Cantabria prepara medidas para controlar a la población de lobos tras su salida del LESPRE
María Jesús Susinos defendió el modelo de gestión del lobo en la región, destacando la coexistencia con la ganadería y el control poblacional para evitar más daños a los ganaderos
La consejera de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Cantabria, María Jesús Susinos, ha ofrecido este viernes una rueda de prensa en la que defendió el modelo de gestión del lobo que la región mantiene, basado en la coexistencia equilibrada entre esta especie y las actividades ganaderas.
En su intervención, Susinos subrayó que la intención del Gobierno de Cantabria es lograr un equilibrio poblacional que permita tanto la conservación del lobo como la viabilidad de los ganaderos de la región. La consejera estuvo acompañada por un representante del sector primario que también mostró su apoyo a la estrategia defendida por la consejería.
Este pronunciamiento de la consejera de Desarrollo Rural se produce tan solo un día después de que el Congreso de los Diputados aprobara la modificación de la Ley de Desperdicios Alimentarios, que incluye entre sus enmiendas la exclusión del lobo de la Lista de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE).
La modificación de esta ley fue posible gracias a las enmiendas del Partido Popular, que contaron con el apoyo mayoritario de la Cámara Baja, lo que ha sido interpretado como un importante paso en la defensa de los intereses de Cantabria en lo que respecta a la gestión de la fauna en la región.
El papel clave de Buruaga y del PP
El modelo de gestión del lobo defendido por el Gobierno de Cantabria tiene como objetivo principal garantizar la coexistencia del lobo con la actividad ganadera, en especial con el desarrollo de la ganadería extensiva.
Según Susinos, este modelo ha sido articulado y defendido desde hace años por la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, quien en su momento situó el problema del lobo como uno de los puntos clave de su agenda política. «La presidenta María José Sáenz de Buruaga ha sido la única que ha llevado la voz de los ganaderos de Cantabria a Europa, a Bruselas, y a la Comisión de Medio Ambiente del Comité de las Regiones.
Ha sido quien ha dado un paso firme para colocar este asunto como un problema de país, no solo como un tema que afecta a nuestra región», señaló la consejera, destacando el compromiso y liderazgo de la presidenta en este ámbito.
La consejera también señaló que en los últimos seis meses, su labor al frente de la Consejería ha estado dirigida a mantener el rumbo marcado por Sáenz de Buruaga, quien ya antes de su llegada a la presidencia de la comunidad había avanzado propuestas concretas sobre la gestión del lobo, en una apuesta por gestionar la población de lobos de manera sostenible y racional.
Susinos destacó, en este sentido, que la postura del Gobierno de Cantabria se había visto fortalecida por el respaldo que la región había recibido de partidos como el Partido Popular en el Congreso de los Diputados, ya que, según la consejera, «lo que ha hecho el PP en el Congreso, lo podían haber hecho otros grupos políticos con representación en la Cámara Baja, como el PRC, pero una vez más se ha demostrado que su presencia allí no sirvió de nada para la región».
Según Susinos, fue precisamente la influencia del Partido Popular en Madrid la que permitió que el panorama en Cantabria cambiara sustancialmente al conseguir la exclusión del lobo de la LESPRE, lo que ha sido interpretado como un paso clave para reorientar la gestión de la especie en la región.
A pesar de este avance legislativo, la consejera insistió en que el Gobierno de Cantabria no desea eliminar al lobo de su territorio, sino que lo que se busca es lograr un equilibrio poblacional que permita a esta especie coexistir con la actividad ganadera de la región.
«El lobo debe seguir formando parte de nuestros territorios, pero es necesario que se regule su población para evitar los daños que actualmente sufren nuestros ganaderos. No podemos permitir que la situación llegue a niveles insostenibles para los productores de la región», afirmó la consejera en su intervención.
«Estamos viviendo una situación muy difícil para el sector ganadero»
María Jesús Susinos subrayó que, si bien la presencia del lobo ha sido parte del ecosistema en Cantabria a lo largo de los siglos, en los últimos años los daños causados por los ataques de lobos a ganados han aumentado considerablemente, afectando la estabilidad económica de muchas explotaciones ganaderas en la comunidad. Según explicó la consejera, las cifras actuales son inasumibles para los ganaderos y requieren la implementación urgente de medidas efectivas para minimizar los daños. «Estamos viviendo una situación muy difícil para el sector ganadero, y no podemos permitir que la protección excesiva del lobo, como se ha dado en los últimos años, continúe afectando a los productores», destacó.
En este contexto, Susinos detalló las principales líneas de actuación del Gobierno de Cantabria en relación con la gestión del lobo. La consejera indicó que el Plan de Gestión del lobo que el gobierno regional había implementado previamente se reactivará con el fin de controlar la población de lobos de manera técnica y científica.
Las extracciones
Este plan, según Susinos, incluirá medidas como la activación del cupo de extracciones, que tendrá un límite máximo del 20% de la población de lobos en la región. Es importante señalar que estas extracciones serán realizadas por el Cuerpo de Agentes del Medio Natural, un cuerpo especializado en la gestión de especies de fauna en la comunidad autónoma.
La consejera también explicó que el Plan de Gestión se complementará con un documento técnico que detallará las zonas y los cupos de extracciones que se aplicarán en función de la distribución territorial de las manadas de lobos, su reproducción, los grupos no reproductores, los ejemplares solitarios y, sobre todo, los daños que provocan en las explotaciones ganaderas.
Este documento será elaborado por la Dirección General de Montes y Biodiversidad, bajo un enfoque científico y técnico, para garantizar que las decisiones que se tomen estén basadas en los principios de sostenibilidad y protección del medio ambiente.
El Gobierno de Cantabria espera que el nuevo plan de gestión sea aprobado en los próximos días y se publique en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC). Según Susinos, el proceso para la aprobación y publicación de estas medidas es inminente y tendrá lugar «en los próximos días». El plan de gestión establece que, una vez se haya alcanzado el cupo de extracciones en una determinada zona, y si los daños continúan produciéndose, se podrán autorizar controles excepcionales. Además, en este escenario, se podrán compensar los cupos de un año con los del siguiente, lo que permitirá una mayor flexibilidad en la gestión de la población de lobos.
Nuevo plan de gestión del lobo.
La consejera también hizo referencia a la elaboración de un nuevo Plan de Gestión del Lobo que se encuentra en fase de elaboración y que será presentado en la Mesa del Lobo, órgano de diálogo que el Gobierno de Cantabria ha establecido para debatir y consensuar las medidas más adecuadas para la gestión de la especie.
Este nuevo plan incluirá, entre otros aspectos, la ampliación de la zonificación de la especie y la modificación de los baremos de los daños ocasionados por los lobos. El borrador de este plan será presentado el próximo viernes en la mencionada mesa de trabajo.
Por último, Susinos presentó algunos datos relativos a los ataques de lobos ocurridos en el último año en diversas zonas de Cantabria. Según los datos proporcionados por la consejera, en el área de Campoo Occidental, en los municipios de Yuso, Valdeolea y Enmedio, se certificaron 500 ataques de lobos en el último año, lo que representa cerca del 20% del total de los ataques registrados en la región (2.681 ataques).
Además, en otros municipios como Los Tojos, Cabuérniga y Ruente, se produjeron 300 ataques de lobos, mientras que en San Felices de Buelna, Los Corrales y Puente Viesgo se certificaron 150 ataques, y en otras áreas como San Pedro del Romeral y Luena, los daños fueron igualmente significativos. Estos ataques fueron descritos como inasumibles para los ganaderos, quienes enfrentan una creciente dificultad para mantener sus explotaciones ante la proliferación de ataques de lobos.
De acuerdo con los datos facilitados por la consejera, entre enero de 2022 y diciembre de 2024, se produjeron 6.635 ataques de lobos en Cantabria, lo que resultó en la muerte de 8.184 animales. Esta cifra muestra un aumento alarmante respecto a los 1.000 ataques que se registraron en 2020, cuando el lobo aún no gozaba de una protección especial en la ley.
Este incremento ha sido una de las principales razones que ha llevado al Gobierno de Cantabria a tomar medidas más agresivas para controlar la población de lobos en la región, garantizando de este modo la sostenibilidad de la actividad ganadera.