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El Diario de Cantabria

El Sinfín quiere sorprender al Ademar

El equipo santanderino repite esta tarde en La Albericia, esta vez a puerta cerrada, para dar continuidad a su victoria del sábado

Nico Zungri. / Hardy
Nico Zungri. / Hardy
El Sinfín quiere sorprender al Ademar

Ganar al Cangas el pasado sábado fue vital. Fue toda una final para el Sinfín y el equipo cántabro estuvo a la altura. Puso en práctica un buen balonmano tanto defensivo como ofensivo y sumó dos puntos vitales que le permiten afrontar los dos complicados partidos que tiene por delante en cuatro días de otra manera y, sobre todo, con más aire en sus pulmones. El primero de ellos será esta misma tarde (19 horas) en su propia cancha contra Ademar y el segundo será el próximo domingo en Artaleku contra el Bidasoa. Toca medirse a dos históricos contra quienes siempre es complicado sumar pero contra quienes los hombres de negro no van a renunciar a nada.

Son dos partidos en los que lo normal es no sumar, por lo que hacerlo por sorpresa supone un premio extra que permite dar un salto de calidad en la carrera hacia el objetivo de la permanencia, que da la sensación de estar encareciéndose más de lo esperado en un primer momento. Y es cierto que hacerlo en Irún el próximo fin de semana se antoja verdaderamente complicado porque el Bidasoa se antoja un equipo más regular y más aún en su cancha, pero hoy en La Albericia está el terreno más abonado para dar la campanada.

Quien visita Santander es Ademar, que suma más derrotas que victorias en liga en este 2021. De las primeras ha acumulado cinco y de las últimas cuatro. Y las dos últimas han sido en la última semana, lo que da una buena imagen de la preocupante racha liguera que tenía hace diez días, cuando, precisamente, encajó una derrota en Cangas ante el mismo equipo que mordió el polvo en La Albericia el sábado pasado. A partir de ahí, ha ganado a Cisne y a Puerto Sagunto de manara clara en León y ha rectificado su trayectoria. Quiere recuperar la normalidad y eso, según sus presupuestos, se puede conseguir ganando hoy en Santander.

El Sinfín le espera con hambre y ambición. No renuncia a dar la campanada ni a coger con el pie cambiado a un gran rival como este mismo año hizo ya en Logroño. De hecho, al Ademar ya le plantó cara durante cuarenta minutos en el partido de ida a pesar de las numerosas bajas que tuvo que administrar allí Víctor Montesinos. Hoy también las tendrá, pero serán las mismas que tuvo el pasado sábado. La que más duele es la de Diego Muñiz porque el Sinfín es un poco menos Sinfín sin su gran baluarte defensivo, pero Basualdo está creciendo cada vez más y se ha ganado de sobra la confianza no sólo de su entrenador, sino también del equipo.

Ademar firmó un raquítico inicio de segunda vuelta porque, sobre todo, estuvo centrado en sus aspiraciones europeas. Primó la competición continental a la doméstica porque, además, ya se había ganado su clasificación para seguir viajando más allá de los Pirineos el próximo año al disputar la final de la Copa del Rey contra el Barcelona. Esos deberes ya están hechos. El subcampeonato liguero también se ha convertido ya en utópico y, por lo tanto, ahora le queda mantener el tipo y estar a la altura de su reputación. Tiene miedo a dejarse ir en un final de temporada que, al no jugarse nada, también se le puede hacer muy largo. Por eso quiere mantener el gen competitivo intacto. Lo bueno es que, ante un escenario así, se suele rendir mucho más en casa que a domicilio. Y hoy tendrá que hacerlo a domicilio.

El partido de hoy fue aplazado en su día por culpa de algunos positivos en el vestuario leonés, lo que tampoco le ayudó a corregir su trayectoria liguera. Si se hubiera jugado en la fecha correspondiente, Víctor Montesinos aún no podría haber disfrutado de Vladyslav Ostroushko, que ya dio muestras de todo lo que puede aportar al equipo el pasado fin de semana, cuando terminó con media docena de goles. Era un jugador que necesitaba el Sinfín para resultar también temible por fuera.

Al contrario que el sábado, ya no podrá haber público en la grada por el empeoramiento de los datos de la pandemia. Con todo, los jugadores no tendrán que jugar con mascarilla como sí tuvieron que hacerlo en la primera vuelta. Algo es algo. Lo que tiene claro el conjunto cántabro es que todas sus aspiraciones pasan por una buena defensa que impida que el partido se vaya a muchos goles, donde la teórica superioridad de los leoneses podría quedar más manifiesta aún. No conviene un ritmo demasiado alto.

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