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El Diario de Cantabria

De estar un mes parado, a jugar siete partidos en 22 días

El Sinfín vuelve el sábado a la competición y tendrá compromisos cada tres días hasta navidad | El duelo ante el Benidorm, sin fecha

Lon ha aprovechado el parón para ponerse a tono físicamente. / ALERTA
Lon ha aprovechado el parón para ponerse a tono físicamente. / ALERTA
De estar un mes parado, a jugar siete partidos en 22 días

El Sinfín va retomando poco a poco la normalidad. Ha ido recuperando de manera paulatina a los seis jugadores que se mantenían confinados desde que el resto de compañeros retomaran los entrenamientos el pasado sábado día catorce, después de que el día anterior sometieran a sendos PCR a todos los jugadores. Los que dieron negativo volvieron al trabajo pero los demás se han ido sumando a la rutina conforme han ido superando la enfermedad. Hoy deberían estar ya todos bajo las órdenes de Víctor Montesinos para iniciar un intenso camino que va a suponer todo un reto para los hombres de negro, ya que no sólo tendrán que protagonizar una importante remontada clasificatoria en los partidos que le quedan para completar la primera vuelta, sino que también deberán hacer frente a un apretado calendario de partidos que le obligarán a disputar siete en sólo 22 días.

Desde que el próximo sábado vuelva a la competición, el Liberbank Cantabria, entrará en una vorágine en la cual tendrá que jugar de manera constante sábado y miércoles hasta que llegue la Navidad. Lo peor es que ni aún así podrá completar la primera vuelta en tiempo y forma, ya que va a quedar en el aire el partido que mantiene pendiente con el Benidorm, que todavía no tiene fecha porque es imposible ubicarlo antes de Nochebuena. En total, son cinco los partidos aplazados hasta la fecha por el equipo santanderino que va a ir recuperando entre semana.

Según el calendario sorteado en su día, el Sinfín debería haber jugado ya contra Cangas, Puerto Sagunto, Benidorm y Anaitasuna, que son los cuatro partidos que ha tenido que aplazar por culpa de positivos por Covid. En el caso del primero, se detectó en el equipo rival y en los otros tres en el seno de la plantilla santanderina. A estos hay que sumar el enfrentamiento contra Nava que corresponde a la tercera jornada, que se suspendió íntegra. Ésta ha sido colocada el 16 de diciembre, cuando, en condiciones normales, no debería haber habido jornada porque todas las miradas deberían estar ya puestas en la celebración de la Copa Asobal que se iba a celebrar en Santander. Sin embargo, ésta se suspendió para, precisamente, disfrutar de dos fechas para colocar partidos aplazados.

Los partidos aplazados han sido los que se han colocado entre semana. De esta manera, dentro de siete días tendrá que jugar el Sinfín en Cangas, dentro de catorce, el día nueve, tendrá que hacerlo en Puerto Sagunto y dentro de 21, el miércoles 16, en casa contra el Nava. Para el fin de semana siguiente, aquel en el que debía haberse celebrado la Copa, se jugará el duelo entre Anaitasuna y el Sinfín que debía haberse disputado el pasado domingo. Además de todos estos, hay que sumar los compromisos ligueros que le corresponden según el calendario oficial, que son contra el Cisne este sábado en La Albericia, contra el Huesca el sábado cinco y contra Villa de Aranda el doce. Ese día tenía que acabar la primera vuelta, pero los de Víctor Montesinos ni siquiera saben cuándo la podrán acabar porque el envite contra el Benidorm queda pendiente y, por ahora, sin fecha prevista.

De los tres partidos que va a tener que jugar entre semana el Sinfín durante el mes de diciembre, dos son a domicilio. Lejos, además. Son los envites contra el Cangas y Puerto Sagunto mientras que el tercero, contra Nava, sí será en La Albericia. Y eso es un problema porque el entrenador del conjunto cántabro nunca puede contar con todos sus hombres cuando hay que coger el autobús un miércoles. Son jugadores importantes como Diego Muñiz y Cristian Postigo quienes, por motivos laborales, no suelen tener la opción de estar con sus compañeros de equipo fuera del fin de semana. Y eso merma el potencial del equipo. No hay duda de que la pandemia condiciona, y mucho, la competición.

Y lo va a hacer no sólo por esas presumibles bajas que tendrá que afrontar el equipo en partidos importantes contra rivales directos, que van a serlos todos desde el sábado y hasta el final, sino también por la acumulación de partidos. La plantilla del Sinfín es corta y a buen seguro que lo va a notar. Más aún, cuando ni siquiera tiene ningún partido contra uno de esos rivales inalcanzables ante los que podría rotar un poco más. Todos los partidos tendrán mucho en juego porque serán de su propia liga tras haberse medido a los ocho primeros clasificados en los nueve partidos que disputó antes del parón.

El equipo santanderino retomará la competición el sábado a partir de las seis contra el Cisne, que es el actual colista con sus mismos puntos. Habrá pasado prácticamente un mes desde su último encuentro, que fue ante el Bidasoa y fue altamente decepcionante. Fue el peor partido de los de Víctor Montesinos, por lo que afrontaron el parón con ese mal sabor de boca que ahora tendrán que corregir de una manera intensa, con partidos cada tres días y sin haberse podido preparar en condiciones, ya que hasta esta semana no han podido estar todos disponibles. Es todo un reto el que tiene el Sinfín por delante.

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