No es Noja ni Laredo: este rincón de Cantabria tiene cinco playas espectaculares y casi nadie lo conoce
Mientras los focos turísticos suelen centrarse en nombres consagrados como Santoña, Laredo, Noja o Comillas, Cantabria esconde joyas costeras aún poco exploradas que merecen una visita. Uno de esos destinos que pasan desapercibidos, pero que seducen a quien los descubre, es Miengo, un pequeño municipio costero con apenas unos miles de habitantes que alberga cinco espectaculares playas, tres islotes y una tradición gastronómica única.
Situado entre las rías de Mogro y Suances, este enclave tranquilo destaca por su patrimonio natural, su pasado prehistórico y su vinculación con el Camino de Santiago. Es, además, un paraíso para quienes buscan playas menos masificadas, con encanto salvaje o entornos familiares donde pasar un día de verano.
Naturaleza salvaje: las cinco playas de Miengo
Miengo sorprende por su diversidad paisajística condensada en unos pocos kilómetros. Cinco playas completamente diferentes ofrecen experiencias únicas para todo tipo de visitantes:
-
Playa de Cuchía: Es la más conocida y urbanizada. Con arena dorada y 300 metros de longitud, destaca por su sistema dunar y su agradable paseo marítimo. Cuenta con todos los servicios: duchas, aseos, acceso para personas con movilidad reducida y vigilancia. Ideal para familias y paseos al atardecer.
-
Playa de Los Caballos: De aguas transparentes y accesible solo a pie, esta playa virgen situada bajo un acantilado es la favorita de surfistas y senderistas. No tiene servicios, pero lo compensa con su belleza intacta.
-
Playa de Usgo: La más salvaje y escarpada. Enclavada entre dos acantilados, su fuerte oleaje la hace atractiva para los amantes del parapente, que suelen teñir de color el cielo en días despejados. Es una playa que transmite fuerza y pureza.
-
Playa de Usil: En plena desembocadura de la ría del Pas, frente al Parque Natural de las Dunas de Liencres, es la playa más frecuentada por familias y bañistas tranquilos. Su escasa peligrosidad y acceso directo la convierten en una opción segura para todos.
-
Playa de Robayera: Es la más pequeña, pero no por ello menos especial. Rodeada de naturaleza bravía, es un refugio de pescadores y jinetes. Su aura solitaria la convierte en una de las más fotogénicas y auténticas.
Islotes y paisaje protegido
El paisaje costero de Miengo se completa con tres islotes (Casilda, Solita y Segunda), además de la isla de los Conejos y la isla Pasiega, que aportan una estampa pintoresca y llena de biodiversidad. Muy cerca, se encuentra el Parque Natural de las Dunas de Liencres, lo que convierte al municipio en una excelente base para los amantes del senderismo y la observación de aves.
Historia prehistórica y cultura del mar
Miengo no solo enamora por su costa. Los vestigios prehistóricos hallados en sus alrededores dan fe de una ocupación milenaria. Cuevas y yacimientos arqueológicos atestiguan el paso de civilizaciones antiguas por este rincón del norte, hoy más conocido por su tranquilidad y belleza natural.
Pero Miengo también es mar. Y uno de sus tesoros más sabrosos son las angulas del Pas, capturadas de manera artesanal durante las frías noches de invierno en la desembocadura del río. Este manjar, escaso y cotizado, atrae a comensales de todo el país que buscan probar una de las recetas más tradicionales y exclusivas de Cantabria.
A tan solo 15 minutos en coche desde Santander, el acceso es sencillo. Basta con tomar la CA-232 y la CA-240 para adentrarse en este municipio que aúna tranquilidad, belleza y autenticidad. Perfecto para una escapada de fin de semana o una jornada de playa distinta, Miengo espera aún sin las aglomeraciones de otros destinos más conocidos.
Miengo es ese lugar que se descubre casi por casualidad, pero al que siempre se desea volver. Playas con carácter, paisaje protegido, historia milenaria y delicias del mar. En Cantabria, no todo está dicho: hay rincones que siguen guardando su secreto.