Los vecinos aseguran que bajo este pueblo cántabro hay pasadizos ocultos del siglo XVII
Aunque pocos lo saben, bajo el casco histórico de Cartes podrían esconderse túneles centenarios construidos por la nobleza local. Restos visibles en sótanos, puertas tapiadas y relatos vecinales alimentan una leyenda que no desaparece
En el corazón de Cartes, uno de los pueblos más pintorescos y mejor conservados de Cantabria, el pasado sigue vivo no solo en sus fachadas de piedra, escudos heráldicos y calles empedradas, sino también bajo tierra. Porque aunque pocos lo saben, este conjunto histórico alberga una de las leyendas más persistentes y evocadoras de la región: la existencia de pasadizos subterráneos que conectaban las casas nobles del casco antiguo.
Vestigios ocultos en el subsuelo de Cartes
Vecinos, cronistas y estudios locales coinciden en señalar que bajo algunas casonas señoriales del centro histórico de Cartes existen restos de antiguos túneles o pasajes ocultos, que habrían sido construidos entre los siglos XVII y XIX. Estas estructuras, excavadas bajo los cimientos, servían como vías de escape en tiempos de conflicto o como rutas discretas entre propiedades de la nobleza local, como las familias vinculadas a la Casa de los Manrique de Lara.
Aunque estos pasadizos no están abiertos al público ni han sido completamente excavados, se han identificado bóvedas, entradas tapiadas y galerías colapsadas que refuerzan la veracidad de esta tradición oral. En algunas casas del Camino Real de Cartes, se conservan arcos de piedra en los sótanos y puertas interiores que, según sus propietarios, daban acceso a corredores secretos.
Rutas secretas en tiempos de tensión
Durante la Edad Moderna y parte del siglo XIX, Cartes fue un punto estratégico en la ruta entre la costa cántabra y la Meseta, por lo que su población, aunque noble y tranquila, no estuvo exenta de episodios convulsos: conflictos civiles, saqueos y luchas entre linajes rivales marcaron el pulso de muchas villas cántabras.
En este contexto, la construcción de pasadizos subterráneos ofrecía una forma segura de proteger a las familias, esconder bienes o moverse sin ser vistos. Además, estas rutas permitían que los señores se desplazaran entre casas palaciegas, patios interiores o almacenes de mercancías sin atravesar las calles principales, que podían estar bloqueadas o vigiladas.
Un patrimonio intangible en la memoria del pueblo
Aunque estos pasadizos no figuran en los catálogos turísticos oficiales, forman parte del patrimonio oral de Cartes. Muchos vecinos han escuchado hablar de ellos desde la infancia. Hay quienes aseguran haber visto entradas ocultas tras alacenas, pozos que bajaban a galerías y túneles cegados con piedras, todos ellos signos de un pasado aún por descubrir.
De hecho, algunos arqueólogos locales y estudios patrimoniales han mostrado interés en estudiar estas estructuras, aunque las dificultades técnicas y la protección de la propiedad privada han limitado las intervenciones.
El encanto de lo no visible
Parte del atractivo de Cartes reside precisamente en lo que no se ve a simple vista. Más allá de sus casas blasonadas, la calle del Camino Real o sus fiestas medievales, este pequeño pueblo encierra historias bajo tierra que alimentan la imaginación de visitantes y habitantes.
Recorrer Cartes es caminar sobre un tablero de historia, y tal vez, sin saberlo, sobre pasadizos ocultos que unieron el poder, el miedo y la estrategia en tiempos antiguos. Un relato que invita a mirar más allá de las piedras… y también debajo de ellas.