19.06.2019 |
El tiempo
Miércoles. 19.06.2019
El tiempo
El Diario de Cantabria

Luis Ruiz Vega, una vida en la pastelería de la capital del Besaya

Javier Hernández de Sande, Pedro Arce, Luis R. Vega e Ildefonso Calderón. / A. del Saja
Javier Hernández de Sande, Pedro Arce, Luis R. Vega e Ildefonso Calderón. / A. del Saja
Luis Ruiz Vega, una vida en la pastelería de la capital del Besaya

El pastelero torrelaveguense Luis Ruiz Vega ocupó la tribuna de la Casa de Cultura de la Ciudad  del Besaya, dentro de los ‘Encuentros’ , que organiza la Asociación de Amigos de Torrelavega para homenajear a personas destacadas de la ciudad en los diversos ámbitos.

Tras las palabras de salutación del presidente de la asociación organizadora, Ildefonso Calderón,  se abrió el acto que se desarrolló en la fórmula de entrevista, siendo  el presentador Pedro Arce Díez, de la Asociación de Escritores de Cantabria. Entre el centenar de asistentes se encontraban el presidente de la Academia Cántabra de Gastronomía, Javier Hernández de Sande; el Gran Maestre de la Cofradía del Hojaldre, Javier López Marcano; y el próximo alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada.

Del conjunto de preguntas que allí se hicieron, sabemos de Luis Ruiz Vega nació en 1938, en Sierrapando, en el seno de una familia numerosa, cuyo padre era músico y policía municipal; todos sus hermanos se hicieron músicos, pero él siguió el ritmo a través de la sinfonía pastelera. Fue al colegio Menéndez Pelayo y recordó a uno de sus maestros, don Luis Íñiguez, quizás por la coincidencia del nombre.

Pero a los 12 años, en 1950 se sumergió, quizás por casualidad, en el mundo de la pastelería y ¡Hasta hoy!, porque Luis sigue amasando el hojaldre. Se pasó revista a su formación, tanto en clases de tarde-noche, como en la Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega, pues siempre fue una persona deseosa de aprender más en su profesión. Fue a un curso de pastelería a Barcelona y allí constató que sus conocimientos eran mucho mejores de lo que él pensaba y ello le llevó a montar su propio obrador y despacho, que aún sigue abierto, regentado por su hijo.

Endulzar la vida a los demás, es una profesión muy satisfactorio y Luis desgranó recuerdos de aquellos años difíciles de las décadas de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, como la llegada del frigorífico, que supuso toda una revolución en el mundo del hojaldre, del que Torrelavega es seña de identidad, aunque esta especialización de la ciudad del Besaya es un hándicap, pues la pastelería es mucho más que el hojaldre.

Siguió formándose en la Academia Saper de León y pronto colaboró con su director, impartiendo cursos por toda España y parte de Europa, recordando aquellos cursos que dirigía en Italia; de ahí le viene la vena pedagógica, pues ya en esta época realizó un magnífico vídeo demostrativo de cómo se hace el hojaldre.

¡Y en 1975 da el salto a Santander!, adquiriendo la afamada y antigua pastelería Irún, que pasa a llamarse pastelería Vega y que aún continúa abierta.

Se puso sobre la mesa un tema de gran interés como fue el espíritu participativo y solidario de Luis, que bien joven ya intervino en aquel Sindicato vertical. En 1878 se creó el Gremio de Confitería, del que casi siempre fue su secretario y durante 14 años su presidente, intentando aglutinar a todos los pasteleros de Cantabria. 

Mientras en la pantalla se proyectaba una diapositiva, correspondiente al homenaje que en Torrelavega se hizo al pastelero Nazario Asensio, que él mismo Luis organizó, resaltando que nunca se habían reunido tantas personas de este sector como en aquella ocasión. 

Cuando se creó la Cofradía del Hojaldre de Torrelavega, algunos de cuyos miembros se encontraban en la sala, ahí también estuvo y sigue estando Luis.

Los comentarios sobre el hojaldre fueron la parte más importante e interesante del diálogo, comentando cómo se hacía el hojaldre antes de su llegada a este sector de la pastelería, los ingredientes, las proporciones y las diversas especialidades que se elaboran por toda Cantabria, en las que él ha tenido mucho que ve con algunas de ellas: las Corbatas de Unquera; las Pejinas de San Vicente de la Barquera; las Rosquillas de romería de Cohicillos y de tantos otros lugares de Cantabria; las Pantortillas de Reinosa; los Palucos de Cabezón de la Sal; los Panucos de Santander, que ahora se hacen mucho en Torrelavega; los Corazones de Solares; los Sacristanes de Liérganes y La Cavada, las Paciencias de Torrelavega, los Bizcochos de Santillana del Mar; las Picayas de Correpoco; las Estelas de los Corrales de Buelna,...

Se habló de los postres en los restaurantes y de otras muchas cuestiones referidas al tema, tanto en las preguntas del entrevistador, como en las preguntas que surgieron con el coloquio final. No se olvidó Pedro Arce de hablar de la familia de Luis, fundamental en todo su vida profesional y en las múltiples actividades que desarrolló en el sector, llegando a afirmar que siempre detrás de un triunfador, solía estar una mujer apoyando, animando y trabajando detrás del mostrador; e Isabel, su esposa, y más tarde sus hijos fueron un soporte imprescindible. También recordó Luis a sus hermanos que le apoyaron y ayudaron en los primeros momentos.

En definitiva, un rosario de muchas preguntas y comentarios, que fueron desgranando aspectos importantes de su personalidad y de su profesionalidad. «Luis es amigo de sus amigos, una persona dispuesto a ayudar a los demás, participativo», destacado «su gran bonhomía, más ahora que ve la vida con la perspectiva de más de ocho décadas de existencia, que pudo contemplar con complacencia y cierto orgullo personal».

Comentarios