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El Diario de Cantabria

Punto final a la semana más difícil

El Sinfín visita hoy la cancha del ademar tras jugar ante el Barça el sábado pasado y el balonmano Logroño el miércoles | Necesita dar la sorpresa para salir del vagón de cola

El Sinfín intentará hoy dar la sorpresa en León. / ALERTA
El Sinfín intentará hoy dar la sorpresa en León. / ALERTA
Punto final a la semana más difícil

En siete días, el Liberbank Cantabria habrá jugado contra el Barça, el Balonmano Logroño La Rioja y el Ademar León. Y si el recuento comenzara una semana antes, al listado habría que incorporar al Granollers. Así es imposible caminar, pero el equipo santanderino quiere hacerlo posible. Quiere terminar esta maldita fase del calendario lanzando fuegos artificiales y sorprendiendo a un equipo leonés al que ya le sorprendió cuando aún era un novato que no sabía por dónde le daba el aire. Mucho ha llovido desde entonces pero al menos aquel día quedó un camino marcado.

Afronta el conjunto cántabro el encuentro tras haber jugado el miércoles quizá su peor partido de lo que se lleva desarrollado de temporada, que son ya seis partidos. Seis ha jugado él pero pocos equipos más. Se viene una liga de continuas interrupciones y, por ejemplo, el equipo que tendrá delante esta tarde a partir de las siete y media se tuvo que bajar del autobús el pasado miércoles. De manera literal. Viajaba a Irún para disputar un partido de altos vueltos contra el Bidasoa pero le llamaron por teléfono y le dijeron que parara y se diera la vuelta, que no iba a haber partido. El motivo fue que tres jugadores del Nava, al que se habían medido los irundarras días antes, tenían síntomas compatibles con el maldito coronavirus, por lo que no hubo partido.

Las piernas de los leoneses estarán, por lo tanto, más frescas que las de los cántabros. Y también con más hambre porque no sólo vienen de no jugar, sino de conseguir una victoria por la mínima en el partido de hace siete días en Granollers y, lo que más duele, de perder en casa contra Cuenca la última vez que jugó ante los suyos. Y caer ante los conquenses duele porque son un rival directo por ese segundo puesto al que, como máximo, se puede aspirar en esta competición. Y es algo que querrán corregir hoy para volver a insuflar ánimo en los suyos.

Aquella victoria del Cuenca cortó una trayectoria hasta entonces impoluta del Ademar, que es un equipo al que le gusta imponer un ritmo alto a los partidos, al que le gusta correr sabiendo que para eso hay que defender muy bien. Y lo está consiguiendo porque, de hecho, su mayor artillero hasta la fecha está siendo el extremo Gonzalo Pérez. Con todo, bien saben los cántabros que un rival de semejante talla obliga a estar alerta en todos los frentes, con un pivote poderoso y un lanzamiento de nueve metros desde el que destaca Semedo. Salir con algo positivo de León obliga a realizar un partido prácticamente perfecto y, por lo tanto, bien diferente al que completó el Sinfín el miércoles pasado contra el Balonmano Logroño. Entonces, no se sintió a gusto ni en defensa, ni en ataque, ni en transición. Nacho Valles se encontró demasiado solo a la hora de buscar soluciones y por eso el equipo se quedó a medio camino de haber aprovechado mejor la atonía riojana. Quizá chocar constantemente contra un portero que prácticamente paró una de cada dos no ayudó. Desespera a cualquiera.

Lo malo es que a buen seguro que el central madrileño no podrá contar con la alternativa que siempre ofrece Herrero Lon. El veterano pivote santanderino acabó dañado de la rodilla el encuentro del miércoles y se ha mantenido entre algodones desde entonces. Y su sola presencia junto a la línea de seis metros ya hace más fácil el trabajo a los compañeros porque libera más espacios. Es uno de los abuelos de la liga, pero sigue siendo un peligro. Precisamente por eso lo echa mucho de menos su equipo cuando no está en la pista porque Diego Muñiz es un portento defensivo pero está mucho más limitado en ataque, donde, además, dobla su desgaste físico. Todo son problemas en cuanto se cae una pieza en un equipo cogido con pinzas.

El equipo santanderino parte con la idea de cerrar la puerta al tramo del calendario más complicado asomando la cabeza. Que deje atrás a muchos de los llamados a avanzar a la sombra del todopoderoso no quiere decir que después vaya a llegar el camino de rosas, sino que aparecerá la presión porque perder ya no estará tan justificado. Es cierto que los dos próximos equipos en pasar por La Albericia, que serán el Atlético Valladolid y el Bidasoa, anuncian serias dificultades, sobre todo el segundo de ellos, pero en medio habrá una de esas visitas que pueden marcar mucho como la de Cangas. Estos son solo los planes a corto plazo que tiene el equipo, pero todo eso ya vendrá. Antes hay que solventar el compromiso de hoy y, sobre todo, intentar rascar de una pista donde los rivales directos creen que el Sinfín no lo va a conseguir. De vez en cuando, hay que hacerse respetar.

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