De la duda a la certeza: el Real Madrid firma su primera gran noche europea
Con Hezonja como referencia ofensiva y la vieja guardia marcando el paso, el equipo de Scariolo se levantó del golpe inicial y acabó imponiendo su ley
El Real Madrid Baloncesto necesitaba una victoria que borrara las dudas generadas tras la derrota en la final de la Supercopa y el mal debut en Euroliga. Y lo logró en una gran noche europea, ante uno de los rivales más duros del continente, el Olympiacos, que se marchó de Madrid con la certeza de que los de Sergio Scariolo siguen siendo un equipo con mucho que decir esta temporada. El 89-77 final reflejó la mejor versión de los blancos, capaces de resurgir tras un mal inicio y de firmar una segunda parte impecable, en la que secaron por completo al ataque griego.
Un inicio desconcertante
El encuentro arrancó con un Real Madrid irreconocible. Flojo atrás y desordenado en ataque, permitió que Tyler Dorsey encendiera todas las alarmas con un recital de triples y penetraciones que colocaron un peligroso 11-23 en apenas siete minutos. La primera bocanada de aire blanco llegó gracias a la vieja guardia: Tavares, Llull y Hezonja comenzaron a sumar y a dar al público motivos para creer.
El triple, aliado inesperado
Tras dos partidos nefastos desde el perímetro, el Madrid encontró oxígeno en el tiro exterior. Campazzo organizó, Deck puso músculo y Okeke aportó energía para contrarrestar a un Olympiacos en el que Fournier y Vezenkov mantenían el pulso. Al descanso, los griegos mandaban (47-53), pero la sensación era distinta: el Madrid ya estaba dentro del partido.
Defensa y pegada tras el descanso
La clave estuvo en el tercer cuarto. Los blancos apretaron en defensa hasta asfixiar a su rival. Olympiacos solo anotó 16 puntos en ese periodo y 8 en el último, incapaz de encontrar soluciones ante la intensidad madridista. En ataque, la conexión entre Hezonja (18), Deck (13) y Campazzo (9) fue letal. El equipo firmó un parcial de 10-0 que cambió por completo el guion del partido.
El KO definitivo
Cuando Olympiacos intentó reaccionar, se topó con la versión más sólida del Madrid. La vieja guardia, acompañada por la irrupción de Feliz (9 puntos), se encargó de poner la sentencia. Los últimos minutos fueron un recital defensivo y de control ofensivo que transformaron un choque equilibrado en una victoria clara y prestigiosa.
Más allá de los números, el triunfo supone una inyección de confianza. El Madrid demostró que, cuando defiende con intensidad y encuentra ritmo ofensivo, sigue siendo un candidato firme al título. Y lo hizo, además, frente a un Olympiacos que llegaba con la vitola de aspirante a todo.