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Dicen que aquí suena un piano por las noches… nadie lo está tocando y reabre al público

Parador de Limpias. / P.L.

Lujo, leyenda y mucha historia en un solo lugar: así es el recién renovado Parador de Limpias, un enclave palaciego con jardín botánico, pasado aristocrático y alguna que otra melodía fantasmal

Ubicado entre verdes colinas, a orillas del río Asón y a tan solo 8 kilómetros de Laredo y 15 de Santoña, el Parador de Limpias es uno de esos lugares que parecen sacados de una novela. No es solo un alojamiento: es una puerta a otra época, un refugio que mezcla el esplendor de la arquitectura palaciega con la calma de los paisajes cántabros y la magia de las leyendas que envuelven sus estancias.

Reabierto en abril de 2025 tras una profunda reforma valorada en 2 millones de euros, el Parador ha sido adaptado a los nuevos tiempos sin perder ni un ápice de su esencia. Su historia se remonta a principios del siglo XX, cuando el influyente abogado y político Manuel Eguilior y Llaguno, natural de Limpias y primer abogado del Estado de España, mandó construir en su finca "El Castañal" un imponente palacete que fue residencia de verano, centro político, hospital de guerra e incluso prisión. Hoy, gracias a la labor de Paradores, es uno de los secretos mejor guardados del norte peninsular.

Un entorno que enamora desde el primer paso

La llegada al Parador es, en sí misma, una experiencia. Se accede por un portón de estilo medieval que da paso a unos jardines de inspiración botánica, llenos de árboles centenarios, nogales, castaños, álamos y especies exóticas, entre los que destaca un magnolio monumental de más de 15 metros. Todo el recinto respira una serenidad envolvente, perfecta para quien busca una escapada que combine naturaleza, historia y desconexión.

En su interior, las antiguas estancias del Palacio de Eguilior conservan una atmósfera señorial: escalinatas de madera noble, chimeneas ornamentadas, vidrieras emplomadas y salones que un día acogieron a ministros, nobles y al propio rey Alfonso XIII, quien se alojó aquí durante varias visitas a Cantabria.

Una estancia con alma... y leyenda

A pesar de su elegancia, el Parador no ha escapado a los ecos del misterio. Se dice que el espíritu de Margarita Eguilior, sobrina del conde, fallecida joven en 1928, aún se deja oír en los pasillos tocando el piano, acompañada, según algunos relatos, por la presencia de una niña y un antiguo sirviente. Estas leyendas han convertido al Parador en objeto de interés para programas de parapsicología y amantes de lo sobrenatural. Sin embargo, para quienes prefieran un descanso más apacible, las habitaciones de la ala anexa, totalmente renovadas, ofrecen todo el confort moderno con el encanto del entorno.

Modernidad, sostenibilidad y experiencia renovada

La reciente reforma ha mejorado notablemente la infraestructura del edificio: nueva climatización por aerotermia, sistema BMS de control energético, fancoils de última generación, aislamiento térmico, renovación completa de la fontanería y más accesibilidad con nuevos ascensores. Todo esto enmarcado en el compromiso de Paradores con la sostenibilidad y el turismo responsable.

Además, se ha convertido la antigua pista de tenis y pádel en un espacio multideporte y se han reforzado los sistemas de seguridad con un nuevo grupo contra incendios. En breve, también se renovará la decoración del edificio histórico, mejorando zonas comunes como el restaurante, la cafetería y la recepción, para potenciar aún más la experiencia del visitante.

Planes en los alrededores: naturaleza, cultura y sabor cántabro

Desde el Parador de Limpias se accede fácilmente a enclaves naturales únicos como la Playa de Berria en Santoña, o la espectacular ruta al Faro del Caballo, una de las más bellas de toda la costa cantábrica. También puedes descubrir la Parroquia de San Pedro, con su imponente entrada herreriana y el Cristo de Limpias, de gran devoción local.

La Ría del Asón, la Torre del Reloj de Otero o los senderos verdes que rodean el Parador completan un abanico de actividades que van desde el senderismo y la observación de aves hasta rutas en bicicleta o simples paseos contemplativos.

Y si de gastronomía hablamos, estás en tierra de anchoas, quesadas, cocido montañés y sobaos pasiegos. Muchos restaurantes y mesones cercanos ofrecen lo mejor del recetario tradicional cántabro.

Un legado que sigue vivo

Hoy el Parador de Limpias es mucho más que un hotel: es un símbolo de la historia regional, un ejemplo de recuperación patrimonial y un oasis para el viajero contemporáneo. Y si los rumores son ciertos, quizás al caer la noche, mientras el viento mece los árboles del jardín y se filtran los reflejos de las vidrieras, puedas oír el eco de una melodía de piano a lo lejos…