La Virgen y el toro: un encuentro legendario que marcó la historia de este lugar de Cantabria
El Santuario de Montesclaros, situado en el municipio de Valdeprado del Río, es uno de los enclaves religiosos y culturales más importantes de Cantabria. Su historia se remonta a la Edad Media, cuando se convirtió en un lugar de referencia tanto espiritual como artístico. Rodeado por un entorno natural de excepcional belleza, el santuario ha sido testigo de acontecimientos clave en la historia de la región y conserva en su interior un patrimonio de gran valor.
Origen y leyenda de la Virgen de Montesclaros
La tradición popular cuenta que en el año 1178, un pastor de Los Carabeos encontró una imagen de la Virgen en una cueva tras seguir a uno de sus toros, que escarbaba con insistencia en la tierra. Asombrado por la visión, el pastor avisó a los habitantes del pueblo cercano, quienes llevaron la imagen a la iglesia de Barruelo de los Carabeos. Sin embargo, al día siguiente, la Virgen había desaparecido, regresando misteriosamente a la cueva.
Este hecho se repitió en varias ocasiones hasta que la comunidad interpretó que la imagen debía permanecer en su lugar de origen. Así, se construyó una pequeña capilla, donde la Virgen fue venerada durante más de un siglo y medio, comenzando una tradición de peregrinación que perdura hasta nuestros días.
Un santuario con raíces milenarias
Más allá de la leyenda, la zona de Montesclaros estuvo habitada por cristianos desde los siglos IV y V, siendo un espacio de retiro para ermitaños. Se cree que los primeros en difundir el cristianismo en la región fueron soldados romanos procedentes de Juliobriga, el asentamiento romano más importante de Cantabria, situado a pocos kilómetros del santuario.
La imagen de la Virgen pudo haber llegado a Montesclaros en diferentes momentos de la historia: algunos sostienen que fue traída por cristianos que huían de la invasión musulmana en el siglo VIII, mientras que otros sugieren que su llegada tuvo lugar tras la batalla de Alarcos en 1195, cuando Alfonso VIII sufrió una derrota ante los almohades y muchas reliquias fueron trasladadas hacia el norte.
Descubrimientos arqueológicos y arte sacro
En 1966, se llevaron a cabo excavaciones en el santuario que revelaron la existencia de una cripta prerrománica, situada justo sobre la cueva donde se halló la Virgen. En ella se encontró un altar de piedra con decoraciones de estilo sogueado ramirense y motivos celtas, lo que indica que este espacio fue utilizado con fines religiosos mucho antes de la llegada de la imagen mariana.
El santuario alberga los sarcófagos de dos caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, enterrados en el siglo XIV. Uno de ellos pertenece a Martín Fernández, señor de Los Carabeos, y el otro, según las inscripciones, podría corresponder a su escudero Martín González.
La iglesia actual, construida en los siglos XVII y XVIII, conserva elementos de gran interés artístico. Su nave única con capillas laterales, las cúpulas decoradas con motivos clásicos y sus dos portadas de acceso reflejan el estilo barroco imperante en la época. Destaca especialmente la imagen de la Virgen de Montesclaros, posiblemente del siglo XIV, que ha sido restaurada en diversas ocasiones y hoy luce con coronas y cetro añadidos en el siglo XX.
Patronazgo real y conflictos históricos
Desde el siglo XIII, el Santuario de Montesclaros quedó bajo el Patronato de los Reyes de Castilla, lo que garantizó su protección y desarrollo. Sin embargo, en el siglo XVI sufrió un periodo de decadencia y fue afectado por tres incendios (1508, 1573 y 1612) que destruyeron gran parte de los documentos históricos y escrituras que narraban su pasado.
En 1686, el rey Carlos II otorgó la gestión del santuario a la Orden de los Dominicos, quienes emprendieron una importante ampliación del recinto religioso y fortalecieron su papel evangelizador en la región. Durante la ocupación francesa de 1808, las tropas de Napoleón saquearon el santuario y expropiaron sus bienes, aunque muchos de ellos fueron recuperados tras la restauración de la monarquía en 1814.
Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), los frailes dominicos fueron torturados y asesinados por milicianos republicanos, y la imagen de la Virgen sufrió un intento de destrucción, aunque logró ser salvada gracias a la intervención de algunos devotos.
Un refugio espiritual y cultural
Hoy en día, el Santuario de Montesclaros sigue siendo un importante centro de peregrinación en Cantabria. Su festividad principal se celebra el 8 de septiembre, día de la Virgen de Montesclaros, cuando fieles de toda la región acuden a rendir homenaje a su patrona.
El entorno del santuario ofrece además un espacio de tranquilidad y retiro espiritual. Junto al monasterio se encuentra una hospedería regentada por frailes dominicos, donde los visitantes pueden alojarse y disfrutar del silencio y la belleza del paisaje.
Desde el santuario, se pueden contemplar vistas espectaculares del valle de Campoo y del curso del río Ebro, con bosques de robles, hayas y avellanos que forman parte del ecosistema natural de la zona.
El santuario se encuentra en el término de Los Carabeos, en la ladera este del monte Somaloma, sobre el río Ebro. Se accede desde la carretera nacional Palencia-Santander, en el puerto de Pozazal, a 17 km de Reinosa.
Pisar el Santuario de Montesclaros es adentrarse en una historia marcada por la fe, la resistencia y el arte sacro. Su arquitectura, sus reliquias y su entorno natural lo convierten en un destino imprescindible para quienes buscan conectar con el pasado medieval de Cantabria y descubrir un espacio de silencio y reflexión en plena naturaleza.
Ya sea por su valor histórico, su relevancia religiosa o la belleza de su entorno, el Santuario de Montesclaros sigue siendo, como desde hace siglos, un faro de devoción y cultura en la comarca de Campoo.