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El Diario de Cantabria

El Sinfín quiere alargar la fiesta

  • El equipo santanderino vuelve a La Albericia esta noche tras dos desplazamientos consecutivos y tras haber dado la campanada en Cuenca  
  • Recibe al Ademar, que es segundo gracias, precisamente, a la última victoria de los de Reñones
Nacho Valles es un jugador clave en el ataque del Sinfín. / José Ramón
Nacho Valles es un jugador clave en el ataque del Sinfín. / José Ramón
El Sinfín quiere alargar la fiesta

Es una pena que haya jornada entre semana. O no. Depende cómo se mire. Por un lado, que hoy mismo vuelva a haber partido apenas ha permitido disfrutar de la heroicidad conseguida por el Liberbank Cantabria el pasado sábado, cuando asaltó una de las canchas más difíciles de la categoría. Por otro, permitirá compartir con su afición esa gesta y, de paso, aprovechar el impulso que puede aportar para que La Albericia presente esta noche mejor aspecto que nunca y se pueda alargar la fiesta contra un equipo tan bueno o mejor del que tuvieron delante los hombres de Rodrigo Reñones el pasado fin de semana.

Si el sábado derrotaron al Cuenca, hoy reciben al Ademar. El primero de ellos recibió al conjunto cántabro como segundo clasificado y, como perdió, le cedió esa plaza al conjunto leonés. De este modo, el Sinfín se medirá al segundo de la tabla (que, en Asobal, es como ir líder) por segunda vez en apenas cuatro días. La redundancia es incuestionable, pero también irrebatible.

Ya el curso pasado durante la gran primera vuelta que completó el equipo, éste fue capaz de hacer hincar la rodilla a varios contendientes que se presentaron en La Albericia como segundos clasificados. El de hoy es el Ademar, que, por ahora, cuenta por victorias todos sus partidos a excepción del que le midió contra el Bidasoa. Hoy se presentará en Santander sabedor de que no le van a regalar nada y con las orejas bien pinadas tras conocer lo que los cántabros fueron capaces de hacer en tierras manchegas el pasado sábado. Así, el factor sorpresa quedará eliminado aunque, en verdad, hace tiempo que desapareció en La Albericia, donde los hombres de negro acostumbran a ser solventes. Nadie sale relajado a jugar allí.

Con todo, el partido es peligroso en cuanto al factor ambiental se refiere. Se jugará un martes, a las nueve de la noche y con un contexto climatológico que invita a quedarse en casa con la manta a esas horas. Sobre todo, porque el partido podrá verse por la pequeña pantalla al ser televisado por la aplicación de la LaLiga. Sin embargo, el esfuerzo de levantarse del sofá merecerá la pena. Ese equipo que conquistó Cuenca el pasado sábado merece el recibimiento de su gente tras dos desplazamientos consecutivos y casi un mes sin jugar en casa. A cambio, promete intentar un segundo resultado épico consecutivo y afianzarse como matagigantes.

No será fácil. Lo saben los jugadores de Reñones, que han de comenzar por mostrar un trabajo defensivo tan bueno como el del pasado sábado. Se midieron a la mejor retaguardia de la categoría y se pusieron a su altura. Y cuando el Sinfín defiende bien, lo normal es ver un buen Sinfín. Es cierto que en Cuenca Jorge Silva se mostró fallón, pero terminó siendo decisivo el otro lateral derecho del equipo, un Nicolás Zungri que marcó el gol definitivo a falta de 28 segundos. Cuando no está uno, es bueno que esté otro.

Para ganar a Ademar, necesita el conjunto cántabro no sólo sentirse poderoso atrás, sino también acertado arriba. El partido perfecto. Y saber gestionar bien los malos momentos, para lo que resulta fundamental la presencia de la grada. De primeras, la buena noticia es que Rodrigo Reñones volverá a contar con todos sus jugadores a su plena disposición. Volverá a jugar hoy Herrero Lon en La Albericia después de aquel salto en el partido contra el Granollers que le costó una rotura de fibras y retirarse cojeando al banquillo. 

Viene el Ademar de no sobrarle absolutamente nada ante un recién ascendido con potencial como el Nava. Ambos se vieron las caras en León y los anfitriones sólo ganaron por un gol. A punto estuvieron de salir con los pies por delante y eso indica que son vulnerables y que se les puede sorprender. Llegarán, además, con una situación ajustada en la zona alta y, por lo tanto, sin apenas margen de error para estar presente en la próxima Copa Asobal. El ritmo de puntuación que llevan sus rivales directos es altísimo y por eso no se puede permitir un tropiezo en la capital cántabra. Viven cada partido con una presión que, por ahora, están sabiendo administrar bien.

El papel de visitante de los dirigidos por Manolo Cadenas no le pesa porque, de hecho, no se ha dejado ningún punto cada vez que se ha tenido que subir al autobús. Tiene argumentos de sobra para ello porque cuenta con una plantilla envidiable en todos los sentidos. De su lado tendrá la reciente recuperación de Fede Vieyra e Ivan Mosic, quienes ya se han incorporado al equipo tras superar sus lesiones. Se unen a una plantilla plagada de grandes nombres, entre los que destacan Rubén Marchan, actual quinto máximo anotador de la Asobal con 42 tantos, inmediatamente seguido por David Fernández (41); los extremos Mario López y José Mario Carrillo; o el guardameta Dino Slavic, dentro del Top 10 de porteros con más paradas acumuladas (30,81% de efectividad).

Por otra parte, el edema óseo que sufre Pedro Martínez es la principal preocupación en el equipo marista. Contra Nava el pasado sábado sólo pudo actuar durante unos minutos en defensa y su concurso en ataque a la hora de organizar el juego se nota. Jaime Fernández, Tim Lucin y Feutchmann serán los encargados de rotarse en este puesto.

Es cierto que se trata de una nómina de jugadores envidiable, pero el Sinfín podrá comenzar el partido asegurando que torres más altas han caído. Al menos, igual de altas. Ganar en Cuenca ha tenido que brindar a los hombres de negro una enorme dosis de confianza que ahora les toca aprovechar para que la fiesta no pare. En siete días habrá que rendir visita al intratable líder y haberlo hecho tras someter a sus principales perseguidores permitiría disfrutar del obligado compromiso a lo grande.

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