España cae ante Francia en Badalona pero deja señales de crecimiento
En un Palau Olímpic de Badalona cargado de simbolismo, España perdió ante Francia (67-75) en su primer gran test de preparación para el Eurobasket, dejando señales claras del estilo que quiere implantar Scariolo
En el siempre simbólico Palau Olímpic de Badalona, cuna del baloncesto nacional, la Selección Española ofreció su primera gran prueba de carácter y evolución en la preparación para el Eurobasket 2025. Pese a la derrota ante una poderosa Francia (67-75), el equipo de Sergio Scariolo dejó detalles muy prometedores que apuntan a una selección que, aunque está en fase de transición, sigue teniendo un ADN claramente competitivo.
Ausencias importantes, pero espíritu intacto
España afrontó el duelo sin Santi Aldama, pieza clave en el esquema por su versatilidad interior y proyección ofensiva, ni Alberto Díaz, habitual generador defensivo y cerebro en la presión. A ello se sumó la inactividad en la segunda parte de Darío Brizuela, uno de los exteriores más desequilibrantes, lo que obligó a Scariolo a explorar nuevas combinaciones.
Aun con esos hándicaps, la Selección plantó cara durante los 40 minutos a una Francia mucho más física, con torres como Victor Wembanyama ausente, pero con Coulibaly, Poirier y Sarr dominando la pintura. El partido dejó entrever que este equipo no renuncia a nada: ni al esfuerzo, ni al orden, ni al hambre por competir.
Primeras señales del estilo que busca Scariolo
El seleccionador italiano ya dejó entrever cuál será el camino táctico que desea explorar en este nuevo ciclo: más velocidad, más transiciones, menos juego en estático y defensa agresiva que permita correr. La Selección aún está lejos de su techo, pero las señas de identidad están claras.
España sufrió un parcial adverso de 2-14 entre el final del primer cuarto y el inicio del segundo, momento en que Francia comenzó a imponer su superioridad física. Aun así, el equipo español resistió, se mantuvo firme, y evitó que el marcador se disparase, gracias al trabajo de Willy Hernangómez, Yusta, y un buen tramo ofensivo de Brizuela en el primer tiempo.
Una batalla en el rebote... y en la pintura
La gran diferencia del partido fue clara: el rebote. Francia barrió bajo los aros, con un contundente 24-10 en capturas al descanso, lo que le permitió compensar un bajo porcentaje de tiro (40%). La falta de presencia interior española fue notoria ante rivales como Sarr o Poirier, que impusieron su ley.
No obstante, en la segunda mitad emergió un Juancho Hernangómez combativo, respaldado por Pradilla y De Larrea, que aportaron frescura y energía. España logró acercarse (44-46), pero Francia castigó cualquier error. Un parcial de 0-6 tras fallo de Abalde, seguido de un nuevo arreón físico, volvió a poner tierra de por medio.
Mejoras visibles... aunque con detalles por pulir
El tiro libre sigue siendo un punto débil, como demostró Willy Hernangómez con varias oportunidades desperdiciadas. Pero en general, el carácter competitivo del equipo fue incuestionable. Scariolo probó distintas combinaciones interiores —incluyendo un interesante trío con Juancho, Willy y Pradilla— que podrían tener continuidad en el Eurobasket.
Pese a que la distancia en el marcador fue constante (entre 6 y 10 puntos), la Selección no se descompuso en ningún momento, incluso cuando Francia —liderada por un buen Hifi en el tercer cuarto— aceleró el ritmo del encuentro.
Próxima parada: París, con la mirada en Limasol
La derrota no empaña las sensaciones: España fue mucho más reconocible que en Málaga, y aunque el físico de Francia sigue siendo un listón alto, se vieron brotes verdes. El camino hacia el Eurobasket continúa, con la próxima estación en París, y la vista puesta en lo que realmente importa: Limasol, donde arrancará el campeonato para España el 28 de agosto.