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El Diario de Cantabria

CIUDA REAL - SINFIN

El Sinfín sigue adelante

  • El equipo santanderino ganó 30-33 al ciudad real y estará en la tercera ronda de Copa del Rey  
  • Una renta inicial de seis goles no evitó que los locales se adelantaran a 12 minutos del final
Nacho Valles, frenado por dos defensores del Ciudad Real. / LOF
Nacho Valles, frenado por dos defensores del Ciudad Real. / LOF
El Sinfín sigue adelante

Al menos, el viaje mereció la pena. El Sinfín volvió anoche, bien de madrugada, con una clasificación debajo del brazo y a la espera de un nuevo cruce que le permita avanzar en una competición a la que le cuesta generar alegrías y que acarrea gastos y cansancio en forma de desplazamientos. Hay quien puede pensar que es una competición molesta, pero una vez que suena el bocinazo inicial y la pequeña pelota comienza a moverse de aquí para allá, uno sólo piensa en ganar. Y ganar es lo que hizo ayer el conjunto cántabro en el mítico Quijote Arena. Parecía que iba a ser fácil en un principio, pero no lo fue. Casi nunca lo es y hubo instantes, cuando quedaban apenas diez minutos para el final, en los que pareció que todo se iba a ir a la porra.

El equipo santanderino ganó sin variar apenas el guión que su entrenador llevó en la cabeza, que fue el de administrar esfuerzos al máximo sabedor de que las alubias de verdad se las iba a jugar el sábado en liga. He ahí lo prioritario. La Copa puede servir para dar la oportunidad a jugadores que apenas la tienen los fines de semana. Sobre todo, la tuvieron Lastra y Basualdo, que completaron los sesenta minutos de juego porque no había más jugadores para su puesto. Y cumplieron bien, sobre todo el extremo, que incluso volvió a casa con una gran colección de goles enseñando una definición a tener en cuenta.

También tuvieron su oportunidad otros jugadores de la casa como Leonardo Alonso, que jugó los diez últimos minutos del primer periodo, y Sergio Rosa, el joven guardameta que viene completando la portería del equipo aunque sin haber tenido la oportunidad de dejarse ver en Asobal, ya que aún está por hacer. Ayer sí contó con un buen puñado de minutos después de que el partido se encarrilara aunque en la recta final del mismo tuvo que volver Mijuskovic, ya que la cosa se había complicado y el equipo se había quedado sin margen para las concesiones. Llegados a ese punto, ya merecía la pena realizar un último esfuerzo.

Quien también contó con la oportunidad de recuperar sensaciones sobre la cancha fue Jorge Silva, un jugador que el año pasado por estas fechas era el gran pilar ofensivo del equipo y que está en un segundo plano en el presente curso. Zungri le ha ganado la partida y cuando entra en acción le cuesta sentirse cómodo. Al portugués no se le ve disfrutar y ni siquiera lo hizo ayer, cuando comenzó el partido en el siete inicial sin encontrar la manera de ser el lateral poderoso que siempre ha sido. De hecho, ya en el segundo tiempo, cuando Zungri ya iba haciendo acto de presencia, fue excluido por protestar durante un tiempo muerto, lo que ya es reflejo de una ansiedad sobre la que hay que trabajar.

El Liberbank Cantabria comenzó como un tiro, con un parcial de 0-4 a base de goles fáciles y rápidos gracias a las pérdidas del Ciudad Real y a las paradas de Mijuskovic bajo palos. Tan bien comenzó la historia para los intereses cántabros que el entrenador local tuvo que pedir un tiempo muerto cuando sólo habían transcurrido tres minutos de partido. Y lo mejor de todo es que no le sirvió para demasiado porque la ventaja siguió elevándose hasta el 1-6. La dinámica era siempre la misma, con un equipo manchego chocándose con la buena defensa del Sinfín y éste corriendo para anotar goles fáciles. Así daba gusto.

La máxima ventaja fue de seis goles (5-11 y 6-12). Fue en ese momento cuando Reñones, siempre mirando de reojo el partido del sábado contra Cangas, comenzó a mover ficha dando entrada a la segunda unidad. En ella estaba Nacho Valles, que había comenzado desde el banquillo para que fuera Torriko quien manejara el juego con Silva y Dimitrievski en los costados. Comenzó sin cambios defensa - ataque y lo cierto es que, poco a poco, el Ciudad Real fue metiéndose en el partido. Y si no lo hizo más fue gracias a dos goles del central madrileño con la amenaza de pasivo a punto de consumarse que fueron oro.

Llegó al descanso el Liberbank Cantabria con cuatro goles de renta (14-18) que en seguida se fueron deshaciendo. El equipo manchego apareció con la certeza de que, para tener esperanzas de superar la eliminatoria, debía cerrar la defensa para que los hombres de Reñones no marcaran tan fácil. Y lo cierto es que lo consiguieron enseñando un 5-1 en campo propio que primero ató en corto a Torriko y después a Valles. La fórmula salió bien porque a trece minutos del final empataron el partido (24-24) y poco después se pusieron por delante (25-24) tras una parada de su portero y un veloz contragolpe.

Fue entonces cuando volvió Mijuskovic a la cancha y coincidieron casi por vez primera Torriko y Valles. Ya no era momento de pensar en Cangas y el Liberbank Cantabria quiso amarrar la clasificación. Lo mejor que tuvo fue que no se puso nervioso a pesar de ver cómo el rival le daba la vuelta a la tortilla. No le generó ansiedad y mantuvo el tipo impidiendo que la cosa fuera a más. Pronto volvieron a poner las cosas en su sitio (25-26) y, a partir de ahí, comenzaron a disfrutar de unas superioridades que, hasta ese momento, habían ido en su contra, ya que al Sinfín le excluyeron a ocho jugadores mientras que a su rival sólo a dos y al entrenador, pero lo importante fue el momento. El equipo manchego las sufrió cuando se estaba cortando el bacalao y, en cierta medida, se fueron yendo del partido. Eso, sumado a la buena selección de tiro en ataque y a que Mijuskovic volvió a poner orden bajo palos, impidió que hubiera que escribir un final dramático. No pasó mucho más y eso era bueno.

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