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El Diario de Cantabria

Los afectados creen que las medidas de la CHE no son la solución

Vista de las inundaciones en Los Puentucos. / ARCHIVO / QUEIMADELOS
Vista de las inundaciones en Los Puentucos. / ARCHIVO / QUEIMADELOS
Los afectados creen que las medidas de la CHE no son la solución

La Asociación de afectados por las inundaciones de Reinosa y comarca ha valorado de «insuficientes» las medidas presentadas por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) para tratar de solucionar el riesgo de inundación existente en los cascos urbanos de Reinosa y Matamorosa, principalmente, así como en otros núcleos y zonas de Campoo de Enmedio y de la Hermandad de Campoo de Suso.

Los representantes de la asociación, que han analizado con detenimiento el desarrollo de la reunión que tuvo lugar el miércoles de la pasada semana en Reinosa, y en la que participaron junto a la presidenta de la CHE, los consejeros de Obras Públicas y Presidencia del Gobierno de Cantabria y los alcaldes de Reinosa, Campoo de Enmedio y la Hermandad de Campoo de Suso, consideran que el estudio del organismo de la cuenca, sobre el que giran las soluciones y las actuaciones que ya han avanzado las distintas administraciones, parte de considerar lo ocurrido el 19 de diciembre de 2019 como algo «muy excepcional», insistiendo una y otra vez en la pluviometría, en las altas temperaturas y en el deshielo como elementos con valores muy anómalos y elevados, «pero la realidad es que el pasado 20 de octubre, con unas condiciones meteorológicas similares, la catástrofe estuvo a punto de repetirse y lo que ellos elevan a retornos de 50 o más años, nuestros técnicos no descartan que pueda producirse este mismo invierno, siendo el periodo de retorno de un evento similar al de diciembre de 2019 de entre 5 y 10 años», aseguran.

El caso del Híjar. «Desde la CHE siguen sin asumir que el Híjar arrastra mucho más, se podría decir que el doble, de los 310 m3/s que el organismo fijó de máximo para la riada de diciembre de 2019. Parten de datos incompletos y por lo tanto sus conclusiones también lo son. Ya hemos informado a todas las instituciones en reiteradas ocasiones que los datos del aforo situado en Matamorosa no tienen en cuenta el brazo principal del cauce cuando se producen avenidas, y la extrapolación derivada para registrarlo no quedó clara en la reunión».

Desde la asociación de afectados, que reclaman la ejecución de las conclusiones del estudio elaborado por los Carlos Arteaga y Leonor Parra, integrantes del equipo de investigación GeoHumedal del Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid, reconocen que existe entendimiento en «lo esencial», como aseguró a los periodistas la presidenta de la CHE, Dolores Pascual.

«Nosotros también queremos que se mejore la capacidad hidráulica del Híjar, pero eso pasa por ejecutar de forma inmediata, sin demora, y como un solo paquete de medidas, la limpieza de todos los ojos colmatados de los puentes (no sólo de algunos), por eliminar los taludes de 15 a 20 metros existentes en la margen derecha hasta llegar al menos al puente nuevo de Reinosa, por alargar dicho puente que cuenta con 37,5 metros de longitud y estrecha el cauce a escasos metros de la confluencia del Híjar con el Ebro. De igual modo, tampoco entendemos por qué no estiman reducir al menos el 75% del paseo fluvial y por ende el volumen de toda esa tierra que hay dentro del cauce, ahorrándose en consecuencia la reparación del propio paseo cada vez que sucede una crecida y que destroza parte de ese proyecto tan fallido, o por qué no quitan el enraizamiento de la vegetación y masa arbórea e incluso las propias islas que hay en el centro del cauce y que derivan el agua hacia el margen donde viven los vecinos, lo que motiva que se produzca la inundación y acrecienta el riesgo».

La asociación afirma que «nuestros técnicos abogan también por reducir la cota del cauce en casi un metro en todo el tramo urbano, en aquellos lugares donde el suelo lo permita, e insisten en que actuaciones como la que se está ejecutando en el muro de Sorribero deben hacerse en base a un estudio técnico que determine que dicha obra no pone en riesgo la estabilidad del puente de La Naval y que no traslada las posibles inundaciones a otras zonas de la capital campurriana. Las soluciones que nos han presentado son parches que no atacan al problema de raíz».

Acuerdos. «En lo que sí estamos de acuerdo y lo hemos defendido desde el principio, es en la necesidad de ensanchar y acondicionar la zona de confluencia del Híjar con el Ebro».

Por otro lado, los representantes de los afectados cuestionan a la presidenta de la CHE cuando afirma que el organismo ha puesto al servicio de los ciudadanos, en referencia al informe, «la mayor experiencia de gestión hidráulica y a los mejores profesionales, tanto internos como externos». «Nos preguntamos si dichas personas son las que crearon, aconsejaron o dieron permiso para construir el paseo fluvial que está en el cauce del Híjar y que tanto espacio roba a éste, en las avenidas incluso ordinarias además de las excepcionales por supuesto, o quienes hicieron el muro de gaviones, diciéndonos que iban a tener un periodo de retorno de 300 años cuando se han visto desbordados en más de una ocasión, o a los que permitieron construir un puente nuevo de 37,5 metros, estrechando unos 62,5 metros el propio cauce, comparándolo con el puente de Matamorosa, entre otras muchas cuestiones», se lamentan desde la asociación.

En definitiva, «el riesgo está presente y las posibilidades de volver a vivir algo parecido son muy altas. El invierno llama a la puerta y seguimos dependiendo, a falta de una actuación seria en todos los frentes, de las circunstancias climatológicas.

«El miedo, la angustia, la ansiedad, la rabia y la indignación siguen presentes en nuestras vidas, por no hablar del tiempo que la presidenta de la CHE sugiere como determinante para poder llevar a cabo sus propuestas. Esos dos años de estimación, en el mejor de los casos, hacen que temblemos cada instante que pasa».

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