08.12.2019 |
El tiempo
domingo. 08.12.2019
El tiempo
El Diario de Cantabria

El final que merecía el Sinfín

El guardameta Samuel Ibáñez disputó su último partido con la camiseta del Sinfín en La Albericia, fue decisivo para conseguir la victoria y acabó ‘manteado’ por sus compañeros. / José Ramón
El guardameta Samuel Ibáñez disputó su último partido con la camiseta del Sinfín en La Albericia, fue decisivo para conseguir la victoria y acabó ‘manteado’ por sus compañeros. / José Ramón
El final que merecía el Sinfín

Fue el partido perfecto. La mejor despedida posible para una enorme temporada que no merecía llegar a su fin cargando con un remolque de derrotas. No se jugaba nada el DS Blendio pero, por otro lado, se jugaba mucho. Se tomó el partido como si le fuera la vida en ello, como si los puntos fueran obligatorios para mantener la categoría o para ganar el campeonato. Lo que fuera. Se lo debía a la afición y se lo debía a sí mismo. Toda gran historia tiene que tener un gran final y los hombres de negro fueron capaces de escribirla derrotando a un Ademar que sí necesitaba ganar para no tener que mirar por el retrovisor pero que, de pronto, se vio jugando contra el equipo santanderino que brilló durante la primera mitad del campeonato, no contra el de los últimos meses.

Fue un partido de nombres propios. Quedó claro cuando, en los prolegómenos de la contienda, tanto Héctor Solá como Samuel salieron al centro de la cancha a recibir una placa conmemorativa por parte del club, ya que el de ayer era su último partido con el DS Blendio en La Albericia. Otros se han ido, pero no se han llevado placa porque no han dejado tanta huella. Si por un partido se le recordará al portero fue por su espectacular actuación en el encuentro que valió un ascenso hace ya casi un año. El que completó ayer no le desmerece demasiado. Estuvo a su altura o incluso lo mejoró. Si por algo ganó el equipo santanderino fue por su tremendo acierto bajo palos.

El guardameta acabó con 16 paradas. Todas ellas valen oro porque no sólo frenan un ataque, sino que brindan la posibilidad de marcar goles fáciles a su equipo. Sin embargo, hubo dos intervenciones que cotizaron a lo grande. Hay que estar atento a la bolsa el lunes porque quizá aparece su nombre en el Ibex 35. La primera fue a falta de un minuto y cuarenta segundos, cuando el encuentro iba 29-28 y Samuel frenó en seco la intentona visitante de igualar la contienda después de que hubiera puesto ventaja en el luminoso un Torriko más poderoso que nunca. A continuación, el conjunto cántabro caería en una falta en ataque y el Ademar fabricaría otro veloz contrataque por parte de Mario López, que no había fallado una en todo el encuentro. De hecho, apenas unos segundos antes había culminado otro mano a mano de manera brillante. Sin embargo, ese, el de la verdad, cuando ya no había tiempo para mucho más, se estampó en el larguero. 

La pelota se fue a los cielos. Valía oro. Había que cazarla porque ahí estaba medio partido. Fue Dimitrievski, un tipo llegado de muy lejos pero que ya ha dejado claro que siente el proyecto como suyo, quien se elevó por encima de todos para cazar el tesoro. A continuación, hubo sus más y sus menos porque el árbitro acabó pitando falta y alguno se quejó de que había salido un codo a pasear. Todo era accesorio porque lo importante era que la posesión era del Sinfín. Y el entrenador leonés pidió tiempo muerto. Quedaban 29 segundos para el final, el DS Blendio tenía balón y ganaba de uno. Aquello parecía hecho. Sin embargo, aún quedaba mucha leña que cortar. 

Los hombres de Reñones le regalaron el balón al Ademar. Como suena. Fue Pla quien no se entendió con un compañero y le puso al equipo leonés en bandeja la posibilidad de igualar la contienda. Fue de nuevo Mario López quien se vio a solas en una habitación cerrada con Samuel. Lo tenía todo a favor para, cuando menos, llevarse un empate a León, pero fue entonces cuando de nuevo emergió con fuerza la figura del portero del Sinfín. Despejó el lanzamiento y permitió que Ander Torriko aún añadiera un poco más de belleza a la victoria colocando un segundo gol de ventaja en el luminoso sin que hubiera tiempo para más. 

Aquello se celebró a lo grande y el portero, el héroe del partido, fue manteado por sus propios compañeros. Había muchas ganas en el DS Blendio de romper una dinámica que había engordado hasta las nueve derrotas consecutivas y los hombres de Reñones lo demostraron sobre la cancha, 

que es donde hay que hacerlo. De nuevo recuperaron sus señas de identidad mostrando una intensidad y una solidaridad en defensa que contagiaron a la grada, que de nuevo se entregó al partido. Y fue clave para que todo acabara como acabó. 

Había comenzado el Ademar mandando, pero a partir del 6-5 el dominio fue en todo momento del conjunto local. La última vez que los leoneses fueron por delante, fue con el 4-5. No volverían a mandar hasta un efímero 10-11 que duró menos que un trozo de pan al lado de otro de chorizo. Llegó dicho resultado tras un parcial de 0-4 que nació con un 9-6 que amenazó con romper la contienda pero que no fue más allá por el bloqueo que, de pronto, sufrió el equipo cántabro en ataque. 

Si cambió la dinámica inicial del partido fue gracias a la conexión Valles Lon. Produjo tres goles consecutivos que fueron sólo los primeros del pivote, que completó una actuación tremenda. Dice él que la gente le pregunta cuándo se retira e incluso aún hay a quien le sorprende que acabe de renovar su contrato, ¿pero cómo no va a renovar? ¿No vieron el partido que firmó ayer? Culminó con siete goles, dejando bien claro que tenía dominada a la retaguardia local pero, sobre todo, mostrando un entendimiento perfecto con un central del que, por suerte, también se podrá seguir disfrutando el próximo curso. 

Porque Nacho Valles no sólo repartió, sino que también anotó. Sobre todo, en la segunda mitad, que fue cuando firmó las seis dianas con las que volvió para casa. Siempre aparecía él cuando al ataque se le hacía de noche o sentía la amenaza de un pasivo que dio las sensación de que llegaba antes a un área que a otra. Y, al igual que el madrileño tuvo su momento de gloria de cara a gol, también lo tuvo Torriko y un Alberto Pla que comenzó fallón, que después tendría otro momento en el que parecía que no le salía nada, pero que terminó siendo decisivo con sus siete goles y, sobre todo, un par de robos de balón balsámicos. 

Todo ayudó para que La Albericia tuviera el final de temporada que merecía y que venía solicitando. Por fin quedó roto ese techo de los 22 puntos que parecía que iba a estar ahí para siempre. El DS Blendio ya tiene 24 y la próxima semana tendrá la posibilidad de cerrar la campaña con 26. Juega en la cancha del Granollers y eso vaticina un buen número de dificultades. Sin embargo, el equipo catalán ya cayó en La Albericia como también lo han hecho este año el Bidasoa y, desde ayer, también el Ademar. 

loading...
Comentarios