Pobreza y exclusión social

Cantabria se mantiene entre las comunidades con menor riesgo de pobreza en España

Los últimos datos oficiales sitúan a Cantabria entre las regiones con menor incidencia de pobreza, aunque el análisis detallado revela que la mejora estadística convive con situaciones de vulnerabilidad persistentes
La Encuesta de Condiciones de Vida sitúa a Cantabria entre las comunidades con menor exclusión. / EP
La Encuesta de Condiciones de Vida sitúa a Cantabria entre las comunidades con menor exclusión. / EP

Cantabria vuelve a situarse entre las comunidades con menor riesgo de pobreza o exclusión social del país, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2025 publicada por el Instituto Nacional de Estadística. La comunidad registra una tasa AROPE del 19,2%, más de seis puntos por debajo de la media nacional, fijada en el 25,7%.

Sobre el papel, los datos reflejan que Cantabria resiste mejor que la mayoría del territorio español. Sin embargo, el análisis detallado revela un escenario más complejo en el que la mejora estadística convive con situaciones de vulnerabilidad que siguen presentes en el día a día de muchas familias.

¿Qué es la tasa AROPE y cómo mide la pobreza?

La tasa AROPE (At Risk of Poverty or Social Exclusion) es el principal indicador utilizado por la Unión Europea para medir la pobreza y exclusión social. No se trata de un único dato, sino de un índice compuesto que integra tres dimensiones:

  • Riesgo de pobreza relativa

  • Carencia material y social severa

  • Baja intensidad en el empleo

Basta con cumplir uno de estos tres criterios para quedar incluido en la estadística.

El riesgo de pobreza en Cantabria, por debajo de la media

En Cantabria, el riesgo de pobreza se sitúa en el 13,9%, frente al 19,5% nacional. Este indicador no mide carencias extremas, sino ingresos insuficientes en relación con el conjunto de la sociedad. Se calcula tomando como referencia el 60% de la renta mediana nacional.

Esto significa que más de una de cada diez personas en la comunidad dispone de ingresos considerados bajos respecto al estándar general del país, aunque la proporción es claramente inferior a la media española.

A nivel nacional, la tasa descendió hasta el 19,5%, el nivel más bajo desde 2008. En 2024, el ingreso medio por persona alcanzó los 15.620 euros, mientras que la renta neta media por hogar se situó en 38.994 euros. El aumento de ingresos explica parte de la reducción de la pobreza relativa, aunque el encarecimiento de vivienda, energía y alimentación sigue presionando la economía doméstica.

Menor carencia material y social severa

La segunda dimensión del indicador, la carencia material y social severa, alcanza en Cantabria el 5,0%, claramente por debajo del 8,1% nacional. Este apartado mide la acumulación de privaciones relacionadas con condiciones básicas de vida.

Para ser considerado dentro de esta categoría, una persona debe no poder permitirse al menos siete de trece conceptos establecidos por la metodología europea, como mantener la vivienda a temperatura adecuada, afrontar gastos imprevistos o disfrutar de determinados bienes y actividades básicas.

El menor porcentaje en este apartado consolida a la comunidad entre las regiones con mejores indicadores sociales en este ámbito.

La baja intensidad en el empleo, único punto por encima de la media

Solo en uno de los tres componentes Cantabria supera ligeramente la media estatal: la baja intensidad en el empleo, que afecta al 9,0% de la población frente al 8,0% nacional. Este indicador mide los hogares donde los adultos trabajan menos del 20% de su potencial laboral anual.

Aunque la diferencia es moderada, evidencia que el mercado laboral sigue siendo un factor clave para reducir de forma estructural el riesgo de exclusión social.

Cantabria, entre las comunidades con menor pobreza

Con una tasa AROPE del 19,2%, Cantabria se consolida en el grupo de comunidades con menor incidencia de pobreza o exclusión social. Solo País Vasco, Illes Balears y Navarra presentan cifras más bajas, mientras que Andalucía, Castilla-La Mancha y Región de Murcia se sitúan en el extremo opuesto.

La fotografía estadística es positiva, pero no elimina las desigualdades internas ni las dificultades cotidianas que afectan a una parte de la población. La evolución de los ingresos, el empleo y el coste de la vida marcarán la tendencia en los próximos años y determinarán si la comunidad logra seguir reduciendo su riesgo de pobreza de forma sostenida.

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