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Averías, frío y horas de retraso: España tiene trenes que «parecen del tercer mundo»

Pasajeros del Alvia Santander-Madrid, reflejados en la ventana del convoy, durante una de las múltiples paradas que sufrió el tren por incidencias en la infraestructura. Algunos usuarios trataron de mantenerse informados a través del móvil, mientras el ambiente oscilaba entre la resignación y la tensión./ ALERTA

Una joven cántabra relata su odisea en tren: averías, frío y dos horas de retraso para llegar a Madrid en un tren que parece del tercer mundo

Mi hija está tirada en mitad de Castilla, sin apenas información, cargando sola con sus maletas, muerta de frío… y nadie de Renfe ha sido capaz de darme una respuesta clara». Son palabras de Andrés, padre de María del Mar, una joven cántabra que ayer miércoles, 7 de enero de 2026, vivió una auténtica odisea ferroviaria en su trayecto hacia Madrid.

Todo comenzó con un aviso a la redacción de Alerta a las 16:37. Andrés, preocupado, se puso en contacto con este medio tras saber que el tren Santander-Madrid en el que viajaba su hija se había averiado a la altura de Osorno, en Palencia, tras haber salido ya con casi media hora de retraso desde Torrelavega. Compartió incluso la ubicación exacta donde su hija y decenas de pasajeros se habían quedado tirados: en plena vía, sin abrigo ni asistencia, a temperaturas bajo cero.

Palencia , con temperaturas heladoras tras una avería en la infraestructura este miércoles 7 de enero de 2026. / ALERTA

Espera bajo cero y sin información clara

«En la calle, con temperaturas heladoras», insistía el padre. Desde ese momento, el equipo de Alerta intentó contactar con la joven, que no respondía al móvil. Finalmente, ella misma explicó por WhatsApp que estaba en pleno cambio de tren, muy liada con el equipaje, y que prefería responder por escrito, ya que era muy tímida y se encontraba rodeada de pasajeros.

El tren, el Alvia 4142, debía haber salido de Torrelavega a las 14:22, pero lo hizo finalmente a las 14:45. «En la pantalla solo ponía que venía con retraso, nadie nos explicó nada», relató María del Mar. Poco después, a las 16:25, el convoy se detuvo en Osorno por una avería en la infraestructura. «Nos bajaron y nos mandaron caminar por el andén para subirnos a otro tren que había delante. Lo curioso es que ese otro tren ya estaba lleno y tuvimos que intercambiarnos los vagones, como si fuéramos piezas de un puzle», cuenta.

Los pasajeros afectados esperaron cerca de 35 minutos en la estación sin apenas información. «Hubo tres avisos por megafonía diciendo que nos tenían que transbordar, pero poca claridad», añade la joven. Durante el proceso, las quejas comenzaron a aflorar. Personas mayores, pasajeros con movilidad reducida, padres con niños pequeños... todos ellos tuvieron que cargar con sus maletas por un andén estrecho y sin asistencia visible. «Había que salir por las puertas delanteras porque no había andén en los coches 5, 6, 7 y 8. Aunque finalmente por el coche 5 sí se podía», explica María del Mar.

Según detalló, solo las personas con asistencia contratada recibieron algún tipo de ayuda. El resto, incluidos los viajeros más vulnerables, quedaron a su suerte. La joven pudo hacer una foto del andén y otra desde su asiento, pero evitó enfocar directamente a los pasajeros por respeto a su intimidad. «Pondré una reclamación por el retraso», confirmó.

El tren reanudó su marcha desde Osorno a las 17:00, pero la pesadilla aún no había terminado. A la altura de Segovia, el Alvia volvió a detenerse. Esta vez, por una incidencia en el túnel. Según la información que les proporcionaron, había un «atasco» y el tren no podría continuar hasta que se «descongestionara». La espera se prolongó durante más de una hora. La previsión inicial era llegar a Madrid Chamartín a las 18:14, pero finalmente lo hicieron pasadas las 20:05, con un retraso acumulado de 111 minutos. Durante la espera, Renfe fue enviando comunicaciones por correo electrónico. Una a las 17:32 informaba de una demora de 53 minutos. Otra, a las 19:26, anunciaba que el tren estaba completamente detenido. «Se está trabajando para solucionar la incidencia a la mayor brevedad posible», decía el mensaje, sin especificar el origen del problema.

En pleno enero y con temperaturas bajo cero, decenas de pasajeros del Alvia 4142 vivieron una odisea ferroviaria de más de cinco horas. / A.E

Falta de transparencia y respuesta institucional

Este no ha sido un caso aislado. En los últimos años, los fallos en la red ferroviaria que conecta Cantabria con el centro y sur de la península se han vuelto sistemáticos. Transbordos improvisados, averías materiales, fallos en la catenaria, obras mal planificadas o trenes obsoletos son ya parte habitual del viaje. Muchos usuarios se sienten abandonados y empiezan a comparar los trenes cántabros con los del Tercer Mundo.

De hecho, las crónicas se repiten. El Alvia de la mañana Santander-Madrid ha sufrido múltiples incidencias en los últimos años. En septiembre de 2025, un tren con destino a Madrid quedó parado en Valdestillas durante dos horas por una avería. En mayo de ese mismo año, otro convoy sufrió retrasos por la avería de un cercanías. Y en años anteriores, los pasajeros han tenido que ser desalojados y transbordados hasta en camiones, en casos extremos.

María del Mar, como muchos otros usuarios, espera que esta vez no quede todo en una simple reclamación. «No se puede normalizar que una chica joven viaje sola en estas condiciones, sin saber si llegará, y sin asistencia adecuada», lamenta su padre.

Ayer, 7 de enero de 2026, lo que debía ser un simple trayecto entre Cantabria y la capital, se convirtió en una nueva humillación para los usuarios del tren en esta región. Una más en la larga lista de averías, retrasos y caos que lleva años señalando que el tren en Cantabria necesita algo más que parches. Necesita una solución real, urgente y a la altura de Europa.

Ante situaciones como esta, se recomienda:

  • Presentar una reclamación formal a Renfe para exigir compensaciones por el retraso o incidencias.

  • Solicitar asistencia previa si se viaja con personas mayores, movilidad reducida o niños pequeños.

  • Llevar ropa de abrigo adecuada, especialmente en invierno, dado que muchas estaciones y vías no cuentan con refugios o salas cerradas.

  • Seguir canales oficiales de información para estar al tanto de cambios y retrasos.

Mientras tanto, cientos de pasajeros siguen esperando una red ferroviaria moderna, fiable y segura. Lo vivido este miércoles es solo otro ejemplo más de que la conexión ferroviaria de Cantabria sigue siendo una deuda pendiente.

Varios trenes Alvia quedan detenidos por una vía congelada

Los trenes Alvia que cubrieron ayer los trayectos Santander-Alicante y Madrid-Santander sufrieron una interrupción en su recorrido a la altura del municipio de Valdestillas (Valladolid) debido a una acumulación de hielo en los rodales, lo que obligó a realizar un transbordo de pasajeros. Según ha informado Renfe a Europa Press, el primer tren afectado fue el que partió de Madrid con destino Santander a las 7:45 horas, que llegó en primer lugar a la zona afectada.

Posteriormente, el tren procedente de Santander hacia Alicante, que había salido a las 6:48 horas, también quedó detenido en el mismo tramo, en las inmediaciones del intercambiador de Valdestillas. Ante la imposibilidad de continuar por la vía congelada, se llevó a cabo un intercambio de pasajeros entre ambos trenes, lo que permitió que cada grupo de viajeros pudiera seguir su trayecto en el convoy procedente en sentido contrario.

El transbordo se realizó en el propio punto de la incidencia, con el objetivo de minimizar las demoras y molestias. Renfe ha destacado que, pese a las condiciones meteorológicas adversas, se actuó con rapidez para garantizar la continuidad del servicio. La operadora ferroviaria continúa vigilando el estado de la red ante la persistencia de fenómenos invernales que puedan afectar a la circulación. Además, Renfe ha recordado que durante episodios de climatología adversa, como las heladas registradas en las últimas horas, se activan protocolos especiales de vigilancia y actuación en coordinación con Adif para garantizar la seguridad y operatividad de los servicios ferroviarios. La compañía ha lamentado las molestias ocasionadas a los viajeros.