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El Diario de Cantabria

El acusado de agredir sexualmente a una menor afirma que no hizo nada con ella

071120 SANTANDER
JUZGADOS CALLE ALTA
Foto nacho cubero
El acusado de agredir sexualmente a una menor afirma que no hizo nada con ella
El acusado de agredir sexualmente a una niña de diez años ha declarado que ni hizo nada con la menor, con la que ha afirmado que se llevaba "de maravilla" por la relación de amistad que le unía a la familia, pero la pequeña se ha reafirmado en su relato de los hechos pese a su deficiencia intelectual que ha sido acreditada durante el juicio.

Esa deficiencia intelectual, que cuando se produjeron los hechos (mayo de 2018) era del 90 por ciento y que actualmente es del 70 %, es la que ha llevado al ministerio fiscal y a la acusación particular a elevar, en sus conclusiones, la petición de pena de nueve a diez años de cárcel, por entender que el acusado se valió de su "superioridad" tanto por la amistad que tenía con los padres de la niña, como de la minusvalía de ésta.

Además, en el caso de que la sala entienda que no hubo penetración y que lo ocurrido deba calificarse como abusos y no como agresión sexual, se condene al acusado a cuatro años y medio de cárcel.

El acusado, en el juicio que se ha celebrado este jueves en la sección tercera de la Audiencia de Cantabria, ha reconocido que trasladó en su vehículo a la menor desde la casa de ésta hasta su vivienda por “la insistencia de la niña de ir a su casa para ver los perros”.

Pero, ha subrayado que la niña "se quedó fuera con los perros", mientras él entraba en la vivienda; y que luego la devolvió a su casa, no pasando más de media hora en todo este proceso.

"Yo con la niña no he hecho nada. Tengo una niña de 13 años y no me gustaría que le hicieran eso", ha subrayado el acusado al ejercer el derecho a "última palabra". Y también ha apuntado que durante veinte años trabajó en un carrusel infantil y nunca tuvo "ningún problema" con los niños.

Por su parte, la presunta víctima ha relatado que sí entraron en la casa del acusado, donde éste "bajó las persianas y cerró la puerta con pestillo", antes de subirla a una mesa. "Me hizo cosas que no me gustaban. Me tocó abajo, me metió el dedo y me dolió y le dije palabrotas, gilipollas y subnormal", ha afirmado la menor, que también ha contado, por primera vez: "me metió el pito por el culo".

Y ha explicado que, en el camino de vuelta, el acusado le dejo que "no lo contará".

La madre de la niña ha testificado que cuando llevó a la niña al baño vio que tenía sangre en las bragas, que primero la niña achacó a que se había tropezado con el perro y se había golpeado con un hierro. "Pero luego se puso nerviosa y ya me contó lo que le había hecho", por lo que fueron a urgencias y allí entregaron a la guardia civil las bragas y el chándal de la niña.

Por su parte, el padre de la menor ha reconocido que le unía al acusado una gran amistad. "Eramos como hermanos", ha explicado, apuntando que cuando su mujer le contó lo ocurrido, llamó por teléfono al acusado y éste, "con voz rara", le dijo que no había hecho nada y: "cómo voy a perder tu amistad por una chorrada así".

El médico forense que atendió a la menor ha declarado que en la exploración a la que fue sometida no se apreció "ningún tipo de erosión en la vagina" y que "sangrado muy pequeño" era en la zona externa, por posible "frotación o rascado superficial".

"No había signos de penetración, el himen estaba íntegro y la paredes de la vagina indemnes", ha añadido, precisando que "si hubiera habido penetración la lesión, que era de enrojecimiento leve externo, hubiese sido de mayor entidad", y apuntando que tampoco puede ser achacable a haberse golpeado.

En cuanto al dictamen de las pruebas de ADN realizadas sobre la ropa de la menor y de los hisopos de la exploración a la que fue sometida la menor, los peritos han declarado que había restos de saliva en la zona mamaria y en las bragas de la niña, pero no se puede terminar "ni cómo, ni cuándo, se ha transferido ese ADN".

El fiscal ha dado credibilidad a la niña, manteniendo que el acusado “con ánimo libidinoso, metió su mano dentro de la braga de la menor y la rozó, llegando a introducirla un dedo por la vagina, la lamió los pechos y la dio besos en la boca”.

También ha subrayado que ha quedado acreditado que "la niña tiene problemas y una discapacidad muy importante", lo que, a su juicio, la hace ser "manipulable" para este tipo de actos.

Tras hacer hincapié en que el acusado se aprovechó de la "superioridad" que tenía sobre la niña por la amistad que le unía a los padres, ha afirmado que "en lo nuclear, la niña ha mantenido su relato"; y, aludiendo al testimonio de la trabajadora social y el psicólogo que recientemente han hablado con la pequeña, ha enfatizado que las "divergencias" entre lo que declaró entonces y ahora "dan credibilidad a su testimonio", porque, según los peritos, eso "demuestra que no sigue un guión".

Por el contrario, el letrado de la defensa ha pedido la absolución de su representado, que "se ha mantenido firme, consistente y sin contradicciones", mientras que, en su opinión, "no se puede decir lo mismo de la niña, ni de su familia".

"Hay multitud de contradicciones en la niña, que ha pasado de simples tocamientos a hablar casi de penetración anal", ha destacado, apuntando también que el informe del psicólogo que da credibilidad a la niña se ha realizado "tres años después" de los hechos.

El acusado de agredir sexualmente a una menor afirma que no hizo nada con ella
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