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Corea del Sur planea exención de visa para turistas chinos

En un gesto que marca un giro significativo en la diplomacia del noreste asiático, Corea del Sur ha anunciado que permitirá temporalmente la entrada sin visado a grupos de turistas chinos a partir del tercer trimestre de 2025. Esta medida, basada en el principio de reciprocidad, responde a la decisión de China de otorgar desde noviembre de 2024 exenciones unilaterales de visado a los ciudadanos surcoreanos. Más allá de la simplificación administrativa, esta iniciativa refleja el creciente papel del turismo como herramienta de influencia regional.

El anuncio fue realizado por el viceprimer ministro y ministro de Finanzas, Choi Sang-mok, quien destacó que es la primera vez que Corea del Sur implementa una exención de visado a gran escala para turistas chinos sin restricciones en los puntos de entrada. Con esta medida, el gobierno busca impulsar un sector turístico afectado por la pandemia y por años de tensiones bilaterales, al tiempo que reconoce la creciente importancia de China como fuente de visitantes internacionales.

Según datos oficiales, Corea del Sur espera recibir 18,5 millones de turistas internacionales en 2025, de los cuales más de 5,3 millones procederán de China. Para el gobierno surcoreano, el turismo no solo representa una fuente de ingresos, sino también un mecanismo clave para dinamizar el consumo interno. Se estima que el gasto de diez turistas extranjeros equivale al consumo anual de un ciudadano coreano, lo que refuerza el interés en atraer visitantes. En este contexto, la exención de visado se convierte en una estrategia económica y diplomática de largo alcance.

El gesto tiene un precedente en 2018, cuando, con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang, se permitió la entrada sin visado a turistas chinos que llegaban por el aeropuerto de Yangyang. Sin embargo, la nueva medida es más amplia y estructurada, lo que sugiere un esfuerzo por estabilizar las relaciones bilaterales en un entorno regional cada vez más incierto.

En noviembre de 2024, China incluyó a Corea del Sur entre los nueve países cuyos ciudadanos pueden ingresar sin visado por hasta 30 días. Para muchos analistas, esta decisión fue una señal de que Pekín busca reducir tensiones y recuperar el espacio diplomático perdido durante la pandemia. La respuesta de Seúl refuerza esta tendencia y refleja una apuesta por la cooperación pragmática.

El turismo como herramienta de influencia no es exclusivo de Corea del Sur. En toda Asia Oriental, países como Japón, Tailandia y Vietnam compiten por captar la creciente clase media china, un mercado de gran valor. Sin embargo, el acercamiento entre Seúl y Pekín tiene implicaciones estratégicas adicionales. Puede contribuir a suavizar las fricciones geopolíticas derivadas de la alianza militar entre Corea del Sur y Estados Unidos, así como de la creciente rivalidad tecnológica entre China y Occidente.

Para reforzar esta estrategia, el gobierno surcoreano no se limita a la exención de visados. Ha diseñado una serie de eventos promocionales, como el "K-Beauty Festival" y el "Korea Duty Free Festival", previstos entre abril y julio. También se organizarán actividades en ciudades como Madrid, Toronto y Abu Dabi para atraer turistas internacionales. Además, se han desarrollado productos turísticos temáticos vinculados al K-pop, los dramas coreanos y experiencias personalizadas como bodas al estilo Hallyu, con el objetivo de potenciar el turismo experiencial.

Se espera que estas iniciativas beneficien no solo a Seúl, sino también a otras regiones, especialmente Gyeongju, que en octubre acogerá la cumbre de líderes de APEC. Durante el evento, Corea del Sur planea instalar centros de promoción turística, organizar visitas para operadores extranjeros y reforzar su imagen como destino atractivo y seguro.

Desde la perspectiva china, la reactivación de la movilidad con Corea del Sur forma parte de una estrategia más amplia para consolidar su influencia regional mediante el poder blando. Mientras Estados Unidos intensifica su presencia militar y económica en la región, Pekín parece apostar por una diplomacia de conectividad, utilizando visados, vuelos y lazos culturales como herramientas de influencia.

Existe la posibilidad de que el presidente Xi Jinping asista a la cumbre de APEC en Gyeongju, lo que enviaría una señal clara del compromiso de China con la cooperación regional. En un momento de transición en el orden global, decisiones como estas adquieren un significado más profundo.

La apertura de Corea del Sur a los turistas chinos va más allá de una simple medida migratoria. Forma parte de una narrativa en evolución donde el turismo se convierte en un vehículo de reconciliación, cooperación y reposicionamiento estratégico. Con su enorme flujo de viajeros y su creciente influencia cultural, China juega un papel central en esta transformación.