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El Diario de Cantabria

ALFONSO GONZÁLEZ MARTÍNEZ

«Algún día tenía que llegar. En octubre ‘colgaré’ las bolas definitivamente»

«Hoy en día con tanta competición es muy difícil llegar a mi edad disputando todo y manteniéndote a un alto nivel». «Cuando paso por Ontoria y la bolera está vacía se me cae el alma a los pies». «Después de 46 años jugando a los bolos solo tengo una palabra, gracias, a los aficionados, a los compañeros y a las peñas que contaron conmigo»

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BOLOS 
LIGA APEBOL
EL PENDO COMILLAS
Foto nacho cubero
«Algún día tenía que llegar. En octubre ‘colgaré’ las bolas definitivamente»

En octubre de 2021 ‘colgará’ las bolas de manera ‘profesional’. Decisión muy meditada en la que no han tenido nada que ver ni la falta de fuerzas ni los resultados, simplemente que en diez meses su deseo es disfrutar de los bolos con sus vecinos en la Liga de Bares, sus amigos de siempre, sin ataduras, y sin sufrimiento por un resultado adverso. Así lo tiene decidido Alfonso González Martínez (Ontoria, 1 de diciembre de 1967) con 35 Ligas jugadas en la máxima categoría, cuatro de las cuales ganó, 7 Copas, y 83 concursos individuales de Primera, además de numerosos eventos a los cuales acudió como invitado. Campeón de España sub-23, de Segunda, de Tercera, tres veces en juveniles, y dominador máximo en las categorías inferiores. A los seis años comenzó su andadura y su enorme talento y afición le convirtió en el niño prodigio de los bolos. Es el jugador más veterano de la Liga de División de honor en cuanto a partidos jugados, si bien Agustín Fernández, la pasada temporada participó con la Peña San Jorge Ganados Tierra Cántabra en algún partido.

PREGUNTA: Tu padre era jugador. ¿De ahí te viene la vena por los bolos?

RESPUESTA: Exacto. Era un niño y le veía jugar en la Peña de Ontoria, iba a jugar en moto en aquellos años, y yo no me perdía ninguno de los partidos de casa.

P: Ir a lanzar una bola y que de repente aparezca una vaca no debe ser muy frecuente.

R: ( Ríe ) Claro que no. Mi padre hizo una cambera y por medio pasaban las vacas para ir a pastar o a beber agua. Muchas veces entrenando aparecían las vacas y esperábamos a que pasaran. No es nada frecuente esto, pero es una anécdota más de mi historia deportiva.

P: Eres el jugador más longevo en la actualidad, disputando todas las competiciones, y todos los partidos.

R: Sí. La verdad es que hoy en día con tanta competición es muy difícil llegar a mi edad disputando todo y manteniéndote a un alto nivel. Hay demasiados partidos, entre Liga, Copas, concursos, campeonatos, e invitaciones. Creo que los jugadores que hoy están presentes en todas estas competiciones que te digo no van a llegar a mi edad en plenitud de facultades, porque el cuerpo les pasará factura.

P: En categorías menores fuiste ‘el niño prodigio’.

R: Tanto como el ‘niño prodigio’ no. Si es verdad que lo gané prácticamente todo, y a base de ganar esto me iba gustando cada día más. Pero no me aseguraba nada de cara a llegar a jugar con las figuras que había en aquella época, lo importante era aprender a jugar. A mí no me aseguró nada de hecho, porque veía lo difícil que era estar arriba desde bien pequeño.

P: De Ontoria a La Carmencita. Siete temporadas consecutivas en la capital.

R: Correcto. Tenía diez años, cuando, en categorías menores, jugué en aquella bolera que acababa de inaugurarse. Me deslumbró de tal forma, que a partir de ese momento siempre quise jugar allí y lo que son las cosas, lo conseguí.

P: Si no estoy mal informado te llama Javier Lantarón. 

R: Sí. Tenía una relación maravillosa con él, siempre que iba a jugar a El Verdoso lo hablaba en bromas con Javier. Siempre tuve claro que si salía de Ontoria era para jugar en Primera y se dio la circunstancia de que se marchaba Lucas Arenal a Puertas Roper y así empezó mi trayectoria en La Carmencita, que repito, era mi peña soñada desde niño.

P: Y corría el año 1991, cuando vives el mejor momento de tu vida deportiva.

R: Ya lo creo. Imposible olvidar mi primera Liga con José Manuel Gómez, Juan Carlos Villalba y Paulino Pinta. Acababa de marcharse Miguel García y se incorporó Paulino Pinta, empezamos muy bien la Liga, y poco a poco nos situamos en cabeza, y como dices, cuando nadie lo esperaba, ganamos aquella liga. Pinta y Villalba estaban en su mejor momento y Lin tiraba bolos a tope, yo aporté mi mejor versión, y como digo, imposible olvidar aquellos momentos.

P: Ya en Puertas Roper, tu segunda Liga.

R: Exacto. Se habían marchado Rafa Fuentevilla y Miguel García y jugué con José Luis Mallavia, Gerardo Cueto, Marcelino Solar, Castanedo y Lucas Arenal. Una buena partida, sacamos siete puntos a Construcciones Rotella, que estaba ganando todo. Puertas Roper llevaba unos cuantos años sin ganar nada y para mi jugar con Lucas Arenal resultó ser algo grandioso. Una cosa era verle jugar y otra estar junto a él en la bolera. Sin desmerecer a mis compañeros, por supuesto, que rayaron a gran altura.

P: Dos ligas más en Puertas Roper, dos años más en El Verdoso, y llega el momento de poner rumbo a Renedo, donde juegas la friolera de quince temporadas consecutivas.

R: Correcto. En Renedo tuve la oportunidad de estar al lado de grandes compañeros, muchos de los cuales hoy en día son mis mejores amigos, y de conocer a Antonio Diestro y Jesús Vela, que ha sido de lo mejor que me ha pasado en este mundo de los bolos. Tuve la oportunidad de mejorar mi ficha puesto que ofertas no me faltaron, pero siempre me dije que estando a gusto con los compañeros, con los dirigentes, y con los aficionados no me movía. Otra etapa muy bonita de mi vida, que siempre voy a tener en mi retina, si exceptuamos los dos últimos años, cuando la Peña ya se veía que iba a menos cada temporada. Mi paso por Renedo lo puedo definír así: grandísimos compañeros.

P: Hablando de Renedo. Año 2004, al término de un partido Renedo-Pancar me dices que a lo sumo te quedaban seis temporadas más y han pasado catorce...

R: Sí, porque siempre pensé que mi vida deportiva iba a durar hasta los 44-45 años, pero ya ves. Cuando llegué a esa edad me encontraba fuerte, con ganas, y menos la temporada que estuve en la Bolística, que apenas jugué por estar aquejado de dos hernias, no he parado hasta hoy. Pero la decisión está tomada, la próxima será el final de un ciclo, que algún día tenía que llegar por supuesto. En octubre ‘colgaré’ las bolas definitivamente, aunque nunca dejaré de jugar a los bolos.

P: En aquellos años se pagaban cantidades astronómicas a los jugadores.

R: Ya lo creo. Desde el año 1995 a 2010 llegaron a su máxima expresión, hoy en día esas fichas se han reducido a una tercera parte por no decirte a unacuarta. Las peñas no han podido mantener aquellas fichas, a tono con la situación actual de la economía española.

P: Hemos hablado de La Carmencita y de Renedo, dos peñas históricas, una en la UCI, y la otra si no hay milagro de última hora, peor aún.

R: Es una pena. En La Carmencita yo creo que Ramón Sánchez Mier dio el relevo un poco tarde, de todas formas no comprendo como contando con un estadio tan bonito y céntrico puede estar tan mal. En Santander hay afición a los bolos, pero se necesita gente que quiera trabajar por ellos, un equipo unido que desee revitalizar los bolos en la capital. En cuanto a Renedo, se veía venir porque en los últimos años no acudían los aficionados, yo creo que la construcción de la bolera cubierta quitó el encanto que tienen los bolos al aire libre. Lo siento muchísimo, porque para mi han sido unas peñas que me dieron todo lo que soy hoy. Por supuesto, no quiero olvidarme de Puertas Roper.

P: Siete Copas en tu historial, pero una te hizo una ilusión especial ganarla ¿no?

R: Por supuesto que sí. La que ganamos en Suances a Puertas Roper. Yo jugaba con Renedo y los de Maliaño tenían una peña muy poderosa por entonces. Jugaban Tete Rodríguez, con su hijo Rubén, Óscar González, Rubén Haya y Miguel Ángel Castanedo, casi nada al aparato. Y habíamos eliminado a Hermanos Borbolla para llegar a la final. Una tarde inolvidable, otro momento cumbre en mi palmarés. Tengo muchos momentos claves en mi trayectoria deportiva, como verás enseguida.

P: 35 Ligas jugadas en la máxima categoría, es signo de categoría ‘delicatessen’.

R: Bueno, es signo primero de dedicación, de constancia, de compromiso con los bolos y de muchos entrenamientos y partidos. Luego está el aficionado para juzgarme si en realidad lo soy o no, pero en cualquier caso no me preocupa. Siempre di todo lo que pude por las boleras, lo mismo me daba que fuese un concurso oficial que fuese por invitación.

P: Otro momento importante de tu vida deportiva tuvo lugar en Ontoria.

R: Me estás alegrando el día con lo malo que hace hoy. Ante mi gente, ante mis vecinos y amigos, y con la bolera a reventar. Otro gran fecha para recordar sin duda. Tan sólo me faltaba ese título de campeón de España sub-23, porque en categorías menores lo había ganado todo. Y se lo gané a Gerardo Cueto, pero el año anterior me ganó Raúl de Juana en Unquera, con lo que te puedes imaginar lo que supuso para mi aquello. En Unquera Raúl de Juana me ganó merecidamente.

P: Sigo con más momentos bonitos. De los 83 concursos individuales de Primera ganados, siempre vas a tener un recuerdo especial de Roiz.

R: Sí, ya lo creo. En una bolera complicada y difícil como esa, gané el concurso que más me ha motivado y alegrado. La bolera era complicada y el rival igualmente. Jugué la final con Jesús Salmón; en la última tirada me mandó a ganar a 22 bolos y los hice sin emboque. Siempre tendré en mi memoria esa bonita tarde de bolos, pero no creas que es por haber ganado a una figura como Jesús, sino porque jugué de cine toda la tarde.

P: 36 años ha permanecido un récord tuyo nada más y nada menos.

R: Los récords están para batirlos y el año pasado Mario Pellón lo superó con holgura, y creo que no se quede ahí para la eternidad. Yo lo tenía con 654 bolos y estableció una nueva marca de 666 bolos, que tienes que ser muy bueno para lograrlos, y tener el día. Tuve unos rivales que tiraban muchos bolos, como Enrique Arce, los hermanos Valdés y un montón más de jugadores más veteranos que yo, por supuesto. Había unos jugadorazos impresionantes por aquellos años.

P: Hablando de Mario Pellón tiene maneras y viene fuerte.

R: Ya lo creo que sí. A su edad hace cosas que otros nunca fueron capaces, tiene poder, es atrevido, entrena mucho, le gustan mucho los bolos, a su edad ha jugado en la máxima categoría, y además bien, espero que siga esa trayectoria en el futuro. Todo indica que va a volar alto, pero hay que esperar aún unos años porque he visto muchos y muy buenos jugadores que prometían mucho y se quedaron en nada.

P: Corría el año 1986, llegabas como promesa de Segunda a un torneo y con el premio casi te pagas la entrada para un piso.

R: Pues sí. Lo patrocinaba ALERTA jugué la final con Tete Rodríguez, que me ganó por cierto, pero para mi llegar a la final con lo joven que era supuso todo un éxito. Estaba muy bien pagado, el ganador se llevaba 100.000 pesetas y por ser segundo me dieron 50.000 pesetas. Mi primer premio importante sin duda porque antes había ganado concursos de Tercera y de Segunda, pero los premios eran muy pobres. Todavía estaba en la peña de Ontoria y al año siguiente pasaba a La Carmencita.

P: Han pasado ya ocho años, bolera de El Parque de Maliaño, juega Renedo contra Puertas Roper, segundo chico, y sucede algo que ocurre tan solo una vez en la vida de un jugador, y eso que tu puedes presumir de una dilatada trayectoria en el tiempo.

R: Sabía que me lo ibas a preguntar: Y tanto que ocurre una vez en la vida, yo nunca más lo volví a vivir. Como dices, se jugaba el segundo chico, nos faltaban 11 bolos con tres bolas, y yo me dispuse a birlar la primera desde la esquina de atrás. Iba muy bien puesta y cuando observé que caían seis bolos me giré hacia mis compañeros para decirles que el chico era nuestro. De repente el público se puso en pie y empezó a aplaudir, me giro y veo ocho bolos caídos, por supuesto que ganamos el chico, faltaría más. Recuerdo que Tete Rodríguez me felicitó y me dijo que él nunca lo consiguió.

P: Se dice que hasta quince jugadores lo han conseguido.

R: Efectivamente. Yo estaba en la bolera cuando los birló Villalba, luego que yo sepa lo han conseguido Jesús Salmón, Óscar González, Javi García, y alguno más. Es otra satisfacción enorme, cosas que has vivido, y nunca lo vas a olvidar.

P: David Ibáñez, Lolo Lavid, Egusquiza, Isaac López, Alfonso Díaz, Agustín Fernández, Rubén Haya, Iñi Pedrosa y Juan Carlos Villalba han sido tus parejas a lo largo de tu historial. Tienes que elegir una, aunque sé que me dirías alguna más.

R: Muy complicado me lo pones. Siempre tuve una muy buena relación con todos, pero como me pones la soga al cuello, me quedo con Villalba. Tirábamos muchos bolos y siempre eramos la mejor pareja el primer día, al segundo llegaba Tete con Ingelmo o con Fuentevilla y nos bajaban a la tierra. Ha sido el jugador con el que mejor me he compenetrado jugando a los bolos.

P: También siempre hay una peña especial.

R: Sin ninguna duda La Carmencita, gran trato, buenos compañeros y gran afición. Te repito, siempre soñé desde crío jugar allí. En aquellos años era algo grandioso el ambiente, la bolera se llenaba cada partido, nada que ver con los partidos de hoy en día. Ver El Verdoso lleno hasta la bandera imponía mucho, sobre todo, cuando eres un crío, como era yo, cuando llegué.

P: Siempre que te pregunto por el mejor compañero, te sales por la tangente.

R: Y esta vez quiero seguir esa misma línea. Te podría decir cuatro ahora mismo, pero prefiero mantenerlos en el anonimato, ellos lo saben, y me basta.

P: ¿El mejor momento de tu vida deportiva?

R: El día que gané mi primera Liga con La Carmencita, pero como te voy comentando, hubo muchos y muy buenos. Me estoy confesando poco a poco (ríe).

P: ¿Y el peor?

R: Puede que no sea el peor, pero sí el que más me dolió. En mi primer año en Segunda no meterme para el Regional, lo pasé mal unos días. No te creas que todo el monte es orégano, en 46 años que llevo jugando hubo de todo. La etapa de la Bolística por ejemplo, pensé que se acababan los bolos para mí. Sin embargo, voy a iniciar mi tercer año en Comillas y... el último.

P: Bolera de Ontoria, años 1980 y 2020, vamos a tomarla el pulso.

R: Uff! ya te lo puedes imaginar. Ahora tenemos una peña en Segunda y hay algún equipo de aficionados, pero cuando paso por allí y está vacía se me cae el alma a los pies. En aquellos años tenías que pedir la vez para pode jugar, había tardes que era imposible por la cantidad de gente que jugaba. Recuerdo que jugando en Segunda o Tercera acudían tantos aficionados como ves hoy en un partido de División de honor. Se llenaba la bolera, hoy me da pena  verla así.

P: Alfonso González no es pesimista respecto al futuro de los bolos, cuando ya estamos en el año 2021.

R: No. A los bolos se va a seguir jugando sin dudarlo. Otra cosa es que volvamos a ver 4.000 personas en un Campeonato, o ver las boleras llenas como en la época de Rotella. Eso no lo vamos a volver a ver seguro, y puede ser que no volvamos a ver tantas figuras juntas como existían en los años 80-90, con aquella emoción por ver qué jugador ganaba tal o cual concurso. Si se hace una reestructuración de las Ligas, de forma que no coincidan los partidos, igual se puede conseguir que haya más aficionados en la bolera. Lo que sí observo es que cada día hay más peñas de aficionados, por tanto, sí se juega, y eso sirve o puede servir para que los hijos de esos jugadores se involucren en este deporte, al menos se puede esperar algo similar. Veo mucho nivel en categorías infantil y cadete ahora mismo, lo que hace falta es incentivar a estos jóvenes de manera que continúen esa senda, porque piedras por el camino se van a encontrar seguro y hay que superar esos obstáculos.

P: ¿Qué te han dado los bolos?

R: Todo. Mis mejores amigos proceden de este mundo, mi trabajo actual desde hace un montón de años lo mismo, y el reconocimiento de la gente por supuesto. 47 años jugando a los bolos han dado para muchos libros y desde luego para una mejor calidad de vida porque pillé muy buenos tiempos, donde se ganaba mucho dinero entre fichas, premios y fijos por jugar concursos por invitación. De volver a nacer, seguro que sería jugador de bolos.

P: Y la última. Llega el momento de tu despedida de las boleras en tan solo diez meses. Te dejo un sitio reservado para que te despidas de los aficionados.

R: Sólo tengo una palabra, gracias. Siempre procuré jugar bien para que disfrutaran, siempre creí y creo que son piezas fundamentales en el engranaje de los bolos y siempre les estaré inmensamente agradecido de su trato para conmigo. Y no solamente a los aficionados, gracias a todos los compañeros que he tenido a lo largo de mi vida deportiva, gracias a los dirigentes de las peñas en las que estuve por su consideración y por contar conmigo.

«Algún día tenía que llegar. En octubre ‘colgaré’ las bolas definitivamente»
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