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Desbordado y sin respuestas: el Madrid sufre un baño táctico y físico en París

El Real Madrid fue arrollado por un ciclón llamado París Basketbal. / EP
La racha de seis victorias del Real Madrid en Euroliga se evaporó en una noche frenética en París

La racha de seis victorias consecutivas del Real Madrid en Euroliga llegó a su fin en París, donde el conjunto blanco se vio superado por un rival eléctrico, imprevisible y físicamente imponente. El París Basketball, equipo debutante en la competición y dirigido por Tuomas Iisalo, impuso su ley desde el inicio gracias a un estilo de juego vertiginoso, que dejó al cuadro de Sergio Scariolo sin capacidad de respuesta real durante la mayor parte del encuentro.

El resultado final (98-92) refleja la igualdad del tramo final del partido, pero no hace justicia al desarrollo de un choque en el que el Madrid fue por detrás en el marcador durante más de 35 minutos. La intensidad del conjunto parisino, que lanzó 16 tiros más que los blancos (76 por 60), dominó el rebote ofensivo (19) y provocó 17 pérdidas al Madrid, fue demasiado para un equipo que, por momentos, se vio completamente desbordado.

Un inicio de partido engañoso

Pese a que el Madrid comenzó con buena cara gracias a la aportación de Hezonja, Abalde y Tavares (8-13, min. 5), pronto el ritmo del encuentro cambió radicalmente. El ingreso de jugadores como Nadir Hifi y Ismaël Kamagate transformó el juego del París, que encontró espacios y ritmo para imponer su estilo: posesiones cortas, transiciones constantes y un dominio del rebote ofensivo que marcó diferencias ya en el primer cuarto (24-18).

El segundo acto confirmó las peores sensaciones para el equipo de Scariolo. El Madrid encajó un parcial de 11-2 en apenas tres minutos (29-20) y sufrió la producción ofensiva de un París sin complejos, que se encomendó al acierto exterior de Hifi y la versatilidad de M’Baye. Ni los esfuerzos de Garuba ni los puntos de Lyles lograban estabilizar al Madrid, que se fue al descanso con una desventaja importante (50-42) tras una primera parte en la que ya había concedido 14 rebotes ofensivos y cometido 10 pérdidas de balón.

El intento de remontada no fue suficiente

Tras el descanso, el París siguió acelerando, alcanzando su máxima ventaja en el minuto 22 (55-42). En ese momento, el Madrid reaccionó con un parcial liderado por Campazzo y Hezonja, con dos triples clave del croata, que redujeron la distancia a solo cuatro puntos (59-55). Sin embargo, la inercia duró poco: el empuje de M’Baye y Hifi volvió a colocar al equipo francés por delante con una cómoda renta.

En el último cuarto, cuando el partido parecía sentenciado con un marcador de 82-73 a falta de seis minutos, emergieron Andrés Feliz y Trey Lyles. El base dominicano volvió a demostrar su valía con puntos, energía y dirección, mientras que Lyles sacó a relucir su experiencia NBA para anotar 10 puntos casi consecutivos, incluyendo dos triples vitales. Un parcial de 5-14 puso al Real Madrid por delante por primera vez desde el inicio del encuentro (89-90, min. 39), alimentando la esperanza de una remontada heroica.

El París, sin nervios, sentencia en el cierre

Pero el París Basketball no se descompuso. Hifi, que acabó el partido con 21 puntos, anotó un 2+1 clave para devolver la ventaja a los suyos, y Rhoden, muy sólido durante todo el encuentro, sentenció con una canasta y dos tiros libres para cerrar el marcador en un definitivo 98-92. A pesar del esfuerzo final, el Real Madrid pagó caro sus errores acumulados: 17 pérdidas, 7 tiros libres fallados y un desequilibrio en el rebote que le impidió controlar el ritmo del juego.

Un aviso a tiempo

La derrota no debe ser motivo de alarma en el seno del club blanco, que mantiene una posición privilegiada en la clasificación de la Euroliga, pero sí representa una advertencia seria. En una competición cada vez más exigente, con nuevos proyectos emergentes como el del París Basketball, los errores se castigan con dureza.

Scariolo, que había alertado del peligro del conjunto francés, vio cómo sus advertencias no fueron atendidas. El equipo deberá mejorar en concentración, gestión del ritmo y control del rebote si quiere aspirar a repetir el título conquistado la temporada anterior.