Este castillo de Cantabria estuvo olvidado durante siglos… y ahora puedes visitarlo
Fue bastión feudal, símbolo de poder nobiliario y testigo de siglos de historia. Esta fortaleza de Cantabria, construida entre los siglos XIII y XV, ha sido recuperada como referente cultural y turístico tras décadas de olvido
En el corazón del sur de Cantabria, sobre una loma que domina el paisaje de la Hermandad de Campoo de Suso, se alza una de las joyas más singulares del patrimonio medieval cántabro: el Castillo de San Vicente de Argüeso. Esta fortaleza, construida entre los siglos XIII y XV, no solo destaca por su monumentalidad, sino por la profunda carga simbólica que encierra como testigo del paso de los siglos y de la transformación del territorio.
Declarado Bien de Interés Cultural en 1983, el castillo fue durante siglos símbolo del poder feudal en las montañas campurrianas, vinculado a la influyente Casa de la Vega, y más tarde a los Mendoza, gracias al matrimonio entre doña Leonor de la Vega y Diego Hurtado de Mendoza. Hoy, restaurado con esmero y convertido en un foco cultural y turístico, es una parada imprescindible en cualquier ruta por el sur de Cantabria.
Orígenes sagrados y necrópolis altomedieval
El cerro donde se levanta el castillo fue ya lugar de culto y asentamiento siglos antes de que se alzaran las primeras piedras de la fortaleza. En el siglo IX existía en este enclave una ermita dedicada a San Vicente Mártir, rodeada de una necrópolis altomedieval cuyos restos aún pueden visitarse en el patio de armas. El lugar ya ofrecía una posición estratégica privilegiada, dominando el antiguo camino que unía la costa con Castilla a través del Valle de Saja.
De fortaleza militar a emblema señorial
Las dos torres del castillo, una del siglo XIII y otra del XIV, marcan el origen de la fortaleza. En el siglo XV, ambas estructuras fueron unidas por un cuerpo central y protegidas por una muralla. Fue entonces cuando se consolidó como centro militar y símbolo del poder de los Mendoza en la comarca. En 1475 se instituyó el marquesado de Argüeso, reforzando su importancia política y territorial.
Durante siglos, el castillo fue la imagen del señorío en las tierras altas de Campoo, hasta que el paso del tiempo y el abandono lo redujeron a un cascarón de piedra, sin techumbre ni uso.
Una restauración ejemplar
Vendida por 100 pesetas en el siglo XIX, la fortaleza cayó en el olvido hasta que, en 1962, fue donada por Teresa Rábago García al Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso con la condición de su restauración. En 1988 comenzaron los trabajos, gracias al apoyo del Gobierno de Cantabria, bajo la dirección artesanal del Maestro de Obras Tomás Sobaler, y en 1999 abrió sus puertas al público como castillo visitable.
La intervención respetó la estructura original y empleó técnicas tradicionales en piedra y madera noble, convirtiéndose en un ejemplo de restauración patrimonial bien ejecutada. Hoy, el castillo acoge diversas exposiciones, conciertos, talleres y visitas teatralizadas, y es un activo centro cultural del sur cántabro.
Un castillo con vida: cultura, historia y recreación medieval
El primer fin de semana de julio se celebra en el castillo una jornada de recreación histórica, que revive la vida cotidiana de la Baja Edad Media y la Edad Moderna en su interior. Además, el castillo ofrece visitas guiadas, talleres medievales para grupos escolares y asociaciones, e incluso bodas civiles, haciendo de esta fortaleza un espacio vivo y dinámico.
La vista desde sus torres permite contemplar la inmensidad del entorno: verdes prados en verano o un manto de nieve en invierno, según la estación, enmarcando un lugar con historia en cada piedra.
Cómo llegar y qué ver cerca
El Castillo de Argüeso se encuentra a tan solo 9 kilómetros de Reinosa, en la carretera que conduce a la estación de esquí de Alto Campoo. El acceso desde Paracuelles lo convierte en una visita muy accesible para quienes viajan por la zona.
Muy cerca, puedes complementar la visita con otros enclaves de gran interés, como el yacimiento romano de Julióbriga, o el poblado cántabro reconstruido, ambos en Campoo de Enmedio, que permiten profundizar en el pasado prerromano y romano de la región.
Un legado que se renueva
El Castillo de Argüeso es más que una fortaleza medieval: es la memoria de un territorio, el símbolo de su recuperación y una apuesta por la cultura como motor de desarrollo. Desde su antigua función defensiva hasta su actual vocación divulgativa, representa una puerta abierta a la historia de Cantabria y un lugar donde los siglos se sienten aún palpables.