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El Diario de Cantabria

RAFAEL MARCOS DÍAZ

«Con las boleras y los bolos de hoy, Tete haría 150 con la boina»

«Si volviera a nacer cambiaría mi temperamento, porque me ha perjudicado muchísimo», asegura el de Bostronizo, que nunca, en los 42 años de actividad, se perdió un partido por lesión: «He tenido buenas facultades y también suerte»

Rafael Marcos, en la décana de los 80. / hoyos
Rafael Marcos, en la décana de los 80. / hoyos
«Con las boleras y los bolos de hoy, Tete haría 150 con la boina»

Autodidacta e impulsivo. Se flagelaba a sí mismo si las cosas se torcían. Sangre caliente. Nunca estuvo lesionado en 42 años jugando a los bolos. Temperamental en exceso, si volviera a jugar cambiaría muchas cosas. Asegura que podía haber ganado el doble de concursos y considera que Tete Rodríguez era mejor que los actuales jugadores. Además opina que en su época había una docena de candidatos a la hora de ganar un concurso, a diferencia de hoy en día donde solo cuatro jugadores se reparten el pastel. Y nunca le agradecerá bastante a los bolos todo lo vivido. Genio y figura para regalar, sin duda ninguna. ALERTA charla esta semana con Rafael Marcos Díaz (Bostronizo, 4 de agosto de 1945 ) que ha disputado nada menos que 38 Ligas en la máxima categoría, de las cuales ganó cinco, dos Campeonatos de España de peñas por parejas junto a Calixto García, y 62 concursos de Primera.

PREGUNTA: Creo que desde los 11 años por las boleras, hasta el año 2004.

RESPUESTA: Cierto. A esos años ya ganaba concursos por los pueblos, mi abuelo Rafael Díaz me inculcó el amor por los bolos, y él que me promocionó. A esa edad ya le gané a Ventisca una final en la Bolística, lo organizaba Toluca, y me llevé un precioso reloj como premio.

P: Seis años en Corbán... ¿hubieras sido un buen sacerdote?

R: Estuve seis años en el seminario hasta primero de Filosofía, pero no tenía vocación. En el último año jugué con La Rasilla una promoción contra Las Higueras y ascendimos.

P: Ya fuera del seminario arrancas jugando la temporada en Sarón, pero te reclama la Bolística, y para allá que te vas.

R: Jugué lo que restaba de temporada y al año siguiente me tocó el Servicio Militar y nada menos que en El Aaiún, a pasar frío por el Sáhara (ríe). Al terminar la mili regresé a la Bolística y al año siguiente ganamos la Liga a Las Higueras con un solo partido perdido. Jugábamos Ventisca, Linares, Chuchi Alonso, Benito y yo. La segunda Liga que gané con la misma peña, acabamos invictos y ya estaban en ella Ingelmo, Fuentevilla, Florentino y Pachín. Al año siguiente, Fuentevilla se marchó a Comillas, y llegó Nando Cuétara, y conseguimos ganar Liga y Copa, un año redondo.

P: Y pones rumbo a Comillas para continuar ganando más Ligas.

R: Cierto. Vuelvo a coincidir con Linares, Ventisca y Fuentevilla, y con ellos conseguimos otra Liga más, muy buena partida por cierto.

P: Nos queda otra Liga más ¿no?

R: Sí, mi quinta Liga la gané con Peñacastillo. Jugaron conmigo Castanedo, Lín, Javier Pérez y Secundino, muy buenos jugadores.

P: Juegas en la Mallavia con Calixto García y llegan dos Campeonatos de España consecutivos de Peñas por parejas.

R: En El Malecón los dos. El primero se lo ganamos a Linares-Fuentevilla; y el segunda a Castanedo-Jaime García. Las dos finales fueron muy disputadas.

P: Siempre me has comentado y ensalzado a un caballero de los bolos.

R: Sin lugar a dudas, para mí Ramón González, que dirigía la Peña de Mallavia. Ha sido el mejor presidente que he tenido. Era un hombre muy atento y educado. 

P: Si te pregunto por la peña donde más feliz has estado, obviamente la respuesta es muy clara.

R: He estado contento en todas sin excepción, siempre he tenido buenos compañeros, pero si tengo que elegir una, sin duda, esa es la Peña Mallavia. 

P: 62 concursos ganados, pero siempre me has comenzado que son muchos más, ¿por qué?

R: Empezaron a contabilizarse en 1970 y yo para esas fechas había ganado un San Antonio en Renedo, otro de Caja Cantabria en Peñacastillo, y más que no recuerdo ahora. 

P: En la década de los ochenta se pagaban muy bien los concursos ganados -sin que se entere Hacienda-, varias veces te llevaste a casa 100.000 pesetas como premio.

R: Cierto. Al menos en dos ocasiones, una en Prezanes y otro era el Trofeo de Las Antillas. Y en Madrid jugamos un Trofeo Otoño llegando a la final Fuentevilla y yo que éramos compañeros de equipo. El primer premio eran 100.000 y el segundo 50.000, pero nos repartimos la pasta.

P: Tete Rodríguez, ¿sigues opinando que ha sido mejor?

R: Por supuesto. Si con otras boleras, otros bolos, sin fisios ni nada por el estilo, ha sido capaz de ganar lo que ha ganado, queda todo dicho. Subía muchos bolos siempre, y birlaba desde cualquier lado de la bolera. Competía con grandísimos jugadores y  hoy en día los ases son solamente cuatro, entonces había más de una docena con un nivel altísimo. Y pienso que cuando yo jugaba había más jugadores y mejores que los de hoy. Con las boleras y bolos de hoy, Tete haría 150 bolos con la boina.

P: Si volvieras a nacer ¿qué cambiarías?

R: Mi temperamento. Ante cualquier contratiempo mi reacción era impulsiva y eso me perjudicaba muchísimo. Trataría de controlar aquellos impulsos que tanto me han lastrado. No me perdonaba a mí mismo mis pifias.

P: ¿Jamás acudiste a un fisioterapeuta y  nunca estuviste lesionado?

R: He tenido muchas facultades y mucha suerte desde luego. Nunca me perdí un partido por lesión.

P: Fidel Linares me ha dicho muchas veces que no había mejor birlador que Rafael Marcos.

R: Puede ser verdad. Yo birlaba 90 bolos en muchos concursos, siempre que estuviera tranquilo y me fuese bien todo. Sobre todo, de media bolera rara vez fallaba.

P: ¿El mejor compañero que tuviste a lo largo de muchas décadas?

R: Fundamentalmente dos, Calixto García y Rafa Fuentevilla, tanto dentro como fuera de la bolera.

P: Sevilla. Se suspende un concurso por el temporal y hay que regresar a Cantabria. Rafael es copiloto de Linares, le indica que siga todos los carteles que ponga Navacerrada, y llegáis a... Segovia.

R: (Ríe) Esa fue muy gorda. Pero comimos el mejor lechazo de mi vida. 

P:  Prueba de tu temperamento, en La Cagigona durante un Campeonato Provincial, el árbitro te anula una bola que consideras ‘pasa’, la devuelve, tú la pones en su sitio, otra vez para atrás, y así hasta cuatro veces.

R: Muy cierto. Yo consideré que era válida y por eso volvía a ponerla en su sitio.

P. Más pruebas, San Cipriano en Panes. Había que hacer 136 bolos para entrar y tiras con Nacho Migoya. Sufres dos bolas quedas, le dices al pinche que eche las bolas para abajo y... ¿qué pasó?

R: Tardé en reaccionar, no podía dejar a Nacho tirando solo y al final logré hacer 138 bolos con dos quedas. Casos como ese me han sucedido cientos de veces y aquella tarde birlé 88 bolos con dos bolas menos.

P: Final de Copa a doble partido y grandes figuras en la peña contraria con mucho miedo a perder.

R: Ya lo creo. En La Rabia perdimos 5-1 y jugaban Quintana, Benito, El Belga y Miguel. Llegaron acojonados a Torrelavega, tiramos la perra, acertaron y se fueron al tiro de 14 metros pensando en finiquitar el partido. Les metimos 5-1, ganamos el desempate, y otra Copa más para la Bolística.

P: Y la última, Concurso de Cádiz que te creó muchos problemas.

R: Hasta que llegaron los de Rotella, los registros habían sido muy pobres, pero Jacinto Pelayo mandó cavar la bolera y de repente 20 bolos más por tirada para sus jugadores. Me dieron la razón al final.

«Con las boleras y los bolos de hoy, Tete haría 150 con la boina»
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