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El puente colgante más fotogénico de Cantabria está en un bosque que pocos conocen

El puente colgante en Cantabria. / A.E
En el corazón del valle del Asón, escondido entre verdes montañas y caminos tranquilos, se encuentra uno de esos pequeños secretos que merece la pena descubrir

El puente colgante de Rasines, una pasarela que conecta dos orillas del río Asón y que invita a dar un agradable paseo con encanto, naturaleza y sabor local.

Un rincón sencillo y con alma

Este puente colgante, construido en los años 60 con una estructura mixta de piedra y metal, no conduce a ningún lugar especialmente turístico ni forma parte de una gran ruta de senderismo. Y sin embargo, tiene algo que atrapa: su entorno natural, su cercanía al río y la presa, y su facilidad de acceso lo convierten en un plan perfecto para una escapada tranquila en familia, en pareja o incluso en solitario, con cámara en mano.

Desde el aparcamiento —situado en una entrada a la derecha de la carretera principal, junto a unos alojamientos turísticos—, solo hay que caminar unos pocos metros para encontrarse con esta pequeña joya sobre el Asón. Cruzarlo es una experiencia breve pero especial, con el murmullo del agua como telón de fondo y la sensación de estar en un rincón fuera del tiempo.

Un paseo junto al Asón

La ruta puede completarse con un tranquilo paseo junto al río y la presa, disfrutando del entorno verde, la brisa del valle y las vistas fotogénicas. Es ideal para quienes buscan un plan de media hora o una hora en plena naturaleza, sin complicaciones. El recorrido es corto, pero muy agradable, y puede combinarse con una visita más amplia por los alrededores del municipio.

Rasines: una historia que se remonta a la prehistoria

Más allá del puente, Rasines guarda sorpresas que merecen una visita. Forma parte del ramal cantábrico de la Red de Rutas del Patrimonio Industrial y Natural, y es un lugar rico en historia y patrimonio. Desde los yacimientos prehistóricos de la cueva del Valle, donde se han hallado restos magdalenienses, hasta su papel como villa importante durante la Edad Media dentro del antiguo Camino Real, esta localidad conserva la esencia de su pasado.

Iglesias románicas, casas blasonadas, caminos entre robles y hayas, y enclaves naturales como el Monumento Natural de los Collados del Asón —a poca distancia— hacen que Rasines sea mucho más que una parada breve. Es un destino para explorar a tu ritmo.

Consejos para la visita

  • Aparcamiento fácil: junto a la carretera y cerca del puente.

  • Duración: el paseo hasta el puente y alrededores puede durar entre 20 y 40 minutos.

  • Ideal para familias: sin desniveles, accesible y muy tranquilo.

  • Recomendado con cámara: las fotos desde el puente, con el Asón debajo, son preciosas.

  • Cerca de otros puntos de interés: puedes combinar la visita con una ruta por la zona de Ramales de la Victoria, la cueva del Valle, o incluso una escapada hasta el nacimiento del Asón.