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El Diario de Cantabria

Desde la defensa a la victoria

  • El Sinfín logra su tercera victoria de la temporada  de una manera solvente  
  • Dominó el marcador desde el principio y el Cangas nunca pudo ponerse a menos de tres goles
Jorge Silva, celebrando uno de sus ocho goles. / Cubero
Jorge Silva, celebrando uno de sus ocho goles. / Cubero
Desde la defensa a la victoria

La Albericia comienza a convertirse en ese fortín que era el año pasado por estas fechas. Por ahora, han pasado cuatro equipos por allí y sólo uno se escapó con el botín. Ayer fue Cangas quien hincó la rodilla. El equipo gallego no sólo estuvo en todo momento por detrás, sino que no se acercó a menos de tres goles desde el 5-2. No sufrieron los hombres de Reñones para quedarse con lo que habían salido a buscar mostrando, incluso, una suficiencia y una sensación de ser superiores a su rival que les permitió disfrutar de la contienda mientras que en la grada la gozaban no sólo con lo que su equipo hacía sobre la pista, sino también con un ambiente mejor incluso del habitual por la nutrida y amistosa presencia de aficionados gallegos en las gradas.

Los hombres de negro, que volvieron a iniciar el partido enchufados, firmaron un gran inicio de partido que les concedió una buena renta que después supieron administrar. No se les hizo larga la contienda a los cántabros a pesar de ver su rotación más minada de lo habitual por las bajas por lesión de Lon y Torriko y por haber jugado entre semana. Se hicieron enormes en defensa en la primera mitad de la contienda y, aunque después esa retaguardia se fue abriendo y Cangas vio portería con más facilidad en la segunda media hora de partido, el resultado nunca corrió peligro.

Presentó novedades el equipo inicial por el que apostó Rodrigo Reñones. Ander Torriko, que había vuelto con problemas físicos de Ciudad Real, se quedó en el banquillo y fue Nacho Valles quien dio continuidad a la apuesta que venía realizando el técnico por comenzar con unos mismos siete jugadores sin variar piezas entre ataque y defensa. Eso permitió ver actuar en retaguardia al central madrileño, lo cual apenas se había visto desde su llegada a Santander. Y cumplió bien. Fue uno más situándose a la izquierda de Dimitrievski a la hora de dar forma a un notable trabajo defensivo que sólo concedió ocho goles en 29 minutos y tres en los primeros 16 de partido. Fue ahí donde se construyó la importante victoria de los cántabros en el día de ayer.

Queda claro que cuando el Liberbank Cantabria funciona en defensa, el equipo carbura. Se siente reconocible y se sabe más poderoso. Y fue así como fue desmontando a un Cangas al que le costaba lanzar entre palos y que, posiblemente, llegó al segundo tiempo metido en partido sólo gracias a las seis intervenciones que había firmado su portero y a los dos lanzamientos al palo que estampó Jorge Silva. Porque ayer fue el portugués quien comenzó en el lateral derecho. A pesar de que las cosas no le estaban saliendo bien esta temporada y de que de Ciudad Real, donde pudo disfrutar de más minutos de lo que venía siendo habitual, no se fue contento, Reñones le dio ayer una nueva oportunidad. Porque sabe que le necesita y que ha de recuperar su mejor versión. Y eso se hace cuidándole y alimentando su autoestima.

Y Silva funcionó. Él mismo sabía que tenía deudas pendientes y por eso celebró cada gol que marcó como si estuviera cargado de significado. Porque lo estaba. Marcó cinco sólo en el primer tiempo y, aunque en el segundo sólo se quedó con tres, fueron fundamentales porque llegaron en un momento en el que los suyos parecían estacados de cara a la portería rival. Él ayudó a soltar el nudo y se marchó satisfecho de un partido que confía que signifique un antes y un después en la presente temporada. 

El portugués actuó en ese primer tiempo tanto en defensa como en ataque mientras que, con la reanudación, entró Zungri para darle un aire y ser él quien se encargara de la labor defensiva. Ese, en el fondo, parecía que iba a ser el movimiento más habitual cuando se diseñó el plantel. Sobre sus espaldas recayó buena parte de una responsabilidad ofensiva que, sobre todo, descargó sobre la primera línea. Porque la artillería que soltó el lateral derecho fue perfectamente respaldada por un enorme (otra vez) Nacho Valles. Es increíble el acierto que tuvo en su día el Sinfín al atar a un jugador que da tantas cosas y que, para colmo, se siente tremendamente identificado con el proyecto.

Un siempre imprevisible y potente Alberto Pla acompañó también desde los nueve metros y rompiendo líneas mientras que, desde los seis, Muñiz no encontró la manera de ver portería en sus dos lanzamientos y fueron los extremos quienes sí vieron puerta. El equipo supo jugar con ellos y especialmente fino se mostró Lastra, a quien Reñones le concedió un sitio en el siete inicial para dar continuidad a su buen partido de Ciudad Real. También Ángel Iglesias tuvo su momento completando la totalidad del partido excepto los dos minutos y medio finales, cuando fue excluido y entró Álex Barco, que, hasta ese momento, se había pasado el partido en el banquillo. Y, a pesar de entrar frío, todavía fue capaz de realizar un par de notables acciones ofensivas porque aquí aporta todo el mundo.

El Liberbank Cantabria se quedó sin dos baluartes ofensivos como Lon y Torriko, cuyos goles se echaron de menos. Sobre todo los del pivote porque no tiene recambios tan claros. Por eso ayer resultaba fundamental apretar en defensa. Y es cierto que el bando santanderino no pasó de 24 goles, pero no le hicieron falta más para quedarse con todo el botín porque dejó a su rival en 21. Todo se había construido desde atrás, como, hasta ahora, se han construido las grandes gestas de los hombres de negro.

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