Descubre el lugar más importante que transformó la historia de Cantabria
Pesquera, un pintoresco municipio situado en el Valle del Besaya, ha sido, desde tiempos inmemoriales, un punto estratégico de paso en las principales vías de comunicación de la región de Cantabria. Estas rutas, que siguen siendo esenciales hoy en día, aprovecharon las hendiduras abiertas por el río Besaya para conectar los valles del norte con el sur de la región. A lo largo de los siglos, Pesquera ha sido testigo de la transformación de sus caminos, desde las calzadas romanas hasta la moderna autovía que atraviesa el valle, configurando un complejo entramado que ha marcado su desarrollo histórico y social.
Las vías de comunicación a lo largo de la historia
Pesquera ha sido, desde tiempos remotos, un paso esencial para las comunicaciones en Cantabria. Las principales rutas que han atravesado este territorio incluyen:
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La Calzada Romana: Un legado clave de la ingeniería viaria romana, que articuló las comunicaciones durante siglos.
- El Camino Real: Una ruta histórica que pasaba por Ventorrillo, conectando diversos puntos de la región.
- El Ferrocarril Santander-Alar: Una impresionante línea ferroviaria que atraviesa el paisaje cantábrico mediante espectaculares túneles y taludes.
- La Carretera Nacional 611: Una vía de comunicación fundamental que conecta varias localidades, facilitando el tránsito.
- La Autovía de La Meseta: La moderna infraestructura que conecta la costa cántabra con el interior de la península.
La calzada romana: Un legado de la ingeniería imperial
La calzada romana que atraviesa el Valle del Besaya es uno de los mejores testimonios de la red viaria heredada de la civilización romana en el norte de la península Ibérica. Esta vía no solo facilitaba el movimiento de las legiones romanas, sino también el comercio, siendo crucial tanto para fines militares como comerciales.
La construcción de la calzada probablemente tuvo lugar durante las Guerras Cántabras (29-19 a.C.), con el objetivo de asegurar el control militar de la región. Esta infraestructura permitió el desplazamiento de tropas y comerciantes a lo largo del territorio.
El tramo conservado: Un viaje en el tiempo
El tramo de la calzada romana que discurre por Pesquera es uno de los mejor conservados y más impresionantes de la región. Con una longitud de casi 4 kilómetros, el tramo comienza a 622 metros sobre el nivel del mar y asciende hasta Somaconcha, descendiendo hasta Bárcena de Pie de Concha. A lo largo de este recorrido, la calzada supera un desnivel de 400 metros, lo que demuestra la destreza de los ingenieros romanos al construir la vía sobre terreno accidentado.
En este tramo, la calzada conserva una anchura de entre 3 y 4 metros, adaptándose a la orografía del terreno. El firme está compuesto por grandes losas de piedra que delimitan las partes externas de la vía, mientras que las lajas más pequeñas se colocan entre ellas.
En 2002, este tramo fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica. La declaración garantiza su protección y pone en valor su significado histórico y cultural. El Centro de Interpretación de la Calzada Romana, ubicado cerca del tramo conservado, ofrece una visión más profunda sobre la historia y la ingeniería romana.
De la Calzada Romana al Camino Real
Con el paso del tiempo, las antiguas rutas romanas fueron adaptándose a nuevas necesidades y cambios en las infraestructuras. En el siglo XVIII, con la construcción de los Caminos Reales, la calzada romana dejó de ser la vía principal entre el interior y la costa. No obstante, muchas de las rutas originales romanas siguieron siendo utilizadas como caminos locales o senderos vecinales.
El Camino Real: Una ruta de conexión
El Camino Real de Pesquera es un ejemplo de cómo la infraestructura viaria romana dio paso a nuevas rutas en el siglo XVIII. Esta ruta conectaba diversos puntos de la región, y pasaba por lugares como Ventorrillo, facilitando el transporte de mercancías y personas. Aunque no es tan conocida como otras rutas de la época, su impacto en la economía local fue significativo, ya que permitió el comercio de productos agrícolas, ganaderos y minerales.
El ferrocarril Santander-Alar y la Carretera nacional 611
Durante el siglo XIX, la llegada del ferrocarril y la expansión de la red de carreteras nacionales marcaron una nueva etapa en las comunicaciones de la región. El ferrocarril Santander-Alar, que atravesaba el Valle del Besaya, cruzaba el paisaje de Pesquera y otras localidades cercanas, conectando la costa cantábrica con el interior.
Por su parte, la Carretera Nacional 611, que sigue parte del trazado original de la calzada romana, ha sido una de las principales arterias de comunicación en la región.
La Autovía de La Meseta: Modernidad en el Valle del Besaya
En el siglo XXI, la construcción de la Autovía de La Meseta proporcionó una conexión rápida y eficiente entre Cantabria y el interior de la península. Esta moderna infraestructura ha transformado el valle, aunque sigue respetando las líneas fundamentales de comunicación establecidas a lo largo de la historia.
Pesquera es un ejemplo claro de cómo las infraestructuras históricas, como la calzada romana, han influido en el desarrollo y la evolución de las comunicaciones en Cantabria. Desde la época romana hasta la construcción de la moderna autovía, Pesquera ha sido un punto clave en el cruce de caminos, testigo de la transformación de la región a través de los siglos.
La conservación de la calzada romana y su entorno, así como la creación del Centro de Interpretación, permiten hoy en día que tanto locales como visitantes puedan conocer y valorar la rica historia de la infraestructura viaria de la región. Este legado sigue siendo un testimonio vivo de la importancia histórica y cultural de la red de comunicaciones del Valle del Besaya.

