí los hemodinamistas acudimos a limpiar esas arterias.

P.– Valdecilla ha sido un hospital puntero en cardiopatías ¿sigue siendo referencia en esta especialidad?

R.– Valdecilla fue el primer hospital en España donde se hizo un angioplastia coronaria, la dilatación de las arterias coronarias, fue el 19 de septiembre de 1980, y la primera angioplastia de la historia de ese tipo se hizo en Alemania. Desde aquel entonces, el hospital ha estado investigando y evolucionando y podemos asegurar que Valdecilla sigue siendo un centro pionero en la especialidad. 

P.– Las nuevas tecnologías lo cambian todo ¿también las soluciones a los problemas cardiacos?

R.– Para solucionar muchos problemas cardiacos sí. Basta ver los marcapasos actuales, los trasplantes, que hacemos unos 25 al año, o las asistencias ventriculares, algo que se pone al paciente para que aguante hasta que le llegue el corazón para el trasplante. Pero antes de llegar al trasplante hay muchas soluciones, como stents o válvulas, que dan una enorme calidad de vida a los enfermos cardiacos. Y compartimos la enfermedad con los neurólogos aunque las consecuencias del ictus son peores y ellos, por desgracia, no tienen estos dispositivos. 

P.– Como ocurre con el cáncer, hay enfermos cardiacos que acuden a otros países a tratarse, como EEUU ¿es mejor allí este tipo de cirugías?

R.– Hacemos exactamente lo mismo. Contamos con residentes allí, en Estados Unidos, y tenemos esa certeza. Los dispositivos, las válvulas, los stents... no hay ninguna diferencia, se fabrican allí y Valdecilla los compra a este país y los profesionales de aquí tenemos muchísima experiencia y colocamos válvulas desde la ingle y en dos días se van a casa andando, antes era impensable. Tenemos un equipo multidisciplinar con 30 médicos, 15 residentes y 150 enfermeros, auxiliares y celadores. Todos estamos a una divididos en unidades y somos equipos muy consolidados y especializados, cada uno sabemos de una especialidad determinada. 

P.– ¿Qué le parece la idea del Colegio de Médicos de Cantabria que, junto al Ayuntamiento de Santander, ha celebrado la Semana del Corazón y se ha propuesto que esta ciudad tenga desfibriladores en zonas estratégicas y ciudadanos formados en RCP?

R.– Me parece genial. De nada sirve que en un hospital estemos esperando en que llegue un paciente que se cae en la calle, si existiera el método de que en esa calle se le puede salvar la vida con una simple descarga que da un desfibrilador, sería una maravilla. Son aparatos automáticos y las ciudades deberían estar llenas porque son muy fáciles de manejar, y los cardiólogos debemos implicarnos en este objetivo. Por eso hablo tanto de formación, deberíamos formar en los colegios y en las instituciones deportivas, debería haber alguien que reconociera este tipo de patología, hay chavales que se mueren de repente, por alteraciones genéticas, tienes que asegurarte de que estás sano cuando haces deporte pero no es fácil saberlo. Y hay ejemplos de este tipo muy curiosos, como un programa con drones en el Camino de Santiago que detectan al cardiaco y llevan desfibrilador a bordo, eso también estaría muy bien que existiera en Cantabria, o dispositivos en teléfonos que detectan problemas cardiacos. 

P.– Ansiedad y estrés son dos palabras que no faltan en cualquier colectivo en la actualidad. ¿Influyen en los problemas cardiacos o solo son malas jugadas de nuestro cerebro?

R.– Eso es la vida, influye en los problemas cardiacos pero no en todos, son descargas de catecolaminas muy fuertes que te producen taquicardias, y en alguna de las placas arteroesclerosas, se producen fisuras o grietas que desencadenan un proceso para taponarla y ese mecanismo tapa más las arterias, en los jóvenes pasa. Y otra lacra para las cardiopatías es la diabetes. Yo insisto en que no hay otra manera para atajar estos problemas que cambiar los hábitos porque son cosas físicas y químicas, que dependen de la tensión o del colesterol, por eso hay tener esos factores controlados. Esta concienciación hay que hacerla constantemente sin cansarse. Ahora se muere la gente más tarde porque se está concienciando. 

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