pueblos televisivos

Un rincón olvidado de Cantabria se convierte en protagonista gracias a Calleja

Playa de Los Locos, en Suances, una de las más deseadas por los surfistas. / EP
Entre el mar y las montañas del norte, un pequeño pueblo protagonizó una historia de superación, comunidad y orgullo local que tocó el corazón de Jesús Calleja y su equipo

Suances, la localidad marinera cántabra de profundas raíces históricas y espectaculares playas, ha sido protagonista en la última entrega del programa ‘Volando voy, volando vengo’, conducido por el aventurero Jesús Calleja. El equipo del programa se desplazó este jueves hasta el norte de España para grabar una entrega centrada en la cohesión vecinal y la identidad colectiva de este emblemático rincón de la costa cantábrica.

El programa no solo retrató la belleza paisajística de Suances, sino que puso el foco en su comunidad, visibilizando la tradición pesquera, el auge del surf y los nuevos desafíos sociales derivados del crecimiento turístico.

Una localidad entre la memoria marinera y el impulso deportivo femenino

En el capítulo, Calleja abordó la historia del equipo de fútbol femenino de Suances, que en los últimos años se ha convertido en símbolo de unidad y superación local. El vestuario femenino, que había quedado obsoleto, fue objeto de una reforma integral, con el respaldo del propio equipo del programa y la colaboración del exfutbolista José Emilio Amavisca, vecino de la zona y leyenda del deporte nacional. El resultado: una infraestructura renovada, que es ya motivo de orgullo para el municipio.

El campo de fútbol sirvió además como espacio de homenaje a las mujeres del mar, reconociendo su papel histórico en la economía y el tejido social de Suances.

Entre olas, surfistas y una historia milenaria

El episodio también permitió conocer la historia de Tino, un veterano del surf local, así como la de Peredinha, un joven monitor que simboliza el relevo generacional en este deporte. La entrañable Cionín, una vecina nonagenaria, ofreció uno de los momentos más memorables del programa, al enfrentarse con naturalidad y desparpajo al presentador leonés.

Suances es mucho más que un destino costero. Situado en la desembocadura del río Saja, el municipio se asienta sobre un pasado que se remonta al Paleolítico, con restos en la cueva de La Roca Blanca. Algunos historiadores lo identifican con el Portus Blendium romano, una referencia del comercio marítimo en la Hispania septentrional. A lo largo de los siglos, su economía ha estado vinculada al mar, la pesca, la agricultura y el comercio costero, antes de reconvertirse en enclave turístico a partir de mediados del siglo XX.

Playas icónicas, tradición viva y una gastronomía anclada en el mar

Entre las playas más conocidas de Cantabria, las de Suances ocupan un lugar destacado. La Playa de Los Locos, famosa por sus potentes olas, es uno de los principales puntos de encuentro para los surfistas del norte peninsular. La Playa de la Concha, por su parte, ha sido galardonada en múltiples ocasiones con la Bandera Azul, un distintivo que garantiza calidad de agua, seguridad y gestión ambiental ejemplar. También destacan Tagle y La Tablía, más tranquilas y apartadas, ideales para quienes buscan una experiencia más serena.

La localidad, aunque muy popular en verano, ha sabido preservar su alma marinera. Su puerto pesquero sigue en funcionamiento, y tanto las festividades locales como la cocina mantienen una fuerte conexión con el mar: rabas, almejas a la marinera, pescados frescos, sobaos y quesada pasiega constituyen su carta de presentación más sabrosa.

Un destino que conjuga paisaje, comunidad y autenticidad

Con una ubicación estratégica, a pocos kilómetros de Santillana del Mar, la cueva de Altamira, Comillas o el Parque Natural de las Dunas de Liencres, Suances se perfila como un punto de partida privilegiado para explorar Cantabria. Pero más allá de su geografía o su patrimonio, lo que distingue a esta villa es su capacidad para reinventarse sin perder sus raíces.

La visita de Jesús Calleja no ha hecho más que reafirmar lo evidente: Suances no es solo un lugar al que se va, es un lugar al que se vuelve. Y ahora, también, un pueblo que mira al futuro con vestuarios renovados, orgullo local y olas que siguen marcando su compás.