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La montaña hueca que esconde un mundo subterráneo en Cantabria (y casi nadie conoce)

Uno de los rincones de Ramáles de la Victoria. / A.E

Cantabria esconde una joya subterránea que pocos conocen: una montaña caliza horadada por el tiempo, cuya entrada monumental recuerda a una catedral natural

En el corazón del valle del Asón, el municipio de Ramales de la Victoria alberga uno de los tesoros geológicos más impactantes de Cantabria: la Peña del Moro, una imponente mole caliza que domina el paisaje con su presencia milenaria. Esta formación rocosa no solo destaca por su espectacularidad visual, sino también por su riqueza subterránea, convirtiéndose en un emblema del karst cántabro y en una joya natural para los amantes de la espeleología, el senderismo y el turismo geológico.

Una catedral natural excavada por el tiempo

La Peña del Moro oculta en su interior uno de los accesos más imponentes del patrimonio subterráneo de la región: la Cueva de Cullalvera. Su entrada, de más de 14 metros de altura, evoca la imagen de una catedral natural, con formas caprichosas modeladas por siglos de erosión, humedad y corrientes de aire. Este acceso monumental no solo impresiona por su tamaño, sino también por la atmósfera casi sagrada que transmite al visitante.

Desde su boca comienza un recorrido que se adentra en las entrañas de la montaña, entre estalactitas, galerías activas, simas y cursos de agua subterráneos que dan forma a un paisaje oculto, vibrante y en constante transformación.

Un símbolo del karst cántabro

La Peña del Moro es mucho más que una montaña. Es un símbolo vivo del karst, ese paisaje rocoso modelado por la acción del agua sobre la piedra caliza, donde se forman dolinas, cuevas, sumideros y torcas. En esta zona de Cantabria, el relieve kárstico alcanza una de sus expresiones más complejas y accesibles, tanto para investigadores como para viajeros curiosos.

Gracias a su estructura interna y a la red de cavidades que la atraviesan, la montaña ha sido objeto de estudio por parte de espeleólogos nacionales e internacionales, además de convertirse en un referente para la divulgación geológica y ambiental.

Misterio, leyenda y geografía sagrada

No faltan en la zona las leyendas populares que otorgan a la Peña del Moro un carácter mítico. Se dice que en sus entrañas vivieron antiguamente eremitas, que allí se escondieron tesoros durante las guerras carlistas, e incluso que el nombre hace referencia a refugios utilizados por moros huidos tras la Reconquista. Aunque estas historias no tienen respaldo documental, alimentan el aura misteriosa de este enclave natural.

Además, la montaña ha sido durante siglos un referente visual para los habitantes del valle, un hito geográfico que marca rutas ganaderas, caminos históricos y senderos que aún hoy conectan Ramales con otros pueblos del Alto Asón.

Una experiencia natural única en Cantabria

Visitar la Peña del Moro y la Cueva de Cullalvera es una experiencia que combina aventura, contemplación y conocimiento. El acceso a la cueva está regulado y cuenta con visitas guiadas que permiten conocer su historia, sus formaciones geológicas y su entorno biológico con total seguridad. El entorno natural, rico en flora y fauna, convierte el paseo hasta la entrada en un recorrido lleno de estímulos.

Además, Ramales de la Victoria ofrece múltiples rutas de senderismo, actividades de montaña, gastronomía local y un valioso patrimonio vinculado al pasado minero e industrial del Alto Asón, lo que convierte la visita en una escapada completa y estimulante.