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El Diario de Cantabria

El Sinfín ata a Reñones

El club anunció ayer la renovación del técnico, por lo que cumplirá una novena temporada al frente del equipo y una duodécima formando parte de un club con el que está comprometido

Rodrigo Reñones sigue desde la banda uno de los partidos de su equipo. / José Ramón
Rodrigo Reñones sigue desde la banda uno de los partidos de su equipo. / José Ramón
El Sinfín ata a Reñones

El Sinfín es un club familiar y cercano. Y a esa familia pertenece Rodrigo Reñones. No lo duda nadie. Todos los que lo dirigen, ya sea desde los despachos o desde el banquillo, tienen la misma idea. Piensan igual y sienten como propio el proyecto. El técnico es una parte fundamental de él y por eso va a continuar un año más al frente del equipo. No se entendería el DS Blendio sin él a los mandos y ayer mismo anunció la entidad santanderina que había renovado su contrato un año más. Es toda una tranquilidad que permitirá mantener el crecimiento que está experimentando el club de la capital cántabra.

A Reñones y a Servando Revuelta no les cuesta nada ponerse de acuerdo. En esta ocasión, la escena se ha dado antes de lo que viene siendo habitual aprovechando que el gran objetivo de a temporada hace tiempo que ya se ha alcanzado, pero ha sido idéntica a la de años anteriores. Un día, el entrenador recibe una llamada del presidente para que hablen en el despacho. Éste le ofrece al entrenador su nuevo contrato y con unas cifras que el técnico da por buenas. Porque, tras tanto tiempo avanzando y creciendo de la mano, hay una enorme confianza mutua. El técnico sabe que le pagan lo que le pueden pagar y él no lo discute porque sabe que es cierto. No tardan ni cinco minutos en ponerse de acuerdo. No hace falta representantes ni negociar los famosos flecos de los que siempre se habla cuando se habla de una negociación deportiva.

Es así como Rodrigo Reñones se ha comprometido una temporada más con el Sinfín. Atar al entrenador es siempre el primer paso para ir formando el proyecto del próximo curso porque, al final, las renovaciones y contrataciones son consensuadas con él. Es una pieza básica en la construcción del proyecto y, además, la reputación que va ganando en el balonmano español se está convirtiendo también en un foco de atracción por parte de muchos jugadores. No son pocos los que han crecido estando a sus órdenes y lo que ha pasado este mismo año es un fiel reflejo de ello. Es fácil intuir que el entrenador santanderino haya recibido buenas ofertas para subirse a otro barco pero él ni las escucha. Es un hombre de club y a éste quiere seguir atado. Intuye que todavía hay margen de crecimiento y pretende seguir creciendo de la mano de un equipo al que se siente vinculado.

A largo plazo. Con la renovación de Reñones, serán doce las temporadas que vaya a completar en el Sinfín, donde comenzó como jugador antes de dar el salto al banquillo. La identificación con un proyecto que siempre mira a largo plazo, apoyado sobre la austeridad y no gastar lo que no se tiene y basado, deportivamente hablando, en la consolidación de una columna de jugadores que forman también 

parte de la familia y que mira siempre a la cantera, es absoluto. Las dos partes se fían una de la otra y la mejor demostración de ello fue cuando el club renovó a Reñones después del descenso de hace un par de años. Fue un movimiento que habría sido complicado ver en otra parte porque el equipo santanderino no sólo perdió la categoría, sino que firmó una segunda vuelta desastrosa en la que sumó sólo dos puntos. Dio igual. Los dirigentes siguieron confiando al máximo en él y el tiempo les ha dado sobradamente la razón: al curso siguiente ascendieron y hoy día están disfrutando de una temporada espectacular a la que sólo falta ponerle un buen final, lo que parece que está costando. 

No han sido estos buenos resultados deportivos cosechados en el presente curso los que han motivado a Reñones a permanecer en el banquillo del DS Blendio por novena temporada consecutiva, ya que se define a sí mismo como «una persona de club» a la que le gusta «continuar con los proyectos» que empieza. «El hecho de hacer una buena temporada no es condicionante para mi continuidad, sino que mi compromiso con el club sigue existiendo durante todos estos años. Creo que el Sinfín aún tiene margen de mejora y estoy contento por seguir aquí para seguir creciendo juntos», aseguró ayer el técnico cántabro. 

Las metas tampoco han cambiado respecto a lo planteado a comienzos de la presente campaña, las cuales pasan por «asentar el equipo en la liga Asobal y convertirlo en referencia en el balonmano español gracias a resultados deportivos que avalen el buen hacer de nuestro día a día». En esa lucha entre los mejores del país también hay hueco para la afición, a quien el técnico reconoce su importante papel en las tardes de balonmano en La Albericia. «Estamos recuperando el espíritu de épocas pasadas y ojalá la comunión entre público y equipo siga creciendo y consigamos una masa social que nos apoye para conseguir que el club camine firme en la élite», confió Reñones. 

El responsable del primer equipo tampoco perdió de vista la cantera, otro de los objetivos de trabajo del club, en el que enfocando los esfuerzos para conseguir que los jóvenes se vayan incorporando al proyecto de Asobal». Es incuestionable este último dato porque habrá pocos equipos en la máxima categoría que tengan una puerta tan abierta hacia los valores que van apareciendo de abajo. Jugadores como Valverde, Nikolai, Carlos Lastra, Sola, Basualdo, Luis Pla, Jorge Prieto o Rubén Carvajal han tenido sus oportunidades en los últimos años. Los hay que se han asentado, que todavía están asomando la cabeza o que ya han emprendido otras aventuras, pero son sólo algunos nombres de que demuestran que las categorías inferiores tienen todo el sentido cuando se habla del Sinfín. 

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