«La ambulancia tardó demasiado», denuncia un testigo del atropello en Liébana
“Lo más duro no fue el accidente, sino ver que no llegaba nadie”, relata un vecino de Liébana | “Todo muy lamentable”: el relato de un vecino tras el atropello en Tama y el retraso de los servicios de emergencia
La muerte de un hombre de 74 años este lunes en Tama, tras ser atropellado mientras caminaba por la carretera nacional N-621, ha sacado a la luz no solo la tragedia del siniestro, sino también un profundo malestar vecinal por el deterioro de los servicios públicos en la comarca lebaniega.
Según la versión oficial ofrecida por la Jefatura Provincial de Tráfico y la Delegación del Gobierno en Cantabria, el atropello ocurrió a las 10.10 horas en un paso de peatones junto al Parque de Emergencias de Liébana. El 112 activó al 061 y a la Guardia Civil, y la víctima fue evacuada al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, donde falleció horas después.
El relato de un testigo: «Entre media hora y tres cuartos ha tardado la ambulancia»
Pero más allá del parte oficial, la versión de un testigo directo, Javier, vecino de Liébana, pone el foco en los tiempos de respuesta y la falta de recursos.
«Ha sido todo muy lamentable. No tengo una idea muy clara de los tiempos, porque ante estas cosas el reloj corre muy lento. Pero entre media hora y tres cuartos ha tardado la ambulancia».
Javier llegó al lugar del accidente «apenas 10 segundos» después del impacto, y permaneció «toda la mañana al pie del accidentado y del chaval que conducía, que estaba con un susto de los de verdad». El conductor, de unos 50 años, iba solo en el vehículo.
Descoordinación en la asistencia
Según su testimonio, el primero en llegar fue el jefe del parque de bomberos, que pasaba por la zona en bicicleta y no estaba de servicio. Los siguientes fueron operarios del MOPU, que organizaron el tráfico. La Guardia Civil de Potes tardó más en presentarse. El atestado, dice, no comenzó hasta pasadas al menos dos horas del accidente.
«El médico que atendió al herido llegó desde su consulta en Tama y se lamentaba de que nadie le había avisado. No llegó con la ambulancia».
«El verdadero drama es el desamparo en el que vive Liébana»
En una segunda comunicación, Javier profundiza aún más en su análisis, centrado en lo que considera un abandono generalizado de Liébana por parte de las administraciones.
«La pérdida de servicios que está sufriendo Liébana es alarmante. Servicios de todo tipo. La tardanza en acudir los servicios médicos tiene su causa en que las plantillas están bajo mínimos. Que estemos a tres horas de un ingreso hospitalario… es pa acojonar a cualquiera».
Sobre la situación de la Guardia Civil, añade:
«Lo mismo con la Guardia Civil, con la puerta del cuartel cerrada al público siete días de cada siete. Y como esto, todo».
Críticas a la gestión de la residencia de mayores
El fallecido residía en la residencia Santa Gregoria, en Tama. Javier no oculta su indignación por lo ocurrido y considera que el centro no cumplía con su obligación de proteger al usuario:
«Ese señor no estaba en condiciones como para que se encontrase allí sin supervisión de quien tiene la obligación de tutelar su bienestar. No es la primera vez que se monta tremendo cristo con residentes de esa residencia. Es un continuo despropósito».
Y va más allá, apuntando al origen político del problema:
«Todo esto hunde sus raíces en la cosa política. Política socialista, más concretamente».
Investigación abierta y silencio institucional
Por el momento, la Guardia Civil mantiene abierta la investigación sobre las causas del atropello. El testigo asegura que el peatón no cruzaba por el paso marcado, sino unos diez metros más allá, y que se lanzó inesperadamente a la calzada, en una recta con buena visibilidad.