El Real Madrid impone su defensa y se adelanta en la final ante un Valencia desdibujado
El Madrid asestó el primer golpe de la final con un triunfo claro frente a un Valencia Basket que se descompuso en el momento decisivo, sin alternativas ni capacidad de reacción
El Real Madrid se ha apuntado el primer asalto de la final de la Liga Endesa 2025 con una actuación convincente y dominante en su feudo del Movistar Arena. Con un marcador final de 89-75, el equipo blanco superó con autoridad a un Valencia Basket irreconocible en el tramo decisivo, gracias sobre todo a una defensa asfixiante y un último cuarto de alto voltaje en el que no dio opción a su rival. El Madrid, sólido y coral, se pone así 1-0 en la serie.
La defensa, protagonista absoluta
El guion del partido se escribió con tinta blanca y defensiva. El conjunto de Chus Mateo fue capaz de dejar al Valencia en 21 puntos por debajo de su media anotadora habitual, un dato que resume lo que ocurrió en el parqué. Desde el primer cuarto, el Madrid marcó el ritmo desde su defensa: presión constante, ayudas bien ejecutadas y una intensidad que incomodó a los exteriores valencianos, especialmente a Jean Montero, que acabó el partido con tan solo tres puntos y visiblemente superado por la ocasión.
El primer parcial (19-15) ya dio pistas de que sería un duelo trabado, de desgaste físico, donde cada punto costaría sudor. En el segundo cuarto, a pesar del corto margen (35-32 al descanso), se intuía que el Madrid tenía el control emocional del partido. En ese tramo destacaron ya nombres como Andrés Feliz, Campazzo y Sergio Llull, capaces de mantener la compostura y el orden en los momentos más grises del partido.
Andrés Feliz, MVP inesperado
Sin lugar a dudas, el nombre propio del partido fue Andrés Feliz, que con 18 puntos, liderazgo y energía, se llevó la ovación del Movistar Arena. Su explosividad en el arranque del último cuarto terminó de romper un partido que hasta ese momento seguía parejo. También brillaron Tavares (14 puntos) en la pintura, y Musa, Campazzo y Llull con 11, 10 y 11 puntos respectivamente.
El dominio del Madrid en el juego interior se notó tanto en ataque como en defensa, donde Fernando y Tavares condicionaron constantemente las opciones del Valencia. El equipo visitante, que había basado su recorrido hasta la final en su potente capacidad ofensiva, no encontró vías de anotación fluidas. Los intentos de Reuvers o Costello por frenar a Tavares se quedaron cortos.
El espejismo taronja: un tercer cuarto eléctrico
A pesar del control blanco, el Valencia tuvo su momento en el tercer cuarto. Sostenido por un inspirado Badio, que anotó 15 de sus 20 puntos en ese tramo, el conjunto taronja se puso por delante con un triple de Pradilla (42-48) a cinco minutos del final del periodo. Fue entonces cuando surgió la reacción blanca, liderada por Musa con cinco puntos consecutivos para devolver el dominio a su equipo (49-48).
El cuarto se cerró con un 64-60, que prometía un final apretado. Pero el Madrid tenía otros planes.
El Madrid arrolla en el último cuarto
El inicio del último cuarto fue demoledor. Un parcial de 7-0 con acciones rápidas y contundentes de Feliz, Musa y Garuba disparó al Madrid en el marcador (71-62). El Valencia se vio entonces completamente desbordado: sin ideas, sin intensidad defensiva y, sobre todo, sin liderazgo ofensivo. Montero no apareció en ningún momento, y sus compañeros cayeron en decisiones precipitadas, como forzar tiros mal seleccionados o pérdidas evitable.
Un 2+1 de Vincent Poirier (en lugar de Fernando) y otra canasta de Feliz pusieron el 76-62, y con ello, el partido prácticamente sentenciado. La ventaja alcanzó su máximo en 84-66, y el resto del tiempo fue mero trámite.
Un Valencia sin chispa ni alternativas
Más allá del gran partido de Badio, el Valencia apenas encontró recursos. Jones sumó 10 puntos, Costello 8 y Pradilla 7, pero el conjunto de Álex Mumbrú se mostró plano, previsible y superado mentalmente en el momento crucial. Para tener opciones el domingo, el técnico taronja debe replantear no solo su sistema ofensivo, sino también el nivel de energía y lectura defensiva que mostró su equipo en Madrid.
Próxima cita: domingo a las 18.30
La serie continúa este domingo, también en el Movistar Arena, y se prevé una batalla en la que el Valencia está obligado a reaccionar si quiere evitar una eliminatoria cuesta arriba. El Real Madrid, por su parte, se ha ganado el derecho a soñar con un nuevo título, sustentado en una defensa de acero y en un fondo de armario que sigue marcando diferencias.