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Esta localidad cántabra tiene un mundo subterráneo

Peña del Moro, en Ramales de la Victoria. / EP
Ramales de la Victoria, un pintoresco municipio enclavado en la comarca de las Bocas de la Bahía en Cantabria, es un lugar lleno de historia, belleza natural y patrimonio cultural

Su principal protagonista es el río Asón, que atraviesa la región y marca el curso de muchos de sus afluentes, entre ellos el Gándara y el Carranza. Este río tiene una relevancia única, no solo desde el punto de vista ecológico, sino también histórico, pues ha sido testigo de grandes eventos que han dejado una huella imborrable en la localidad.

El río Asón: vida y geografía del municipio

El río Asón nace en la espectacular cascada del mismo nombre, situada en el pueblo homónimo en el municipio vecino de Soba. A lo largo de su curso, el Asón recoge las aguas de diversos afluentes, tales como el Gándara, el Bustablado y el Carranza, que enriquecen su caudal y contribuyen a formar un ecosistema único. El río Gándara, por ejemplo, comienza en la surgencia situada cerca del núcleo de La Gándara, en Soba, y se une al Asón cerca de Ramales de la Victoria, donde ambos ríos ofrecen un hermoso tramo de cotos salmoneros, como el Coto Cuende, el Coto Negrillo y el Coto Peña Quebrada.

Por otro lado, el río Carranza, otro de los afluentes más importantes del Asón, pasa por localidades como Gibaja y Riancho. Su curso se caracteriza por formaciones geológicas espectaculares, como el desfiladero entre el Moro y el Picón del Carlista, que ofrece una impresionante panorámica de la región y alberga una buitrera natural.

La orografía del municipio: un terreno marcado por las cumbres y el agua

El territorio de Ramales de la Victoria se distingue por su orografía escarpada, formada mayoritariamente por rocas calizas. La localidad se asienta sobre un valle formado por la confluencia del río Asón y el río Gándara, estando rodeada por cumbres que superan los 900 metros de altitud. Destacan picos como el Pico San Vicente (910 m), emblema del municipio, y el Picón del Carlista (737 m), que forma el límite con Vizcaya. Otros puntos elevados de la región son El Moro, en la divisoria con Vizcaya, y la Peña del Mazo, en la margen izquierda del río Carranza.

Además de las imponentes montañas, Ramales alberga una de las joyas geológicas de la región: la Torca del Carlista, una cavidad de 349 metros de profundidad que se encuentra cerca de la cumbre del Picón del Carlista. Esta cueva, de enorme tamaño y con una impresionante sala interior, atrae a espeleólogos y turistas que desean explorar las maravillas subterráneas de la zona.

Ramales de la Victoria: historia y patrimonio cultural

Ramales no solo destaca por su naturaleza, sino también por su importante legado histórico. Uno de los eventos más significativos fue la batalla de Ramales, librada durante la Primera Guerra Carlista. Este conflicto, que tuvo lugar en 1839, fue decisivo para el triunfo del bando liberal, liderado por el general Baldomero Espartero, frente a las fuerzas carlistas de Rafael Maroto. La batalla, que se extendió por 22 días, dejó un saldo de numerosas víctimas y una gran destrucción en la localidad. Sin embargo, como recompensa por su victoria, Espartero fue nombrado Duque de la Victoria, lo que inspiró el cambio de nombre de la localidad a Ramales de la Victoria. A raíz de este conflicto, muchas de las construcciones emblemáticas del pueblo fueron incendiadas, pero la historia de la victoria quedó grabada para siempre en la memoria colectiva.

En cuanto al patrimonio arqueológico, Ramales alberga uno de los conjuntos más importantes de la región, con decenas de yacimientos en cuevas y abrigos rocosos que datan desde la prehistoria hasta la Edad Media. Las cuevas de Cullalvera y Covalanas son las más famosas, siendo esta última Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 2008. El descubrimiento de esta cueva, realizada por Lorenzo Sierra y Hermilio Alcalde del Río, colocó a Ramales en el mapa como un importante sitio de arte paleolítico.

Una rebelión histórica: el dicho popular "Más gorda que la de Ramales"

En 1893, un episodio de descontento social dio lugar a uno de los dichos más populares de la región. El Ministerio de Gracia y Justicia decidió suprimir el partido judicial de Ramales, integrándolo en el de Laredo, lo que causó un gran malestar en los habitantes. En respuesta, los ramaliegos se rebelaron y protagonizaron un amotinamiento en el que cortaron la carretera general Madrid-Laredo y quemaron dos muñecos que representaban al gobierno en la plaza principal. Aunque la protesta no pasó a mayores y fue sofocada rápidamente, la noticia recorrió los periódicos de la época, y de ahí surgió el famoso dicho "Más gorda que la de Ramales", que hace referencia a la magnitud de este suceso.

Ramales de la Victoria es un lugar donde la historia, la naturaleza y el patrimonio cultural se entrelazan, ofreciendo un sinfín de atractivos tanto para los amantes de la geografía como para los interesados en la historia y la arqueología. Su espectacular paisaje, marcado por el curso del río Asón y sus afluentes, y su rico legado histórico, lo convierten en un destino imprescindible para quienes deseen conocer más sobre la Cantabria más auténtica y salvaje.