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Parece un pueblo más, pero esconde un ‘Partenón’ y un palacio de película entre las montañas de Cantabria

Vista de la Iglesia de San Jorge, en Las Fraguas. / A.S.

No necesitas ir a Escocia ni a Hollywood para ver un palacio inglés rodeado de bosques centenarios, basta con adentrarse en el valle de Iguña

Enclavada en el valle de Iguña, al oeste de Cantabria, Las Fraguas es una pequeña localidad del municipio de Arenas de Iguña que, pese a su tamaño y discreta población —127 habitantes según el INE de 2022—, encierra uno de los patrimonios históricos y cinematográficos más singulares de la comunidad autónoma.

A tan solo 600 metros de la capital municipal, Las Fraguas se alza a 180 metros de altitud, rodeada de un entorno natural de valles verdes y montañas suaves que caracterizan esta parte del interior cántabro. Pero más allá del paisaje, el pueblo es célebre por albergar uno de los conjuntos arquitectónicos más impresionantes y menos conocidos del norte de España.

El Palacio de los Hornillos: nobleza, jardines y cine

El Palacio de los Hornillos, construido entre 1897 y 1904 por iniciativa de Mariano Fernández de Henestrosa y Ortiz de Mioño, duque de Santo Mauro, es sin duda el principal reclamo patrimonial de Las Fraguas. Este palacio de estilo inglés, rodeado por una finca de 60 hectáreas de jardines, prados y bosques centenarios, constituye uno de los conjuntos residenciales más extensos de Cantabria. De hecho, está considerado el mayor recinto privado de la región.

Diseñado por el arquitecto británico Ralph Selden Wornum, discípulo de Norman Shaw, el palacio fue concebido como residencia de verano y aún hoy mantiene su uso privado. Su conservación y aislamiento han permitido preservar la atmósfera original de finales del siglo XIX.

Pero si algo ha contribuido en las últimas décadas a popularizar el nombre de Las Fraguas fuera de Cantabria ha sido el cine. En el año 2001, el Palacio de los Hornillos se convirtió en escenario de los exteriores de la aclamada película Los otros, dirigida por Alejandro Amenábar y protagonizada por Nicole Kidman. La elección del lugar no fue casual: su aura enigmática y su perfecta conservación lo convirtieron en el enclave ideal para una historia marcada por el suspense y la atmósfera sobrenatural.

En su interior, el palacio alberga además un valioso conjunto escultórico: las esculturas orantes de los Acebedos, declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de bien mueble en 2003.

La iglesia de San Jorge: el “Partenón cántabro”

A pocos metros del palacio, otro edificio monumental sorprende por su originalidad: la iglesia de San Jorge, conocida popularmente como “El Partenón”. Construida en el siglo XIX, esta iglesia neoclásica imita deliberadamente un templo romano de orden corintio, con columnas monumentales y una concepción arquitectónica que la hace única en Cantabria.

El templo fue encargado por los mismos propietarios del palacio como lugar de culto familiar. Su estética clásica —inusual en el entorno rural cántabro—, junto a su armoniosa ubicación en plena naturaleza, contribuyen a crear una estampa de gran fuerza visual y simbólica.

Un rincón sereno con alma aristocrática

Visitar Las Fraguas es adentrarse en un espacio donde el tiempo parece haberse detenido. El contraste entre la sobriedad rural del entorno y la grandeza de su patrimonio arquitectónico confiere a esta localidad una personalidad propia. Tanto el Palacio de los Hornillos como la iglesia de San Jorge forman parte de un legado ligado a la historia nobiliaria, el arte y la cultura, que hoy sigue vivo gracias a la conservación del conjunto.

En una época donde el turismo tiende a lo masivo, Las Fraguas ofrece una experiencia íntima, marcada por la elegancia de otros tiempos, la belleza del paisaje cántabro y el susurro de las hojas en los jardines centenarios. Un lugar que demuestra que Cantabria no solo es costa y montaña, sino también historia, arquitectura y cine.