El arquitecto que revolucionó España está enterrado en Cantabria: ¿lo conocías?
Maliaño, una localidad perteneciente al municipio de Camargo, en Cantabria, alberga un legado histórico y cultural que lo conecta directamente con uno de los arquitectos más destacados del Renacimiento español: Juan de Herrera. Este pequeño enclave, ubicado a pocos kilómetros de Santander, es conocido por su cercanía a la costa y su importancia histórica en la región, pero también por ser el lugar donde descansan los restos de uno de los máximos exponentes de la arquitectura renacentista hispana.
Maliaño es un núcleo urbano que forma parte del área metropolitana de Santander. Aunque en la actualidad es conocido por su proximidad al Aeropuerto Seve Ballesteros y su carácter residencial, sus raíces se remontan a tiempos medievales, cuando se convirtió en una zona importante para la hidalguía cántabra. Entre sus tesoros históricos destaca la iglesia de San Juan Bautista, donde se encuentra enterrado Juan de Herrera, uno de los arquitectos más influyentes de la España renacentista.
Juan de Herrera: Vida y legado
Nacido en Roiz (Cantabria) en 1530, en el seno de una familia de hidalgos, Juan de Herrera destacó desde joven por su talento en la matemática, la geometría y el diseño arquitectónico. Aunque su familia gozaba de una posición acomodada, su nacimiento fuera del matrimonio le causó desprecio por parte de sus parientes. Sin embargo, esto no le impidió alcanzar la grandeza.
Herrera se convirtió en un arquitecto esencial en la corte de Felipe II, siendo el responsable de obras emblemáticas como el Monasterio de El Escorial, considerado uno de los máximos exponentes de la arquitectura renacentista en España. Sus diseños se caracterizaban por una marcada simplicidad geométrica, austeridad decorativa y una majestuosa sobriedad que lo convirtieron en el precursor del llamado estilo herreriano.
El Escorial: Su obra cumbre
Juan de Herrera asumió la dirección de las obras de El Escorial tras el fallecimiento de su maestro, Juan Bautista de Toledo. En esta monumental construcción, Herrera redefinió el proyecto, simplificando los planes originales y añadiendo elementos que marcarían su estilo personal:
- Simplificación geométrica: Introdujo líneas claras y formas básicas, eliminando detalles innecesarios.
- Cambios estructurales: Redujo el número de torres, añadió patios y reorganizó la estructura de la basílica.
- Diseño de la biblioteca: Creó un espacio único que se convertiría en un símbolo del conocimiento y el humanismo de la época.
Tras dos décadas trabajando en este proyecto, dejó su finalización en manos de su discípulo Juan de Mora, quien colocó la última piedra en 1584.
El regreso a Maliaño
En 1594, Juan de Herrera cayó gravemente enfermo y se retiró del trabajo activo. Falleció en Madrid el 15 de enero de 1597. Aunque inicialmente fue enterrado en la iglesia de San Nicolás de los Servitas en Madrid, su voluntad, expresada en su testamento de 1584, fue ser enterrado en Maliaño, donde su familia tenía raíces profundas. Así, sus restos fueron trasladados a la iglesia de San Juan Bautista, que aún conserva su tumba.
La elección de Maliaño como lugar de descanso final refleja el vínculo emocional de Herrera con su tierra natal y sus raíces familiares, a pesar de los conflictos que marcaron su infancia.
La Iglesia de San Juan Bautista: Un tesoro de Maliaño
La iglesia de San Juan Bautista, ubicada en el centro de Maliaño, no solo es un lugar de culto, sino también un espacio de gran valor histórico y cultural. En su interior, los visitantes pueden encontrar la tumba de Juan de Herrera, un lugar que rinde homenaje a uno de los grandes genios del Renacimiento.
La figura de Juan de Herrera trasciende su obra arquitectónica. Su estilo austero y monumental influyó en la arquitectura española durante siglos, y su conexión con Cantabria lo convierte en un símbolo de la rica historia cultural de la región. Maliaño, con su modesta pero significativa iglesia, es hoy un punto de referencia para quienes deseen conocer más sobre este arquitecto cuya influencia se extiende hasta nuestros días.
Visitar Maliaño y la tumba de Juan de Herrera es una oportunidad única para sumergirse en la historia de uno de los grandes maestros del Renacimiento, cuyo espíritu permanece vivo en las líneas geométricas y majestuosas de sus creaciones.