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El Diario de Cantabria

Al Sinfín le condena un mal inicio de la segunda parte

El equipo cántabro volvió a encajar una derrota frente a un Anaitasuna que supo aprovechar las facilidades de los locales

Los defensores del Anaitasuna intentan impedir el lanzamiento de Nicolas Zungri. / José Ramón
Los defensores del Anaitasuna intentan impedir el lanzamiento de Nicolas Zungri. / José Ramón
Al Sinfín le condena un mal inicio de la segunda parte

Derrota en La Albericia del Sinfín, que cayó ante el Anaitasuna por 29-32 después de una remontada final sin éxito. Los santanderinos no encontraron solución para frenar a los pamploneses, quienes se dispararon en el marcador nada más comenzar la segunda mitad para cimentar un triunfo que parecía cómodo en un principio pero que pudo terminar peligrando.

La igualdad fue la tónica general en el arranque, con un ligero dominio local gracias a la parada inicial de Mijuskovic nada más comenzar a rodar el balón. Iglesias puso el primero para los suyos y enseguida el ataque visitante reaccionó para no perder fuelle ya en el inicio. La presión individual sobre los jugadores pamploneses les hizo cometer errores que fueron aprovechados por los santanderinos para girar las tornas a su favor. Lo hicieron con otro tanto del gallego, esta vez a portería vacía desde área propia para subir un 4-3 que pudo llegar a ser 5-3 de no haberse colocado Bols a la carrera bajo palos para detener el segundo lanzamiento consecutivo del extremo derecho.

A pesar de las intervenciones de Mijuskovic en los compases iniciales, la misma acción, otro tanto a portería vacía, permitió a los visitantes volver a situarse a uno, pero los dos contendientes siguieron rodando muy parejos hasta casi alcanzar el ecuador del primer periodo. Ambas escuadras entraron en un intercambio del mando en el marcador, turnándose la ventaja entre el gol arriba y el gol abajo, hasta que el Liberbank Cantabria Sinfín se vio obligado a jugar en doble inferioridad y sin extremos tras la exclusión prácticamente consecutiva de Barco y de Postigo.

En esta situación de superioridad en pista, el Anaitasuna tomó la mayor renta hasta entonces en el encuentro, aunque tampoco fue capaz de aprovechar todas las oportunidades que se le presentó, pues ahí estuvo Mijuskovic o la defensa para frustras varios intentos blanquiverdes de agrandar la distancia.

El Sinfín tuvo que remar en contra y ni a Dimitrievski, ni a Lastra, ni a Silva les tembló el pulso para empatar el choque una vez más, pero los ataques vistos y no vistos de los navarros impidieron que la alegría santanderina durase algo más en cada posesión. Tampoco la última jugada planificada tras el tiempo muerto solicitado por Reñones sirvió para firmar tablas, ya que el balón ejecutado por Lon terminó en manos de Bols y con ocasión para el Helvetia Anaitasuna que tampoco cuajó (13-14).

Torriko, ausente en la primera parte, salió en la segunda parte, con un gol nada más poner los pies en la cancha que supuso el 14-14. Los dos rivales se embarcaron en un breve toma y daca, hasta que un borrón mental de los de casa les desconectó del partido ante el avance de los visitantes. Los cántabros encajaron un parcial de 5-0 sin armas ni solución para encontrar el freno al vendaval pamplonés. No salieron las cosas en ataque y tampoco lo hicieron en defensa, ante un Helvetia Anaitasuna que se movió con comodidad de cara a portería.Derrota en La Albericia del Sinfín, que cayó ante el Anaitasuna por 29-32 después de una remontada final sin éxito. Los santanderinos no encontraron solución para frenar a los pamploneses, quienes se dispararon en el marcador nada más comenzar la segunda mitad para cimentar un triunfo que parecía cómodo en un principio pero que pudo terminar peligrando.

La igualdad fue la tónica general en el arranque, con un ligero dominio local gracias a la parada inicial de Mijuskovic nada más comenzar a rodar el balón. Iglesias puso el primero para los suyos y enseguida el ataque visitante reaccionó para no perder fuelle ya en el inicio. La presión individual sobre los jugadores pamploneses les hizo cometer errores que fueron aprovechados por los santanderinos para girar las tornas a su favor. Lo hicieron con otro tanto del gallego, esta vez a portería vacía desde área propia para subir un 4-3 que pudo llegar a ser 5-3 de no haberse colocado Bols a la carrera bajo palos para detener el segundo lanzamiento consecutivo del extremo derecho.

A pesar de las intervenciones de Mijuskovic en los compases iniciales, la misma acción, otro tanto a portería vacía, permitió a los visitantes volver a situarse a uno, pero los dos contendientes siguieron rodando muy parejos hasta casi alcanzar el ecuador del primer periodo. Ambas escuadras entraron en un intercambio del mando en el marcador, turnándose la ventaja entre el gol arriba y el gol abajo, hasta que el Liberbank Cantabria Sinfín se vio obligado a jugar en doble inferioridad y sin extremos tras la exclusión prácticamente consecutiva de Barco y de Postigo.

En esta situación de superioridad en pista, el Anaitasuna tomó la mayor renta hasta entonces en el encuentro, aunque tampoco fue capaz de aprovechar todas las oportunidades que se le presentó, pues ahí estuvo Mijuskovic o la defensa para frustras varios intentos blanquiverdes de agrandar la distancia.

El Sinfín tuvo que remar en contra y ni a Dimitrievski, ni a Lastra, ni a Silva les tembló el pulso para empatar el choque una vez más, pero los ataques vistos y no vistos de los navarros impidieron que la alegría santanderina durase algo más en cada posesión. Tampoco la última jugada planificada tras el tiempo muerto solicitado por Reñones sirvió para firmar tablas, ya que el balón ejecutado por Lon terminó en manos de Bols y con ocasión para el Helvetia Anaitasuna que tampoco cuajó (13-14).

Torriko, ausente en la primera parte, salió en la segunda parte, con un gol nada más poner los pies en la cancha que supuso el 14-14. Los dos rivales se embarcaron en un breve toma y daca, hasta que un borrón mental de los de casa les desconectó del partido ante el avance de los visitantes. Los cántabros encajaron un parcial de 5-0 sin armas ni solución para encontrar el freno al vendaval pamplonés. No salieron las cosas en ataque y tampoco lo hicieron en defensa, ante un Helvetia Anaitasuna que se movió con comodidad de cara a portería.

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