Emotiva concentración a las afueras del Torres Quevedo: Centenares de personas arropan a Antonio
Aplausos, pancartas y un grito unánime por justicia en la manifestación convocada por la familia del menor agredido
Más de doscientas personas se congregaron este viernes frente al Instituto de Educación Secundaria Leonardo Torres Quevedo de Santander para apoyar a Antonio, el alumno con parálisis cerebral agredido por cuatro compañeros de clase. La concentración, convocada por su familia, fue un acto de respaldo emocional, exigencia de justicia y rechazo firme a cualquier forma de represalia.
La protesta se desarrolló en un ambiente sereno y profundamente emotivo. Portando pancartas con mensajes como “Justicia para Antonio” y “No más acoso”, los asistentes cortaron el tráfico de la calle adyacente al centro durante parte de la mañana. Antonio estuvo presente, rodeado del cariño de vecinos, compañeros, familias y profesores. Su reacción fue de gratitud contenida: saludos, sonrisas tímidas y gestos de agradecimiento que emocionaron a quienes lo acompañaban.
“No queremos sacarle del centro. El que ha sufrido no tiene por qué marcharse”
Antes de la manifestación, la madre del menor expresó públicamente su malestar ante lo que considera una respuesta institucional insuficiente. A pesar de la agresión sufrida, aseguró que no quiere sacar a su hijo del instituto. Considera que tiene derecho a permanecer en su clase, con su entorno, y que no debería ser la víctima quien tenga que asumir cambios que sólo agravarían su situación. Subrayó que su hijo necesita estabilidad y que obligarle a adaptarse a un nuevo grupo o a otros tutores sería injusto y contraproducente.
Desde la familia también se ha denunciado que el protocolo contra el acoso escolar se ha activado tarde y que las medidas aplicadas no han tenido un efecto real. Señalan que Antonio continúa en el mismo aula que los agresores, y que las soluciones ofrecidas hasta el momento se han limitado a lo formal, sin prevenir nuevas situaciones de riesgo. También han puesto en cuestión la continuidad del acompañamiento educativo, dado que el profesional de apoyo asignado al menor se encuentra actualmente de baja.
La hermana de Antonio ha expresado igualmente su frustración por la situación. Aunque la familia desconocía que el joven estaba siendo acosado, tras la difusión pública del caso han aparecido testimonios de estudiantes que aseguran haber advertido al profesorado en el pasado sin recibir respuesta, y que apuntan a más episodios previos similares, tanto con su hermano como con otros alumnos.
Justicia sin violencia
A pesar del profundo dolor que atraviesan, la familia ha querido enviar un mensaje inequívoco: no desean represalias ni actos violentos. Rechazan de forma tajante cualquier tipo de hostigamiento contra los agresores y piden que todo el proceso siga su curso por la vía judicial, con serenidad y garantías. Su objetivo es que se reconozcan los hechos, se asuman responsabilidades y se implementen medidas reales para que nadie más sufra lo que Antonio ha vivido.
Desde la Consejería de Educación se ha confirmado que el centro tuvo conocimiento de los hechos el 12 de marzo y que se adoptaron medidas cautelares, entre ellas la expulsión temporal de los implicados. Sin embargo, la apertura de un procedimiento penal —actualmente en manos de la Fiscalía de Menores— ha paralizado el expediente disciplinario interno.
Una respuesta social que crece
La manifestación fue un punto de encuentro para una comunidad que se ha volcado con la familia. La solidaridad expresada tanto en el entorno educativo como a través de las redes sociales ha contribuido, según indican sus allegados, a reforzar la autoestima del menor. Antonio, aseguran, está más animado, más fuerte y más consciente del apoyo que le rodea.
Lo vivido este viernes en Cazoña ha sido más que una protesta. Ha sido un acto de comunidad, de compromiso cívico, y de reivindicación firme, pero serena, de un derecho esencial: que todos los menores, con o sin discapacidad, puedan vivir y estudiar en un entorno seguro, justo y libre de violencia.