El Parlamento de Corea del Sur desafía a su presidente y anula la ley marcial

El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, declaró la ley marcial la noche del martes. / EP

El Parlamento surcoreano revoca la sorprendente declaración de ley marcial emitida por el presidente Yoon Suk Yeol, desatando una crisis política de proporciones históricas. La oposición acusa al mandatario de autoritarismo mientras las protestas se intensifican en Seúl.

La oposición acusa al mandatario de autoritarismo mientras las protestas se intensifican en Seúl.  

El Parlamento de Corea del Sur votó en la noche del martes para anular la declaración de ley marcial del presidente Yoon Suk Yeol, quien había justificado su medida como una respuesta a supuestas “fuerzas antiestatales”. La acción presidencial —calificada por muchos como un intento de concentrar el poder ejecutivo— desató una ola de condenas tanto de la oposición como de miembros del propio partido del mandatario.

Menos de tres horas después de que Yoon anunciara la ley marcial, el presidente de la Asamblea Nacional, Woo Won Shik, lideró un voto que declaró la medida como “inválida”. Ante cámaras y micrófonos, Woo proclamó: “Protegeremos la democracia con el pueblo”, palabras que resonaron como un desafío directo a la autoridad presidencial.

Protestas, tensiones militares y acusaciones de abuso de poder

Las calles de Seúl no tardaron en convertirse en escenario de protestas masivas, con cientos de manifestantes exigiendo la dimisión de Yoon Suk Yeol. En las cercanías de la Asamblea Nacional, algunos ciudadanos ondeaban pancartas mientras coreaban consignas contra lo que consideran un acto autoritario.

Bajo la constitución surcoreana, la declaración de ley marcial está permitida únicamente en situaciones de emergencia nacional, como tiempos de guerra o amenazas extremas a la seguridad del Estado. Sin embargo, analistas y críticos han cuestionado la legitimidad del anuncio de Yoon, ya que no parece haber una justificación clara para invocar una medida tan drástica.

La declaración de Yoon, realizada durante un discurso televisado, permitió la suspensión de derechos fundamentales como la libertad de prensa y de reunión, lo que aumentó las tensiones en un país con una dolorosa historia de regímenes autoritarios. “El autoritarismo ha regresado disfrazado de seguridad nacional”, declaró Lee Jae-myung, líder del opositor Partido Democrático, quien lideró la resistencia parlamentaria.

Las implicaciones internacionales del conflicto

En Washington, la Casa Blanca expresó su “seria preocupación” por los acontecimientos en Corea del Sur. Un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional afirmó que la administración de Joe Biden no fue informada previamente sobre la medida y subrayó que cualquier conflicto político debería resolverse “de manera pacífica y conforme al estado de derecho”.

Por su parte, el vicecanciller japonés y representantes europeos hicieron llamados a la estabilidad, destacando que Corea del Sur es un aliado clave en el equilibrio geopolítico de Asia Oriental, especialmente frente a la amenaza nuclear de Corea del Norte.

El trasfondo político: poder contra democracia

La crisis ocurre en un contexto de alta polarización política. Desde que asumió la presidencia en 2022, Yoon ha enfrentado un parlamento dominado por la oposición, que ha obstaculizado sus esfuerzos legislativos. Las tensiones se agravaron en los últimos meses por el intento del Partido Democrático de impeachment contra fiscales clave, lo que los conservadores ven como un intento de obstruir investigaciones relacionadas con corrupción en la oposición.

En medio de la tormenta política, el líder del Partido del Poder Popular, Han Dong-hoon, se distanció de Yoon, calificando la ley marcial de “errónea e injustificada”. Incluso dentro del propio partido del presidente, hay quienes temen que este movimiento haya sido un error político irreparable.

¿Qué sigue para Corea del Sur?

La declaración de ley marcial de Yoon Suk Yeol, la primera desde la democratización del país en 1987, no solo pone en duda el compromiso de Corea del Sur con la democracia, sino que también genera preguntas sobre el futuro político del mandatario. Con su popularidad en caída libre, Yoon enfrenta ahora una creciente oposición tanto en el parlamento como en las calles, donde miles de ciudadanos prometen mantener la presión.

Según Natalia Slavney, analista del Stimson Center, este episodio marca un grave retroceso democrático: “Corea del Sur ha demostrado ser resiliente en el pasado, pero este evento refleja un preocupante abuso del poder ejecutivo.”

Mientras tanto, el eco de las protestas sigue resonando en la capital, y la división política amenaza con profundizarse en un país que aún lucha por superar las heridas de su pasado autoritario.