Un devastador terremoto en Birmania y Tailandia: al menos 27 muertos, más de 100 desaparecidos y cientos de heridos
El terremoto de magnitud 7,7 que sacudió este viernes 28 de marzo a Birmania (Myanmar) ha dejado un rastro de devastación regional que afecta también a Tailandia, China, Vietnam e India, en lo que ya se considera una de las catástrofes sísmicas más graves de los últimos años en el sudeste asiático.
El epicentro se situó a apenas 10 kilómetros de profundidad, cerca de Sagaing, al noroeste del país, y fue seguido por tres réplicas, la más potente de ellas de magnitud 6,4, generando escenas de pánico, derrumbes masivos y un colapso en las infraestructuras esenciales tanto en Birmania como en ciudades aledañas.
Impacto en Birmania: colapso de hospitales, muertos y regiones enteras en estado de emergencia
La ciudad de Mandalay, una de las más pobladas del país con 1,2 millones de habitantes, ha sido una de las zonas más afectadas. Según fuentes hospitalarias, al menos 20 personas han fallecido y más de 300 han resultado heridas. Entre los edificios derrumbados se cuentan hospitales, mezquitas, monasterios, puentes y templos históricos.
En la ciudad de Taungoo, al sur de la capital Naypyidaw, se confirmó el derrumbe de una mezquita con al menos tres víctimas mortales, mientras que una veintena de niños quedaron atrapados tras el colapso de un monasterio. La torre de control aéreo del Aeropuerto de Naypyidaw también se vino abajo, causando la muerte de todo el personal que se encontraba operando.
La Junta militar que gobierna Birmania desde el golpe de Estado de 2021 ha declarado la "situación de emergencia" en seis regiones del país, incluyendo Naypyidaw, Mandalay, Sagaing, Magway, Bago y el estado de Shan, muchas de las cuales están en manos de grupos étnicos armados que combaten al régimen. Se ha lanzado una petición de ayuda internacional urgente, en un contexto ya marcado por una crisis humanitaria severa que afecta a más de 20 millones de personas, según la ONU.
La Cruz Roja ha advertido que el impacto será grande, y que las líneas eléctricas derribadas y la falta de acceso por carreteras cortadas están dificultando enormemente el acceso a las zonas más afectadas por parte de los equipos de rescate.
Caos en Tailandia: colapso de un rascacielos, estado de emergencia y al menos 4 muertos
A más de mil kilómetros del epicentro, Tailandia también ha sentido con fuerza el sismo. En Bangkok, la capital, se ha derrumbado un rascacielos de 30 plantas en construcción en el distrito de Chatuchak, una zona turística muy concurrida. Tres obreros han fallecido, al menos 70 continúan desaparecidos y 50 más han resultado heridos, según cifras oficiales.
Testigos relatan cómo los edificios se balanceaban violentamente, obligando a cientos de residentes y turistas a evacuar en estado de pánico, algunos aún en pijama o ropa de baño. En los vídeos virales difundidos por redes sociales se pueden ver piscinas desbordándose desde las azoteas, ventanas rompiéndose y estructuras oscilando durante minutos.
La primera ministra, Paetongtarn Shinawatra, interrumpió su agenda oficial y declaró el estado de emergencia en Bangkok, además de suspender temporalmente algunos servicios del metro y tren ligero.
China, Vietnam, India y Bangladesh también afectados
Las provincias chinas de Yunnan y Guangxi, fronterizas con Birmania, también registraron fuertes temblores. La agencia sísmica de Pekín elevó incluso la magnitud del seísmo a 7,9. En Vietnam y Bangladesh, el movimiento telúrico se sintió con intensidad, aunque sin daños significativos hasta el momento.
Desde India, el primer ministro Narendra Modi ha ofrecido "toda la asistencia posible" tanto a Birmania como a Tailandia, mostrando preocupación por la dimensión de la catástrofe.
Birmania se encuentra situada en una zona de alta actividad tectónica, justo en la intersección entre las placas del subcontinente indio y la euroasiática. Entre 1930 y 1956, se registraron seis terremotos de magnitud superior a 7, aunque pocos tan devastadores como el actual.
A esto se suma una grave inestabilidad política tras el golpe de Estado de 2021, una guerra civil en curso y una creciente desconfianza entre la población y el régimen militar, lo que complica aún más los esfuerzos de rescate, coordinación y ayuda humanitaria.
Una emergencia que exige una respuesta internacional coordinada
Este devastador sismo no solo representa una tragedia humanitaria inmediata, sino que pone de relieve la fragilidad estructural y política de la región. La combinación de infraestructuras precarias, conflicto interno y aislamiento internacional en Birmania amenaza con profundizar aún más una crisis humanitaria que ya estaba al límite.
Mientras los equipos de rescate intentan localizar a los desaparecidos entre los escombros y las comunidades intentan recomponerse, la necesidad de ayuda internacional, apoyo logístico y recursos médicos se vuelve urgente. Naciones Unidas, ONGs y gobiernos vecinos deben actuar con rapidez para evitar que esta catástrofe sísmica se transforme también en una catástrofe humanitaria prolongada.