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Los Knicks humillan a los Celtics y avanzan a la final del Este 25 años después

Partido entre Celtics y Knicks. / X
Los Knicks, liderados por un recital coral, desataron una tormenta ofensiva imparable que los catapultó a su primera final del Este desde 1999

Los New York Knicks han alcanzado la final de la Conferencia Este por primera vez en 25 años tras protagonizar una de las victorias más contundentes de la historia reciente de los playoffs de la NBA, al derrotar a los Boston Celtics por un aplastante 119-81 (4-2) en el sexto partido de la serie. El Madison Square Garden, abarrotado de aficionados, vibró con una victoria histórica en la que los Knicks destrozaron a su rival con una actuación impresionante, mientras que los Celtics, sin alma ni acierto, sucumbieron de manera humillante.

Una caída estrepitosa de los Celtics

El partido comenzó con un tono de incertidumbre para los Celtics, que sabían que enfrentarse a los Knicks sin Jayson Tatum sería un reto considerable. A pesar de los esfuerzos de Jaylen Brown, quien fue el único jugador capaz de mantener a flote a su equipo con 20 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias, el equipo de Boston nunca encontró su ritmo. La ausencia de su estrella y las bajas de Kristaps Porzingis, Holiday y Hauser, quienes no estaban al cien por cien, dejaron a los Celtics como una sombra de lo que fueron durante la temporada regular.

La actuación de Brown fue la única luz en la oscuridad para los Celtics, pero su esfuerzo individual no fue suficiente. Tras una actuación desastrosa del equipo, con solo un 33.3% en tiros de campo y un 21.1% en triples, el equipo de Boston se desplomó, y para el descanso ya perdían por 27 puntos (64-37).

Una brutal ofensiva de los Knicks

Por otro lado, los Knicks fueron imponentes desde el principio. Jugadores como Jalen Brunson (23 puntos, 6 asistencias), OG Anunoby (23 puntos, 10 rebotes, 2 robos y 2 tapones), Mikal Bridges (22 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias) y Karl-Anthony Towns (21 puntos, 12 rebotes) lideraron un ataque demoledor que dejó a los Celtics sin capacidad de respuesta. Los Knicks, con hasta seis jugadores en dobles dígitos de anotación, pusieron en evidencia a su rival con una defensa férrea y una ofensiva imparable. Con un parcial de 16-4 en el primer cuarto y un 23-7 en el segundo, los Knicks demostraron que no había rival en la cancha.

La humillación de Boston en la segunda mitad

La segunda mitad fue aún más dolorosa para los Celtics. A pesar de algunos intentos aislados de White con dos triples que recortaron ligeramente la diferencia, los Knicks nunca levantaron el pie del acelerador. Con una defensa intensa y una ofensiva letal, los Knicks llegaron a estar hasta 41 puntos arriba (92-51) al final del tercer cuarto. Un Madison Square Garden enloquecido disfrutó de cada jugada, sabiendo que su equipo estaba a solo un paso de la final de la Conferencia Este.

La última jugada que selló el destino de los Celtics llegó cuando Jaylen Brown cometió su sexta falta personal a falta de menos de dos minutos para el final del tercer cuarto, lo que significó su salida del partido. De esta manera, los Knicks se aseguraron una victoria cómoda, sin ninguna resistencia por parte de un equipo que había perdido toda esperanza.

Los Knicks regresan a la final del Este

Finalmente, con un marcador de 119-81, los Knicks confirmaron su pase a la final del Este 25 años después. Los Celtics, por su parte, se fueron a casa con una de las derrotas más humillantes de su historia reciente. Los Knicks, desbordados de emoción, celebraron su regreso a las finales de la conferencia, donde se medirán a los Indiana Pacers, el mismo rival contra el que disputaron la final del Este en 1999.

El equipo de Tom Thibodeau se ganó el derecho de soñar con la gloria en una NBA que verá cómo los Knicks pelearán por el campeonato del Este después de un camino de ensueño. Para los Celtics, solo queda reflexionar sobre una temporada que terminó de forma amarga y dolorosa.