13.12.2019 |
El tiempo
viernes. 13.12.2019
El tiempo
El Diario de Cantabria

El motor no le da al Sinfín

  • El equipo cántabro sucumbe ante un ademar que dominó desde el primer minuto  
  • Llegó a ponerse a un gol en tres ocasiones pero no logró consumar la remontada  
  • No ayudó la portería
Herrero Lon, intentando abrirse paso entre la defensa del Ademar. / José Ramón
Herrero Lon, intentando abrirse paso entre la defensa del Ademar. / José Ramón
El motor no le da al Sinfín

Durante un momento pareció que sí, que era posible. El equipo de negro había estado en todo momento por detrás en el luminoso y había ido hasta cinco goles por debajo durante algunas fases del primer tiempo, pero, de pronto, se colocó a un solo gol. Y fue un gol tremendo. Un golazo con la firma de Nacho Valles, que consiguió dar un efecto al balón imposible. Era el 15-16 y Manolo Cadenas tuvo que pedir tiempo muerto. Era la constatación de algo que ya saben los más fieles a La Albericia, que este equipo no se rinde ni aunque tenga a un gigante delante. Lo más fácil habría sido dar la noche por imposible, recogerse y mañana será otro día, pero lo buscaron y a punto estuvieron de encontrarlo. Lo malo es que acabaron sucumbiendo por una renta que no se corresponde con la cara de preocupación que fueron capaces de colocar en el rostro del segundo clasificado de la liga. Fueron sólo unos instantes, pero mereció la pena.

Faltó completar la remontada. Y quien no completa, no consuma. El Liberbank Cantabria logró ponerse en tres ocasiones a un gol (15-16, 17-18 y 18-19) y tuvo dos balones para habar aumentado la cifra a cinco, pero en la primera, con 4-6, el balón se estampó contra el larguero y en la segunda falló Álex Barco un gol cantado cuando se colocó frente al portero tras haber ganado ángulo partiendo desde la misma esquina. Quiso enviar el balón por encima del guardameta pero se columpió. Se le fue muy cruzada. Era la segunda que fallaba y Rodrigo Reñones mandó en seguida a calentar a Ángel Iglesias, que era quien había disputado el primer tiempo en ese extremo derecho.

Con ese error de Barco se gastaron todas las balas del Sinfín. En seguida volvió a abrir brecha Ademar y se terminó la contienda. Quedaban diez minutos por delante que no cumplieron con lo prometido. Porque hubo un momento en el que el público dio rienda suelta a sus sueños más húmedos. Quizá, después de todo, al final iba a merecer la pena haber acudido a la cita con los hombres de negro a esas horas de la noche. Lo malo fue que el último capítulo de la contienda no respondió a esas promesas y la retirada de los jugadores al túnel de vestuarios estuvo repleta de caras largas. Habían ganado en Cuenca sólo cuatro días atrás, pero ese capítulo ya pasó. Ahora lo que espera es el imposible líder el próximo martes.

No entró bien el Sinfín al partido, que arrancó con un parcial de 0-3 que ya le hizo ir a remolque durante toda la contienda. Tanto es así, que no marcó un gol hasta que el reloj no había alcanzado los seis minutos y cuarenta segundos. Hasta ese momento, se había encontrado con dos paradas del portero rival, que incluso anotó su propio gol al aprovechar una inferioridad. Intentaron salir los hombres de negro con fortaleza en defensa para dar continuidad al buen trabajo en la retaguardia del que tanto premio había sacado en Cuenca, pero esa fortaleza no le duró demasiado. Quizá sólo hasta la exclusión de Muñiz, que tardó menos de cinco minutos. 

Ademar marcaba fácil y a los anfitriones les costaba sangre, sudor y lágrimas añadir un nuevo dígito al luminoso. Sólo fue capaz de llegar a once al descanso gracias a un arreón final, pero había llegado a los 28 minutos de contienda con sólo nueve dianas, cuatro de ellas desde el punto de penalti y cinco aciertos desde los nueve metros repartidos entre Torriko, Silva y Nacho Valles.

No carburaba el conjunto cántabro en el campo rival mientras que en defensa echó de menos la colaboración del portero. Mijuskovic no tuvo su día y, de hecho, a falta de diez minutos para el ecuador de la contienda, Rodrigo Reñones se lanzó a cambiar de inquilino en su portería. El joven Sergio Rosa viaja con el equipo a todas partes pero apenas había aparecido en pista más allá del calentamiento. En Copa y poco más. En La Albericia estaba inédito pero ayer fue llamado a filas. Algo había que hacer porque el portero montenegrino no estaba viendo ni una y el equipo leonés amenazaba con romper la contienda.

Rosa entró con 7-12 y nada más aparecer en pista paró una, pero se la quitaron de las estadísticas porque el colegiado decretó golpe franco. Tuvo que esperar para poner su nombre de verdad al partido. Fue a falta de poco más de un minuto para llegar al descanso al atajar un lanzamiento a boca jarro del pivote Merchán, que estaba haciendo un daño tremendo al Sinfín alcanzando la media docena de tantos sólo en medio partido.

Mientras el Ademar se gustaba en ataque, los hombres de negro sufrían. Fueron incapaces de encontrar a su segunda línea. Reñones tardó trece minutos en poner en la cancha a Herrero Lon quizá percibiendo que el motor no le iba a dar para jugar los sesenta. De partida, también colocó a Lastra en el extremo izquierdo dejando a Postigo para el segundo tiempo, cuando también entró Barco en detrimento de Ángel Iglesias. Y lo cierto es que tras la reanudación al menos sí hubo una mayor presencia de los locales desde los seis metros. Y eso era fundamental para querer dar la campanada ante un equipo con una plantilla profundísima a la que su entrenador sacó todo el rendimiento posible porque la movió de manera continuada. Sabía que Reñones tiene muchas menos cartas y también quiso jugar con eso.

El inicio del segundo tiempo fue un desastre por parte de los dos equipos, que se mostraron muy fallones e incluso desperdiciando superioridades numéricas. Ninguno marcó con uno más. De esa anarquía sacó partido un Sinfín que logró enriquecer su ataque y que complicó el del rival con una defensa 5-1 aprovechando la capacidad de Cristian Postigo de incordiar a sus rivales. Y fue así como fue acortando distancias hasta colocarse a un solo gol, lo que hizo que la grada se pusiera en pie para recompensar a sus jugadores cuando éstos fueron llamados a tiempo muerto. Fue entonces cuando pareció que sí podía ser posible, pero un rival como Ademar exige continuidad. No valen las rachas cargadas de inspiración. Y también hace falta portería, algo que falló ayer y sin lo cual es imposible sorprender a un grande.

loading...
Comentarios